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lunes, 16 de marzo de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: San Jorge, protector ante las epidemias, en Extremos del Duero


A finales de abril del pasado año mi colega bloguero y amigo personal Jesús López Gómez, autor del blog Extremos del Duero, lanzó una propuesta a este blog: colaborar en una entrada dedicada a San Jorge. La festividad de tal figura del santoral, fijada el día 23 de abril en el mundo católico, estaba en su cenit. Tendríamos un año por delante para ver la luz de un artículo centrado en la figura del santo de la Capadocia. Unos días atrás el trabajo estaba terminado y preparado para hacerse público por su correspondiente celebración relativa al presente año. Sin embargo, los recientes acontecimientos históricos han hecho adelantarla. En plena crisis sanitaria a nivel mundial motivada por la pandemia ejecutada a raíz de la incesante expansión de la última versión del virus coronavirus, autor de la enfermedad Covid-19 y responsable de la declaración del estado de alarma en todo el territorio español, Jesús ha decidido darle un giro al artículo preparado, volviendo la mirada hacia la facción protectora de un santo que en no pocas ocasiones fue invocado, además de ante múltiples males, también ante muchas de las calamidades salutíferas sufridas a lo largo de los siglos pasados.

Han sido incontables las catástrofes sanitarias dadas a lo largo de la historia de la Humanidad. Unas de índole local o regional. Otras nacionales e internacionales. Las más calamitosas han llegado a afectar y diezmar continentes enteros. El ser humano, no siempre consciente de la verdadera naturaleza del mal y, de tal manera, indefenso ante su agresión, destinaba la práctica totalidad de su esfuerzo hacia las plegarias que, como ante muchos otros desastres y siniestros, dirigía hacia las que creía fuerzas sobrenaturales convencido de ser ésta la única solución que en sus manos pudiese estar, remitiéndose la mayor parte de las oraciones efectuadas dentro del mundo cristiano a diversos personajes llevados a los altares o imágenes escultóricas que se creían milagrosas, como si de veros vínculos con el Padre Celestial se tratasen. De entre ellos, San Roque sería celebrado como patrono de los afectados por epidemias tales como la peste o el cólera, pues según su leyenda él mismo, tras atender a los contagiados de la primera de éstas, caería infectado y curado milagrosamente después. En otras ocasiones, las súplicas se dirigían a San Sebastián desde que tras rogar al santo militar en la Roma del año 680 por su divina intercesión, la ciudad santa quedase libre de la peste mucho antes de la popularización de la abogacía hacia el santo peregrino de Montpellier a partir del siglo XV. No faltan las veces en que las intermediaciones se solicitaban ante figuras veneradas a índole local. Son el caso, entre otros muchos, del Santo Cristo de los Milagros de Huesca, a quien la ciudad oscense acudiría cuando en 1.497 un brote de peste asolaba Aragón, o el del Cristo de San Agustín de Sevilla, talla gótica ante la cual los hispalenses siguen renovando anualmente un voto de acción de gracias desde que supuestamente en 1.649 la original escultura, hoy suplida por una réplica tras la destrucción de la primitiva obra durante la última contienda civil española, salvara a la ciudad bética de la pestilente infección que conllevase el inicio del declive de la ciudad. A San Jorge se le invocaría especialmente frente a contagios que derivasen en enfermedades que afectasen a la piel: la peste, la lepra, el herpes o la sífilis. A veces incluso frente a las picaduras venenosas de todo tipo de ofidios. El origen de la procura de tan milagrosa abogacía: su lucha frente al dragón. Un dragón serpentino, metáfora del mal, tomado como certidumbre por muchas poblaciones que verificaban estar este fabuloso ser trás  las epidemias que asolaban una población o lugar y cuyo único vencedor no podría ser otro que el caballero que también, indubitativamente, derrotó a tal bestia en la legendaria ciudad libia de Silca, o bien según otros autores en la bahía bautizada con el nombre del santo, al norte de la capital del Líbano.

Con el enlace al artículo publicado en Extremos del Duero bajo el título "San Jorge, protector ante las epidemias" os dejamos hoy, ofreciendo a la par una copia del texto aportado a tal trabajo por este blog deseando ilustraros sobre tan célebre figura del santoral, de especial vinculación con un particular enclave extremeño como es la ciudad de Cáceres, a poco más de un mes de su anual celebración y en pleno acontecimiento histórico que hace volver atrás la mirada ante añejas epidemias que asolaban nuestro país y nuestra región, cuando San Jorge era invocado para que cesase un mal ante el que, como siempre hemos hecho, ha terminado saliendo triunfante la Humanidad.



"Falta una media hora para que comience a clarear el día 3 de agosto de 1.492. El genovés Cristóbal Colón, acompañado de los hermanos Martín Alonso, Francisco Martín y Vicente Yáñez, de la familia Pinzón, así como de un nutrido grupo formado por vecinos palmeros y marineros de la cuenca Tinto-Odiel, salen de la iglesia de San Jorge por la conocida como Puerta de los Novios para bajar hasta la explanada donde se enclava la Fontanilla, junto al puerto de la villa de Palos. En el muelle, tres naves les esperan en pro de iniciar un viaje que estaría destinado a cambiar el curso de la historia universal. Cristóbal Colón ha logrado en Castilla lo que no consiguió en Portugal: convencer a la Corona para convertir en realidad una idea que muchos consideran una locura pero que él, convencido férreamente de la posibilidad de dar con tierra, no vacila ni un instante en llevar a cabo. Viajar hacia Oriente a través de Occidente. La reina Isabel, recién conquistada Granada, se muestra proclive a tal aventura. Unos creen que su extremo catolicismo, derrotado el poder musulmán en la Península, la han conducido a desear la evangelización de tan lejanas tierras. Otros opinan, sin embargo, que se deja llevar por sus ansias de conseguir nuevas posesiones para la Corona así como las riquezas que dicen abundan en Cipango. Los motivos de Colón son más bien confusos, pero pareciese querer derrotar, como el santo caballero que recibiría sus oraciones durante la vigilia previa al viaje hacia lo desconocido, los dragones que aún muchos insisten en confirmar que habitan los confines de un mundo plano. Y pareciese que San Jorge le vino a escuchar.

Pero San Jorge no siempre fue un caballero ni anduvo aniquilando monstruos ni dragones. Jorge de Capadocia, natural de esta región turca, sería al parecer un soldado del Imperio Romano nacido en las últimas décadas del siglo III d.C. De fe cristiana, se contaría como uno de los muchos mártires que, por no querer abjurar de sus creencias y rechazar el culto imperial, sería sometido a tormento y pena capital durante la persecución que del cristianismo se daría durante el gobierno de Diocleciano, a comienzos del siglo IV. Decapitado supuestamente en Nicomedia, donde ejercía como parte de la guardia imperial, y trasladado su cuerpo a Lydda, actualmente la israelí Lod, ciudad natal de su madre y donde la misma le educaría en las doctrinas de Cristo, Jorge sería convertido en el siglo IX, canonizado a fines del siglo V, en protagonista de una milagrosa intervención según la cual libraría a la ciudad de Beirut de un dragón que asolaba la zona. De una suerte de leyenda de llamativo paralelismo con el mito de Perseo y la liberación de Andrómeda, nacería, al igual que las rosas que surgieron de la sangre del vencido monstruo, un culto que transformaría al soldado en caballero, popularizado en una Europa Oriental donde Jorge se contaría como patrón de regiones como Bulgaria, Ucrania o Georgia, así como de ciudades como Moscú. Según algunos autores, ya era venerado en la Europa Occidental a fines del Imperio Romano. Por el contrario, muchas voces apuntan hacia las Cruzadas como el inicio de la divulgación de su culto ortodoxo en las regiones del poniente europeo.

Inglaterra, de reconocida presencia durante las Cruzadas ejecutadas en Tierra Santa, lo tomaría como patrón a partir del siglo XIV, enarbolando la cruz del santo como bandera propia y nombrándole inclusive protector de la británica Casa Real. En la Península Ibérica, ocurriría de manera similar. Encumbrado como patrono de Portugal, la monarquía aragonesa se acogería a su amparo en un culto que rápidamente se propagaría por todos los territorios de la Corona. En el siglo XV se convertiría oficialmente en patrón de Aragón y Cataluña, incluyéndose su cruz bermellón en los escudos aragonés y barcelonés. No podía ser menos ante un santo cuya legendaria aparición durante la batalla de Alcoraz, luchando codo con codo junto a Pedro I, le otorgaría a los aragoneses en 1.096 la victoria y conquista de la ciudad de Huesca frente al poder musulmán. Milagrosa intervención de sumo parecido a la que supuestamente en el 844 se diera en Clavijo, igualmente frente al Islam pero por parte de un Apóstol Santiago convertido en paladín de las tropas castellanas, que tomarían así al santo peregrino, en una faceta mucho más bélica, como su propio caballero sagrado en pro de la reconquista peninsular. Sin embargo no por ello San Jorge dejaría de aparecer entre los santos venerados en los territorios de raíz castellana de España. En el mismo camino de Santiago se puede encontrar a San Jorge en diversos enclaves como la logroñesa Iglesia Imperial de Santa María de Palacio o, mucho más cerca de Compostela, en la capital coruñesa, bajo cuya advocación se ofrece un templo barroco en pleno centro histórico de la ciudad. Más al Sur, en tierras andaluzas, contará con parroquias levantadas bajo el estilo gótico no sólo en la onubense Palos sino también en la gaditana Alcalá de los Gazules. Incluso en el mismo corazón del Imperio hispano tendrá cabida el sacro adalid, retratado por los pinceles de Alonso Sánchez Coello y formando parte del elenco de santos que circundarían las paredes de la iglesia del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, cuya primera piedra, curiosamente, sería colocada el 23 de abril de 1.563, festividad del santo.

Pero si hubiese que destacar una vinculación con San Jorge dentro de lo que fuesen tierras de la Corona de Castilla, sería a Cáceres a donde habría que dirigirse, dándose en la otrora villa y ahora ciudad el que posiblemente sea el patronazgo georgino más antiguo de España, inmediato a la reconquista definitiva de la ciudad por las tropas leonesas llevada a cabo el día de San Jorge de 1.229, anterior por tanto a otros tan célebres como el alcoyano, nacido a raíz de la batalla que en defensa de la localidad ejecutaron los cristianos frente a las huestes musulmanas que querían recuperar para el Islam la población de Alcoy en 1.276. En ambos casos, una cruzada frente a los mahometanos ante la que se imploró a San Jorge o se tomó al santo caballero como figura religiosa sin cuya divina protección no hubiera sido posible el triunfo de la cristiandad frente a su tenaz enemigo medieval, al que el santo derrocaría como ya en el Líbano hiciese cuando derrotase a la pestilente criatura atravesándola con su lanza. Una incansable confrontación del caballero contra su vil enemigo, así retratado en una iconografía que en no pocas ocasiones se confunde con la de San Miguel en su lucha contra Satanás, al que ya en el Apocalipsis de San Juan se le compara con un dragón al que Miguel y sus ángeles vencerán el día del Juicio Final, arrojándole junto a sus demoníacas tropas por siempre del Cielo. Eterna lucha del Bien contra el Mal. Incesable lucha de lo bendito contra los demonios. Del hombre contra sus demonios..."

(Imágenes: un broncíneo San Jorge esculpido por José Rodríguez y fundido por Eduardo Capa ocupa, salvo intentos de robo y posteriores reparaciones, desde el 26 de agosto de 1.966 una hornacina en la plaza que bajo la ingente mole edilicia de la iglesia de San Francisco Javier ocupa el corazón del casco antiguo intramuros de la ciudad que toma al santo caballero como patrón, propietario el Ayuntamiento cacereño, entre otras realizaciones artísticas del mismo, de una barroca escultura en madera policromada de apenas un metro de altura, utilizada en los actos celebrados por el consistorio durante la jornada de conmemoración anual del santo bajo cuya protección se acogería la población que en similar día del año 1.229 reconquistase definitivamente frente al poder sarraceno el lugar)

sábado, 8 de febrero de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Las gárgolas y el pecado, de El lince con botas 3.0, ya en la web de Canal Extremadura


Incluido en la programación de Canal Extremadura para el viernes 07 de febrero, emitido en realidad a las 00.40 horas del sábado día 08, el capítulo Las gárgolas y el pecado de El lince con botas 3.0 vio efectiva su publicación en la pequeña pantalla la pasada noche. Con él, esos seres pétreos, grotescos los más, conocidos por la mayoría pero ampliamente desatendidos y semiolvidados, cobraban protagonismo y nos volvían a hablar, como ya declamaran desde las cornisas y alerones donde fuesen ubicados siglos atrás, sobre el pecado y la transgresión de lo considerado moralmente correcto.

Extremadura: caminos de cultura, tuvo el honor de poder participar, junto a Rubén Núñez (autor del blog Cáceres al detalle), en la elaboración de tal episodio. Inmensamente honrado e infinitamente agradecido, no se dudó por parte de este blog en aportar los datos necesarios a fin de promocionar el conocimiento de estos elementos artísticos que aún hoy en día pueblan remates y tejados de infinidad de edificios de carácter tanto religioso como profano a lo largo y ancho de nuestra región, centrándonos en la colección que de los mismos existe en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la cacereña localidad de Montehermoso. Publicado ya el capítulo dentro de la web de Canal Extremadura, nos sumamos a la publicidad de este bien escultórico al servicio de la arquitectura ofreciendo al visitante y lector el enlace al mismo, esperando sea del agrado de todos y sirva, una vez más, a la divulgación del patrimonio de nuestra región y a la expansión del saber en general.


miércoles, 5 de febrero de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Las gárgolas y el pecado, en El lince con botas 3.0, de Canal Extremadura


Gárgolas. Por todos conocidas, pero ampliamente obviadas. Pasan muchas veces desapercibidas ante transeúntes, vecinos, viajeros o incluso turistas. Cuando son atisbadas, se aprecian como esculturas. Sin embargo, la altura, la erosión o el simple desconocimiento impide observarlas como lo que, además de desagües y obras artísticas fueron: elementos pedagógicos y moralizantes en un mundo donde la imagen ilustraba las ideas que en una sociedad ampliamente analfabeta se querían instaurar. Y así siguen, aunque sin prácticamente asistentes ya, portando la carga simbólica de que se les dotó, convertidas con los siglos en mudo testigo de otras épocas y otras voces que, sin embargo, no han dejado de susurrarnos desde la base de nuestra cultura.

Extremadura no escaparía a la tendencia artística y de la mano del Gótico que las vio expandirse por Europa llegarían a este rincón peninsular. Desde Gata hasta Llerena, de Badajoz a Guadalupe, las gárgolas poblarían desde las cornisas de ingentes edificios religiosos, tales como las catedrales de Plasencia o Coria, hasta los tejados de menudas parroquias como la arroyana de Nuestra Señora de la Asunción, asomándose también desde diversos inmuebles civiles o los alerones de las residencias de los que fueran por entonces los más pudientes y poderosos quienes, desde sus palacios en Cáceres o Trujillo, se sumarían a la labor más didáctica que ornamental donde el miedo al castigo, más al eterno que al terrenal, tomaba un papel fundamental en el día a día de aquellas gentes del medievo y comienzos de la Edad Moderna.

Libre Producciones ha querido mirar hacia estos elementos escultórico-constructivos una vez más, intentando aprender con ellos, más que sobre la materia ético-instructiva impartida, sobre el papel histórico y artístico que han venido a desempeñar con las centurias. Las gárgolas extremeñas protagonizarán así un nuevo episodio de El lince con botas 3.0 que en la noche de este próximo viernes, día 7 de febrero, a las 00.15 horas y por tanto ya en la madrugada del sábado 8, se emitirá en Canal Extremadura TV. Desde Extremadura: caminos de cultura, invitada a participar, junto a Rubén Núñez (autor del blog Cáceres al detalle) en el reportaje de tal capítulo, os invitamos a ver el programa, esperando que una vez más toda labor en pro de la divulgación del patrimonio cultural extremeño se sume a la difusión del conocimiento en general, a favor de nuestro propio progreso como pueblo y sociedad.

"Las primeras gárgolas surgen en la
Baja Edad Media durante el gótico francés, y se expanden velozmente por los
templos de toda Europa occidental. Su consideración exige un triple
requisito: la utilidad arquitectónica y funcional; su valor estético como
escultura y un tercer uso esencialmente pedagógico y moralizante, y también
de protección de lo sagrado. La pericia e imaginación de los canteros
construyen una iconografía inspirada en los bestiarios clásicos y medievales,
y pronto derivan hacia la representación figurativa de lo reprobable para el
culto católico, una simbología de lo pecaminoso, la condena de los pecados
capitales. A finales del siglo XVI su función de desagüe se precipita al olvido en
beneficio de su valor ornamental: las gárgolas se convierten en mudas
quimeras sin más utilidad que la decoración, como sucederá en el siglo XIX
con su reaparición en el neogótico. Pero durante siglos estas esculturas,
ninguna igual a la otra, que han sobrevivido a la erosión del tiempo y los
cambios de costumbres, expresaban un lenguaje capaz de señalar a los
creyentes los peligros de la transgresión voluntaria y con conocimiento de los
preceptos morales o religiosos... Al sur y al norte de Extremadura puede encontrarse algún ejemplo de atrevidas gárgolas moralizantes, pero entre todas destaca el contundente
espectáculo alegórico concentrado en el perímetro de la parroquia de Nuestra
Señora de la Asunción, en Montehermoso. Y alguna más en el cacereño Palacio de la Isla."


viernes, 2 de agosto de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Los músicos de Trujillo, en Extremos del Duero


Es extremadamente gratificante poder cooperar cada vez que surge la oportunidad en pro de divulgar los conocimientos sobre el patrimonio histórico-artístico de nuestra región. Si además con quien colaboras es todo un colega bloguero y amigo personal, a la satisfacción se suma el honor. Honor como el que siempre he sentido compartiendo conocimientos con Jesús López, autor del blog Extremos del Duero: imprescindible espacio en la red para poder conocer un poco mejor nuestra región en múltiples facetas. Extremadura: caminos de cultura ha participado con él en múltiples ocasiones. Hoy os queremos presentar una más.

Largo tiempo atrás comenzaba entre Jesús y yo una conversación sobre los "músicos en piedra" que podían verse en diversos enclaves de la Comunidad: pétreos ejemplares labrados, cincelados o esculpidos que, en perenne pose musical, parecían querer tocar sus instrumentos por toda la eternidad. La mayor parte de ellos forman parte patrimonial de diversos monumentos eclesiásticos ubicados en múltiples puntos de la región, desde templos capitales como las catedrales de Coria o Plasencia, a parroquias de localidades como Arroyo de la Luz, sin dejar atrás espacios sacros sitos en Guadalupe y vinculados con la adoración de la imagen mariana más relevante de Extremadura y que allí precisamente se custodia. Su destino, dentro de los lugares sagrados, no sería otro que el de adorar a lo divino, simulando la corte celestial que, según la teología cristiana, toca eternamente en los Cielos ante Dios. Fuera de sagrado, en el exterior de capillas y templos, los instrumentos y los que hacen sonar los mismos parecen sin embargo compartir una naturaleza bien distinta a las de sus compañeros del interior, haciendo alusión a lo profano, a lo terrenal, a los pecados que todo creyente debe salvar si desea poder entrar bajo santa protección.

De entre todos los "músicos de piedra" que podemos encontrar por los rincones de Extremadura, quizás sean los más llamativos aquéllos que miran a la Plaza Mayor trujillana desde lo alto de la fachada del Palacio de la Conquista, mandado edificar por Hernando Pizarro tras regresar a su localidad natal una vez protagonizados, junto a su hermano Francisco y otros miembros del mismo clan familiar, algunos de los más destacados capítulos relacionados con la conquista española del Imperio Inca. Cinco músicos, presuntamente tres de cuerda y dos de viento, que parecen responder sin embargo más al gusto renacentista por el clasicismo y las escenas de género, que a una labor simbólica, moralizante o litúrgica, tal y cómo comentábamos con Jesús:

"Las esculturas que podemos ver coronando el palacio son consideradas por algunos autores como gárgolas, pero en realidad no lo son puesto que el agua no cae por ellos sino por caños ubicados bajo sus pies y que no forman parte de la fábrica de los mismos. Estas figuras lo que hacen es decorar la cornisa, colocándose sobre los desagües.

En total son doce esculturas, seis de ellas en el lado que da a la calle de Hernando Pizarro, y otras seis (una de ellas en el punto de unión entre ambas fachadas, sobre el gran escudo y balcón de esquina que caracteriza el monumento) en la fachada que da a la plaza. De estos seis últimos, cinco son músicos, sentados sobre bajos podios mientras portan sus instrumentos. Además del que está en la esquina mencionada, tocan instrumentos los dos siguientes y los dos últimos, apareciendo sin embargo la figura central de este flanco pensativa, como si estuviera escuchando la música que sus compañeros tocan o más bien permaneciera mirando al horizonte. Entre los instrumentos que tocan podemos encontrar el arpa, en el músico esquinero, dos instrumentos de cuerda tocados por los dos músicos siguientes (posiblemente un laúd y una guitarra), y dos instrumentos de viento al final de la serie (lo que pudiera ser un oboe, y una gaita). Más que una función simbólica, seguramente la presencia de estos músicos en un edificio civil responde sencillamente a un gusto ornamental."

Presentados los músicos de piedra de Trujillo, os invitamos a visitar el artículo que sobre el mismo ha publicado recientemente Jesús López en su ciberespacio Extremos del Duero, aprovechando la ocasión para felicitar a Jesús su trabajo, agradeciéndole una vez más su permanente disposición a compartir conocimientos y, con ello, ampliar y expandir el saber sobre el patrimonio y la cultura de nuestra tierra.



Arriba y abajo: tres instrumentos de cuerda, arpa, laúd y guitarra, son los que parecen tañer las tres pétreas figuras más orientales de las seis que coronan la cornisa que culmina la fachada del Palacio de la Conquista abierta hacia la Plaza Mayor de la localidad trujillana (arriba), seguidos de dos músicos maestros de instrumentos de viento, posiblemente oboe y gaita (abajo y siguiente), antecedidos por una pensativa figura (abajo) que parece mirar al horizonte mientras escucha las notas ejecutadas por sus artistas compañeros, formando parte de lo que parece toda una escena de género lejana a las habituales escenografías religiosas tan habituales entre el patrimonio artístico español, posiblemente influenciada por el Humanismo triunfante durante el mismo periodo renacentista en que estas figuras fueron creadas, comenzando el hombre occidental, tras el paréntesis medieval, a volver a plantearse el significado del paso del tiempo y el peso del ser humano en el devenir de la historia, cuestiones en las que el pensador trujillano parece seguir dilucidando desde siglos atrás.




Arriba y abajo: clasificado como uno de los mejores palacios de Trujillo, así como uno de los edificios civiles renacentistas capitales en la región, el Palacio de la Conquista llama la atención de todo aquél que visita la Plaza Mayor trujillana por sus dimensiones, con tres plantas sobre sus soportales cuajadas de balcones y ventanales culminadas por una amplia cornisa cuyos desagües son coronados con las doce figuras pétreas mencionadas, así como otra tanda de florones y bolas de similar naturaleza que despuntan, junto a monumentales chimeneas, en la cúspide del inmueble, destacando fundamentalmente en la totalidad del conjunto el balcón en esquina y el escudo y decoración plateresca que lo circundan, protagonizado por el blasón familiar rodeado por referencias la conquista del Perú sin que falten efigies de los miembros más destacados del clan, motivos artísticos más que suficientes para hacer lograr al edificio ser declarado Bien de Interés Cultural el 27 de noviembre de 1.987.


domingo, 5 de mayo de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes


El pasado 29 de noviembre de 2.018 tenía lugar en la Escuela Politécnica de Cáceres, dependiente de la Universidad de Extremadura, la I Jornada de Patrimonio de las Obras Públicas de Extremadura. Con el apoyo de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura, inauguraba así la Unex lo que pretende sea una cita periódica con las construcciones de uso público de la región, dedicando este primer espacio a los puentes históricos con que cuenta nuestra comunidad, heredera en este aspecto de un rico legado histórico y artístico ampliado durante veinte siglos con fabulosos ejemplares a destacar dentro del panorama nacional e internacional, muchos aún en uso tras cuantiosas centurias desde su elevación, por el contrario otros semiolvidados pero no por ello carentes de interés y dignos de divulgación.

Coincidiendo con mencionada jornada ilustrativa, se dio a conocer una nueva publicación a cargo de la Universidad extremeña, dirigida por Juan Pedro Cortés Pérez, Adela Rueda Márquez de la Plata y Pablo A. Cruz Franco, coordinadores igualmente del encuentro. El libro lleva como título "Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes", dedicado principalmente a ocho de los principales viaductos con que cuenta la región, haciendo hincapié en la digitalización de tales obras de ingeniería. Durante la preparación de tal proyecto quiso ponerse Juan Pedro Cortés Pérez en contacto con Extremadura: caminos de cultura, en pro de la colaboración de este blog con tal obra. Sumamente honrados y agradecidos ante tal solicitud, no dudamos en ofrecer nuestro trabajo ante tal planteamiento, siempre dispuestos a la puesta en valor y publicidad de nuestro ingente, incalculable y muchas veces tristemente poco conocido patrimonio.

El Puente Viejo sobre el río Salor, entre los términos municipales de Membrío y Alcántara, así como el Puente de la Mesta, en Villarta de los Montes, serían las históricas infraestructuras en cuyas fichas Extremadura: caminos de cultura tendría el orgullo de poder colaborar. Pudiendo disponer desde pocos días atrás, y gracias a Juan Pedro Cortés Pérez, de un ejemplar completo de la obra, queremos compartir hoy con el resto de lectores y seguidores tales capítulos en los que este blog ha podido aportar su labor, deseando sirva para difundir el conocimiento sobre este fabuloso patrimonio extremeño, aprovechando para felicitar al equipo de Juan Pedro Cortés Pérez por tan plausible creación, esperando se convierta en todo un referente bibliográfico a la hora de poder conocer tales obras públicas de nuestra comunidad.


- Puente Viejo sobre el río Salor (Membrío/Alcántara):
















- Puente de la Mesta (Villarta de los Montes):





martes, 23 de abril de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: el periódico Hoy se hace eco del hallazgo del Dolmen de la Luz


La divulgación de la existencia del Dolmen de la Luz da un paso más. El pasado 22 de abril el periódico extremeño regional Hoy se hacía eco de la noticia de su descubrimiento. A través de un artículo elaborado por el periodista Evaristo Fernández de Vega, Hoy publicaba tanto en su edición en papel como a través de su web y edición digital un artículo dedicado en exclusividad al tema. Ha querido contar este periódico para ello con la colaboración de Extremadura: caminos de cultura. Gustosamente no sólo atendimos y charlamos en persona con Evaristo Fernández sobre el hallazgo, sino que inclusive se proporcionaron imágenes tomadas in situ del monumento megalítico, siendo publicada una fotografía realizada por Samuel Galán Álvarez pocos días después del hallazgo del yacimiento, en la que figura el autor del blog junto al dolmen arroyano en cuestión.

Inmensamente agradecidos con Hoy por haber querido contar con este espacio en la red para dar a conocer la noticia a un más amplio nivel, especialmente entre los lectores y el público extremeños, así como honrados una vez más ante la oportunidad de promoción y divulgación de este hasta hace escasas semanas desconocido bien, invitamos a los seguidores del blog a leer el artículo periodístico a través del enlace adjunto bajo estas líneas, cumplimentando inclusive la presente entrada con diversas tomas captadas de la edición digital de la noticia, deseando sirva para ilustrar sobre el inmueble descubierto y poner aún más en valor este monumento sito en la Dehesa boyal de Arroyo de la Luz (Cáceres), así como fomentar el conocimiento y el aprecio por el rico patrimonio histórico-artístico y vasta herencia cultural legados a nuestra región.







sábado, 13 de abril de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Tumbas en piedra, de El Lince con Botas 3.0, para Canal Extremadura


"Destinadas al recuerdo, son pasto del olvido. Fosa y ataúd fundidos en el hueco de la piedra. Hace ya tantos siglos que hasta el recuerdo de los huesos se ha borrado. Muchas han desaparecido bajo obras y remociones del terreno, otras todavía no se han encontrado, pero cientos de ellas permanecen, como ojos abiertos, dispersas por toda nuestra geografía. Misteriosas y mudas.
Sin embargo, conectadas a tres de los fenómenos históricos más relevantes de nuestra antigüedad tardía. Por una parte, el declive del Imperio Romano y la crisis política y monetaria del siglo III, por otra, la extensión del cristianismo, y, finalmente, no sólo la llegada de otros pueblos, los llamados bárbaros, a partir del siglo V, sino la asimilación que estos hicieron de las estructuras eclesiásticas y de algunas costumbres previas de los hispano-romanos. Ahora bien, no todas las tumbas excavadas en roca diseminadas en nuestro paisaje provienen de la misma época. Algunas pueden remontarse a la edad del Bronce, otras proceder de momentos más tardíos de la edad media. Sin embargo, parece que el grueso de las encontradas, dentro de la falta de estudios y dataciones que caracteriza estos hallazgos, podría situarse entre los siglo IV y VIII de nuestra era. Samuel Rodríguez Carrero nos acompaña para enseñarnos a buscar.
Tumbas en piedra, en El lince con botas."

El pasado viernes, 12 de abril, emitía Canal Extremadura TV a las 23.30 horas un nuevo reportaje dentro del espacio conocido como El lince con botas 3.0. Encabezado el programa bajo la introducción anterior, el lince con botas se remontaba esta vez, temporalmente, a los siglos inscritos entre el final del Imperio Romano y el auge de la monarquía hispano-visigoda, acudiendo geográficamente por otro lado a sendas necrópolis visigodas enclavadas tanto en el interior de la Dehesa de la Luz, en Arroyo de la Luz, como a la ubicada en las proximidades de la localidad de Aliseda, donde una serie de tumbas excavadas en la roca servirían para introducirnos en un olvidado capítulo de la historia de las tierras que conforman hoy nuestra región, cuando el declive de la vida urbana da paso al apogeo de las villas y vicus rurales que, en forma de explotaciones agropecuarias vertebrarían la economía y organización poblacional de una inicial sociedad medieval previa a la llegada del Islam.

Para la realización de este reportaje, quiso contar nuevamente el equipo de Libre Producciones con la colaboración de este blog. Siempre honrados e inmensamente agradecidos ante su solicitud, Extremadura: caminos de cultura aceptaría gustosamente la propuesta de mostrar en pantalla unos yacimientos tan poco conocidos como valiosos en cuanto a su peso histórico, fieles a una incansable labor de divulgación y promoción del vasto patrimonio histórico-artístico que nutre nuestra comunidad.

Publicado a día de hoy el capítulo en la web de Canal Extremadura, añadimos el enlace al mismo a modo de apéndice de esta entrada, invitando a lectores, seguidores y visitantes a visualizar y disfrutar del mismo, deseando sea de su agrado, sin dejar de convertirse en una fuente ilustrativa que nos sirva para conocer mejor nuestro pasado, nuestra historia y la razón de ser de nosotros mismos.


(Actualizado en abril de 2.020)



sábado, 9 de marzo de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: hallazgo del Dolmen de la Luz, en Arroyo de la Luz


La dehesa boyal de Arroyo de la Luz, más conocida como Dehesa de la Luz, presenta al visitante parajes de auténtica belleza, ofreciendo un cuidado paisaje de bosque mediterráneo adecuado a una centenaria explotación ganadera del lugar, surgiendo entre encinas y afloraciones graníticas enclaves donde puedes sentirte en auténtica comunión con la más característica de las estampas de naturaleza extremeña. Pero la dehesa pública arroyana da para mucho más. Atesora en su interior un ingente número de vestigios arqueológicos que nos hablan de un uso y una ocupación desde antiguo de la zona, destacando fundamentalmente la gran colección de tumbas presuntamente visigodas que, englobadas básicamente en tres secciones, complementan una de las necrópolis de sepulcros excavados en roca más numerosa y relevante de la región. Conocida es también por los arqueólogos la presencia de pétreas prensas olearias o vinícolas posiblemente vinculadas con una antigua villa tardorromana o visigótica, así como la existencia de un poblado de ocupación postpaleolítica. Sin embargo, desde el 7 de marzo podemos hablar de algo más: la ubicación de un monumento megalítico del que no se tenía constancia, y ante cuyo hallazgo Extremadura: caminos de cultura ha tenido el grandísimo honor de colaborar.

Sería la tarde del pasado 26 de febrero cuando, en pro de tomar nuevas imágenes de las tumbas excavadas en la roca que pueblan la dehesa con el fin de cumplimentar la entrada que sobre la necrópolis visigoda arroyana sería publicada en este blog el pasado 1 de marzo, nos dirigimos nuevamente a la dehesa de la Luz cámara en mano. Volviendo del conocido como Pozo de las Matanzas, donde aguardan dos tumbas rupestres exentas, y tras percatarnos de la presencia de nuevas sepulturas roqueñas junto al camino que, desde la ermita patronal, se dirige a la zona occidental de la finca pública, deambulamos por la zona examinando los abundantes berruecos que aparecen junto al bohío del que nos permitimos tomar la nomenclatura para poder designar esta sección de la supranecrópolis. Fue entonces cuando decidimos subir a lo alto de una suave loma coronada por lo que parecían ser unas afloraciones graníticas que surgían del terreno. Al llegar pudimos observar, sorpresivamente, que la disposición de las piedras no parecía aleatoria. Se presentaban en círculo, ligeramente inclinadas las piezas pétreas hacia el centro de la circunferencia que dibujaban éstas. Todo hacía pensar en la posible colocación premeditada de las mismas. Orientada hacia el levante la que parecía ser la entrada al recinto que dibujaban las piezas, podíamos estar presentes ante los restos de un dolmen.

Sin habernos encontrado en ningún momento con información que anunciase la presencia de un dolmen en la dehesa de la Luz, y tras volver a revisar publicaciones sobre el tema, no dimos con datos al respecto. Podríamos estar, por tanto, ante un dolmen completamente desconocido por investigadores y autoridades. Era nuestro deber ponerlo en conocimiento de las instituciones competentes. Tras consultar a Alejandro González Pizarro, colega bloguero y gran apasionado del arte rupestre, nos pusimos en contacto con Hipólito Collado, jefe de la Sección de Arqueología de la Junta de Extremadura. Igualmente, decidimos escribir a otros departamentos de la Consejería de Cultura de Igualdad. La primera respuesta la tuvimos por parte de José Javier Cano, desde el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales: era un dolmen. Le seguiría Hipólito Collado: se trataba seguramente de una estructura megalítica inédita. La visita de los arqueólogos se hacía necesaria para poder confirmarlo definitivamente. El día 7 el equipo de José Ramón Bello, dependiente de la Dirección General de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, se dirigía a la dehesa boyal arroyana. El hallazgo de un nuevo dolmen quedaba confirmado.

Desde Extremadura: caminos de cultura, hemos propuesto denominar el monumento como Dolmen de la Luz, tomando este nombre no sólo por ser en la conocida como "La Luz" el lugar donde se encuentra y donde ha permanecido pacientemente en silencio el bien, esperando poder ser presentado algún día nuevamente en sociedad. La Luz haría mención además a una doble tradición histórica sobre el enclave. La más conocida por la población arroyana remite a una legendaria aparición mariana que, durante una supuesta batalla entre los poderes cristiano y musulmán poco antes de darse la definitiva reconquista de Cáceres en abril de 1.229, vendría acompañada de una potente fuente de luz que permitiría ante la llegada de la noche dar el triunfo a las tropas leonesas, de bastante similar manera a como supuestamente aconteciese durante la confrontación que tendría lugar en 1.248 en lo que hoy es Tentudía. De aquellos supuestos milagro y batalla provendrían ermita y patrona de la localidad. Talla de la Virgen que, sin embargo, se conocería hasta 1.500 como de la Lucena, acortando desde el inicio del siglo XVI tal nomenclatura en pro de acondicionarla a la leyenda y supuesto milagro que acompañaba el culto católico. Lucena sin embargo haría antaño referencia al lugar donde se ubicaba el templo patronal y hacienda de la que surgiría la actual dehesa boyal, llamada así durante los últimos siglos del medievo por ser considerado el paraje como los terrenos donde se asentaba la villa de un tal Lucio, hecho quizás conocido por la aparición de alguna estela o inscripción epigráfica que así lo indicase, explotación agropecuaria a la que pertenecerían posiblemente muchos de los restos arqueológicos conservados en la zona.

Desaparecido completamente el túmulo que cubriese el monumento, así como la tapa de la cámara funeraria que sellase superiormente la misma, se conservan algunos de los ortostatos que conformaban el panteón, desafortunadamente recortados posiblemente en pro de ser utilizada su materia prima en algún cercado cercano. A falta de intervención arqueológica más profunda, se desconoce la presencia o no de corredor a modo de pasillo de acceso al mausoleo que acogiese, seguramente entre los milenios IV y III a.C., los cuerpos de los miembros fallecidos del clan que habitase los contornos donde se halla el bien, emparentados culturamente con las poblaciones neolíticas o calcolíticas que ocupaban las comarcas extremeñas enclavadas entre los ríos Tajo y Guadiana en la mitad occidental de la región, a juzgar por el gran parecido dimensional y estructural del dolmen arroyano con aquéllos conservados en términos municipales de localidades como Valencia de Alcántara o San Vicente de Alcántara, sumándose el Dolmen de la Luz al vasto número de monumentos megalíticos con que cuenta nuestra región, que amplía además de esta manera el rico patrimonio histórico y cultural de Extremadura, comunidad repleta de arte de todas las edades, muchos de cuyos ejemplos están aún por descubrir. El Dolmen de la Luz, sin embargo, es ya una realidad.


Arriba y abajo: aspecto que presentaba el Dolmen de la Luz la tarde del 26 de febrero de 2.019, día de su hallazgo.


(Dedicado a todos aquéllos que creyeron en mi labor divulgativa e investigadora, y muy especialmente a Adrián Bermejo "el Ciacero", nacido en las mismas tierras que este monumento y bisabuelo al que no pude conocer en vida, pero del que todos dicen que heredé la pasión por el saber. Infinitamente, muchas gracias)

miércoles, 24 de octubre de 2018

"El misterio del catedrático de Historia Antigua"


"El misterio del catedrático de Historia Antigua" ya vio la luz. El pasado sábado, día 20 de octubre, tuvo lugar a las 19.00 horas la presentación de la obra en el Centro de Interpretación "Sierra de Santa Cruz", ubicado en la Plaza de España de la localidad de Santa Cruz de la Sierra (Cáceres). Dirigida por Miguel Urbina, autor del blog Rutas por Extremadura, y recibidos por la alcadesa del municipio, Dña. María Belén Corredera Miura, los presentes pudieron conocer un poco más sobre el monumento santacruceño más significativo, el Convento agustino o de San Joaquín, así como la realidad del rico patrimonio histórico-artístico extremeño olvidado, todo antes de la propia exposición del libro en sí, llevada a cabo por su autor: Jesús López Gómez.

Dirigida la fabulosa muestra sobre el patrimonio olvidado por mi colega bloguero y amigo personal Rubén Núñez, autor del blog Cáceres al detalle, sería encargado a Extremadura: caminos de cultura el acercamiento al público de la historia y edificio de lo que fuese el, hoy en día arruinado, convento agustino de Santa Cruz, sobre el cual ya se hablaría tiempo atrás a través del mismo blog en una entrada publicada en 2.011. Ambos temas serán abordados por mi también amigo personal y colega bloguero Jesús en su nueva publicación, una novela donde la arqueología, el patrimonio cultural, el crimen y el misterio se dan cita y de la que sólo os adelantaremos la que consideramos excelente dedicatoria.


Desde este espacio en la red, agradeciendo una vez más a Jesús el haber querido contar con Extremadura: caminos de cultura para la presentación de su segunda obra, le remitimos al autor nuestra más sincera enhorabuena y los mejores deseos para con la misma, esperando que sea el segundo título de una larga lista de trabajos publicados por este andaluz que ha hecho de Extremadura su hogar.


Significativamente, y a pesar de que la lluvia impidió finalizar la jornada con una visita cultural por el casco urbano de Santa Cruz de la Sierra, dirigidos por el investigador Agustín Melchor Terrón, se dio casualmente la ocasión de poder disfrutar de algunos elementos muebles vinculados con la historia y el patrimonio de lo que fuese el Convento agustino de San Joaquín. Así, en el propio Centro de Interpretación donde tuvo lugar la presentación se encuentra depositado el brocal del conocido como "pozo milagroso", tiempo atrás enclavado en el crucero de la iglesia conventual hasta que, a raíz de un intento de robo del mismo, fuese donado al municipio. Igualmente y a pesar de suspenderse el paseo cultural, pudo llevarse a cabo una visita a la Parroquia de la Vera Cruz, sita también en la santacruceña Plaza de España, en cuyo interior se albergan, desde que los agustinos convento e iglesia adyacente fuesen desamortizados en el siglo XIX, una serie de bienes inventariados antaño en mencionado templo, destacando entre ellos la escultura granítica de San Joaquín, que un día saludó a los creyentes que se acercaban a la capilla monacal desde la hornacina que ocupaba en la fachada principal del monumento. Un retablo pétreo, hogar de una imagen de San José, muestra labrado en un ornamental medallón superior el corazón asaeteado y ardiente, emblema de la orden agustina, que permite poder vincular este bien con la congregación que un día se asentó en el municipio. El Cristo del Perdón, hoy permutado por una imagen de nueva talla debido al mal estado de conservación del original, la Virgen de la Consolación o a la Inmaculada Concepción, se suman a la lista de bienes rescatados, entre los que sobresale por la devoción popular que alcanza la efigie de Santa Rita, patrona del lugar celebrada cada 22 de mayo.







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