Cercano al actual pueblo de Botija, en plena comarca de Montánchez, el castro de Villasviejas del Tamuja se ha identificado tradicionalmente con la ciudad vetona de Tamusia, levantándose durante la II Edad del Hierro, y habitándose desde el 400 a. C. hasta el siglo I a. C., dándose su abandono tras la conquista y posterior romanización de la zona. Sin embargo, la riqueza minera de la misma, que propició la fundación del castro como centro de explotación de los yacimientos de plomo argentífero de la comarca, siguió apreciándose en época romana, llevando a la cercana colonia de Norba Caesarina a seguir con su explotación hasta el siglo II d.C., lo cual ha llevado a creer que junto al castro pudo erigirse un posterior recinto romano, siendo por tanto el actual yacimiento arqueológico una dípolis u "oppida".
Arriba: Vista general del yacimiento de Villasviejas del Tamuja.
Abajo: En las zonas excavadas del interior del castro, aún pueden encontrarse granitos usados en la vida cotidiana del pasado.
El castro de Villasviejas del Tamuja contó para su defensa con una muralla de la que apenas se conservan lienzos o retazos, si bien los bloques graníticos y pizarras usados en la construcción de la misma fueron reutilizados tardíamente en la construcción de linderos y presas cercanos, así como en los muros de separación de los campos de labor que ocuparon los terrenos del yacimiento. Pueden observarse aún hoy en día restos de muralla conservados en el lado occidental del castro, junto a la ribera del río Tamuja, siendo ésta zona la más escarpada y de defensa natural del mismo. Por otro lado, las recientes excavaciones han sacado a la luz viviendas del interior del poblado, así como dos necrópolis, con abundante e interesante material arqueológico.
Arriba: Restos de muralla del castro, cercanos a la ribera del río Tamuja.
Abajo: Muros internos del poblado, junto al adarve.
Los vetones, pueblo prerromano, habitaron el oeste de la Península Ibérica, asentándose entre los ríos Duero y Guadiana, en lo que actualmente serían tierras de las provincias de Zamora, Salamanca, Ávila, Cáceres, Toledo, y frontera portuguesa de las mismas. De estructura social jerarquizada, contaban con una importante base militar, estando su economía dedicada a la agricultura, artesanía y comercio, pero principalmente a la ganadería. Como muestra de ello, sus manifestaciones artísticas más importantes y conocidas son los llamados "verracos", esculturas zoomorfas que representan toros y cerdos, e incluso en algunos casos jabalíes. La función de éstos ha sido muy debatida, pudiendo tener un fin conmemorativo o religioso, o bien como señalización de zonas o fronteras de las poblaciones. En el caso de Villasviejas del Tamuja se conservan en buen estado dos verracos, uno de ellos ubicado en las escalinatas de acceso al I.E.S. El Brocense de Cáceres (imagen inferior), y otro en la Sala 3 del Museo Provincial de la misma ciudad, donde podremos también disfrutar de los ricos restos arqueológicos que se han rescatado del yacimiento, así como de sus necrópolis: urnas, recipientes para líquidos, cerámica diversa, puñales, etc.
Cómo llegar:
Partiendo de Cáceres, el trayecto más recomendable para llegar a la localidad de Botija es a través de la carretera EX-206, en dirección a Miajadas. Justo a la altura de Torremocha encontraremos el desvío que, a mano izquierda, conecta con Botija. Una vez en el pueblo, la carretera nos conducirá a un cruce de caminos, donde la continuación recta de la misma nos llevaría a Plasenzuela, el desvío a la derecha al centro de la población, y el de la izquierda, a la dehesa boyal. Será este último el tramo que escojamos, y tras pasar el paso canadiense, un camino acondicionado nos sumirá en la dehesa, rumbo al yacimiento. El vehículo tendremos que dejarlo en una zona habilitada al final del trayecto asfaltado. Allí, la ruta sigue hasta la zona arqueológica, delimitada por un vallado que podemos superar. Una vez dentro, y siguiendo el mismo camino, nos adentraremos en el castro, vislumbrando restos de materiales del mismo reutilizados en los muros de los campos de labranza que lo ocupan, y la zona de excavaciones sobre la ribera del río Tamuja, donde con el tiempo se recuperará lo que en otro tiempo fue orgullo del pueblo vetón, para orgullo actual de Extremadura.
Arriba y abajo: Diversos ejemplos de cerámica procedente del yacimiento de Villasviejas del Tamuja y sus necrópolis, expuestos en la sala 3 del Museo Provincial de Cáceres, sección de Arqueología.