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martes, 29 de mayo de 2018

Imagen del mes: Retablos cerámicos de las capillas laterales del Monasterio de Tentudía


Eclipsadas por el retablo que engalana la capilla mayor, atribuido al artista italiano afincado en Sevilla Niculoso Pisano, cuentan las dos capillas laterales de la iglesia del Monasterio de Tentudía con sendas exquisitas obras cerámicas hermanas entre sí, tesoros de la azulejería sevillana que muestran a san Agustín en la capilla de los Maestres, así como a Santiago en su versión como Matamoros en el oratorio a la que el santo da nombre, atribuidos al maestro ceramista Cristóbal de Augusta de cuyo taller posiblemente procederían también los azulejos que recubren el sepulcro del maestre santiaguista Pelayo Pérez Correa al cual, según cuenta la leyenda, le serían escuchadas sus plegarias a la Virgen María, concediéndosele en pro de ayudarle a ganar la batalla que se estaba dando en las cercanías del lugar contra los sarracenos la detención del sol y prolongación de las horas diurnas del día.
Calera de León (Badajoz). Siglo XVI; estilo renacentista. 


Arriba y abajo: ubicada junto a la capilla mayor, culminando el lado del evangelio de la iglesia del monasterio de Tentudía, cierra la capilla de los Maestres, nombrada así por permanecer enterrados en ella diversos maestres de la Orden santiaguista, un retablo cerámico compuesto de altar y panel sobre él (arriba), centrando el compendio de azulejería la imagen de san Agustín de Hipona caracterizado con atuendo episcopal y acompañado de atributos propios de la iconografía de esta figura religiosa, tales como el báculo, la mitra, la pluma como Doctor y una iglesia en maqueta como Padre eclesiástico (abajo, siguiente), siendo la figura de santa Catalina de Alejandría la que centre a su vez el frontal del altar, coronada por su origen noble, portando palma de martirio y rodeada de la simbología intrínseca a su leyenda, como son la rueda dentada, la espada y la cabeza cortada del emperador Maximino Daya, quien la mandase ejecutar (abajo).



Abajo: de igual manera que en el lado del evangelio, el lado de la epístola se ve culminado con una capilla conectada al altar mayor, conocida como del comendador Juan Zapata o más popularmente como de Santiago por ser ésta la figura religiosa que protagoniza el panel de azulejos que centra el retablo cerámico que preside la sala, representado el Apóstol en su versión de Matamoros, basada en las crónicas medievales que lo situarían en la batalla de Clavijo, vestido como soldado montado a lomos de un blanco corcel que galopa sobre los restos inertes de los enemigos musulmanes, acompañado del emblema de la Orden Militar a la que da nombre y bajo cuya custodia se encontraba el monasterio, bélica visión contrapuesta a la serenidad de la Virgen con el Niño que centra el frontal de altar, de pie sobre la luna apocalíptica y embuelta en aura.






Abajo: mientras que la temática del panel de azulejos, así como el tema del medallón central del frontal del altar, difiere en cada uno de los retablos laterales, se repite entre ambos y sin embargo no sólo el diseño y constitución general de las obras cerámicas, sino inclusive el motivo que guardan las cenefas que bordean tanto los paneles principales (abajo, siguientes primera y segunda) como los frentes (abajo, tercera), así como los rellenos de los frontales (abajo, cuarta) y laterales de las aras (abajo, quinta y sexta), donde la ornamentación fundamentalmente de tipología vegetal se multiplica a modo de caleidoscopio, con decoración a vivos colores ejecutada bajo la técnica del azulejo pintado, también conocida como técnica pisana.







Abajo: basándonos tanto en la técnica cerámica como en el diseño tomado y motivos representados en sendas series de azulejos, podría decirse que tanto las cenefas que decoran los escalones de subida al retablo de Santiago (abajo, siguiente), como el recubrimiento azulejístico que sella la tumba del maestre Pelayo Pérez Correa en la capilla mayor, fueron realizados al igual que los retablos laterales por el maestro ceramista Cristóbal de Augusta, o bien creados en su taller sevillano, de donde saldrían los zócalos de los salones del Alcázar hispalense, considerados obras maestras de la azulejería renacentista española.




Abajo: vista exterior del Monasterio de Tentudía, declarado Monumento Histórico-Artístico, actualmente Bien de Interés Cultural, según decreto publicado en la Gaceta de Madrid nº 155, de 4 de junio de 1.931.

sábado, 31 de marzo de 2018

Imagen del mes: Capilla del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (Convento de Carmelitas), en Badajoz


Comenzada la construcción de la iglesia a comienzos del siglo XVIII bajo disposición del Teniente General D. Alonso de Escobar, ampliada y enriquecida artística y ornamentalmente gracias al patrocinio del obispo Amador Merino Malaguilla tras su llegada a la ciudad en 1.730, la capilla del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, más conocido como Convento de Carmelitas, ofrece dentro de sus menudas proporciones uno de los más llamativos y genuinos conjuntos decorativos barrocos de la región, auténtica puerta a un pasado donde lo militar, lo popular y lo religioso se entremezclaban en un bullicioso casco antiguo pacense que, entre murallas, veía correr el paso del tiempo y el devenir de la historia asomado al río Guadiana.
Badajoz. Siglo XVIII; estilo barroco.


Arriba y abajo: de una sola nave, separados del cuerpo central el cabecero por arco toral y los pies por sustentorio arco del coro alto, presenta la capilla del Convento de Carmelitas una decoración homogénea de claro gusto barroco donde, bajo una clara tendencia al horror vacui y a la proliferación de elementos ornamentales, destacan los retablos laterales que complementan la sacra labor del altar mayor, tres de ellos en el lado del evangelio custodiados por arcos de medio punto y pilastras centradas por espejos pintados, ofreciendo en sus respectivas hornacinas a san Juan Nepomuceno (arriba), la Piedad y Nuestra Señora del Carmen (abajo), el primero de ellos en capilla propia cubierta con bóveda de arista y rodeada de pinturas relativas a la vida del párroco checo, reservada a la Adoración Eucarística durante la celebración de la Semana Santa.




Arriba y abajo: una bóveda de cañón decorada con simulados casetones pintados une en el cuerpo central de la capilla sendos muros de evangelio (arriba) y epístola (abajo), de similar diseño arquitectónico y reiterado planteamiento decorativo dirigido a la exaltación del Carmelo, repitiéndose bajo la cornisa de la que nace la cobertura una seriada guirnalda labrada en madera entre la que quedan cosidos medallones con cabezas de santos relacionados con la Orden que asoman sobre la clave de los arcos, lienzos sobre la vida de Santa Teresa de Jesús sobre las pilastras centrales, rompiendo con el paralelismo la presencia de dos ventanales en el lado contiguo a la vía pública en porciones del muro destinados a ubicación de púlpito y confesionario respectivamente, colocándose como cierre decorativo del enclave inconexo lienzos con las imágenes de san José, Buen Pástor Niño o Inmaculada Concepción, mientras que bajo el arco más cercano al altar, de igual manera que en la pared enfrentada, un cortinaje en trampantojo engloba un retablo cuya hornacina queda dedicada a santa Teresita.



Arriba y abajo: bajo sencilla bóveda de crucería, el presbiterio o cabecero del templo, considerada porción del templo subsistente de la original obra encomendada por D. Alonso de Escobar una vez prolongado el edificio por orden del obispo Malaguilla, encierra entre sus muros, profusamente decorados con pintadas volutas y motivos vegetales entremezclados entre los que destaca, frente al vano abierto en el lado de la epístola (abajo), un lienzo dedicado al santo titular del obispo benefactor, donde los sarracenos someten a martirio al mozárabe san Amador (arriba), el retablo mayor de la iglesia, financiado por el Capitán General de la Provincia D. Feliciano Bracamonte, venerada en su hornacina principal la talla de Nuestra Señora de los Ángeles, original del siglo XVII y ya idolatrada en el beaterio del que surgiría el posterior convento, a la que se superpone en el cuerpo superior la imagen de San José, rodeados ambos por pareados santorales franciscano y carmelita, con san Francisco de Asís y san Antonio de Padua en el cuerpo superior, y santa Teresa de Ávila y san Juan de la Cruz en derredor de la escultura mariana.




Arriba y abajo: ubicada a los pies del templo y bajo el coro alto del conventual, la pila benditera de la capilla carmelita muestra sobre una simulada venera de amplias proporciones, labrada en mármol veteado de claras tonalidades (arriba), el escudo de la Orden del Carmelo enmarcado entre suaves relieves de lozanas flores, repetido éste junto al blasón del Obispo Malaguilla sobre la portada de acceso a tal recinto sacro (abajo), abierta la puerta bajo dintel y pareado de pináculos piramidales a la calle del Capitán General Felipe de Arco-Agüero, en pleno corazón del casco antiguo de Badajoz.



jueves, 22 de febrero de 2018

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Las entrañas de una reina, en Extremos del Duero


El 26 de octubre de 1.580 fallecía en Badajoz, a los treinta años de edad, Ana de Austria. Según algunos autores, el óbito se produciría en Talavera la Real. Otros textos indican que el hecho acaecería el día 16 de tal mes. Sobre lo que no hay discrepancias es en cuanto al motivo de su muerte. La que fuese madre del futuro rey Felipe III, entonces cuarta esposa de Felipe II y reina consorte de España y de los territorios pertenecientes a la monarquía hispánica, contraería durante su estancia en la ciudad extremeña la gripe, posiblemente contagiada por su propio esposo, al que cuidaría personalmente mientras éste combatía en el lecho contra la enfermedad que asolaba la urbe, cerca de la frontera con una Portugal cuyo trono reclamaba.

El cuerpo de la difunta reina sería depositado en el Real Convento de Santa Ana de la ciudad pacense. Una vez trasladado el mismo al Panteón Real del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, quedarían en Badajoz lo que se darían en llamar las entrañas de la reina, entendiéndose como tal los órganos y vísceras de Doña Ana de Austria, incluyéndose entre ellos el feto del infante que en su vientre se estaba gestando, fallecido con ella.

Jesús López, autor del blog Extremos del Duero, se hace eco de este hecho a través de una entrada publicada el pasado día 15 del presente mes en el espacio que regenta en la red. En la elaboración del artículo, Extremadura: caminos de cultura ha tenido el honor de poder colaborar. Una ocasión más en que los dos blogs se encuentran, como ya lo hicieran en el pasado y en reiteradas oportunidades, aprovechando cualquier circunstancia que se presente para poder divulgar la cultura, arte e historia de nuestra región. Más aún si es al lado de un colega bloguero y amigo personal como es Jesús.

Bajo estas líneas podréis encontrar el enlace que conduce al escrito. Su título: "Las entrañas de una reina (Ana de Austria)". Deseando que os guste, por mi parte sólo resta darle la enhorabuena a Jesús por el resultado, y mil gracias por haber querido contar para su elaboración con Extremadura: caminos de cultura, propiciando una vez más la colaboración y el entendimiento entre blogs.


martes, 7 de marzo de 2017

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Convento de Santa María de Jesús en Salvatierra de los Barros, en el Rincón de la Memoria, de Canal Extremadura Radio


Charo López, periodista de Canal Extremadura Radio, sigue decidida a rescatar del olvido monumentos y lugares que forman parte de la historia de Extremadura. Desde el año 2.013 se emite semanalmente un pequeño programa que quiso denominar El Rincón de la Memoria. Recorriendo la región, desde este espacio radiofónico se ofrece al oyente la oportunidad de conocer en cada ocasión un nuevo enclave que, a su vez, queda así promocionado ante las pocas noticias o falta de conocimiento que recae sobre los mismos.

Para tan ilustradora tarea, Charo López ha querido contar en diversas ocasiones con la colaboración de este blog. Encantado con la idea y honrado ante la valoración del trabajo ofrecido desde este rincón de la red, hemos aportado toda la información a nuestro alcance para que así el poder saber de muchos de nuestros monumentos, conocer nuestra historia y nuestros orígenes, valorar nuestra cultura y nuestro arte sea posible. En esta última ocasión, el protagonista del recién emitido Rincón de la Memoria, con fecha 06 de marzo de 2.017, fue el Convento de Santa María de Jesús, ubicado en Salvatierra de los Barros.

Para todo aquel visitante y seguidor que desee escuchar el Rincón de la Memoria dedicado al antiguo cenobio franciscano salvaterrense, adjuntamos un enlace a la web de Canal Extremadura a través del cual poder acceder al mismo. Si el lector quisiera saber más sobre este monumento, dejamos igualmente el link a la entrada que sobre éste se publicó en septiembre de 2.015 en el blog, esperando que tanto el programa radiofónico como la entrada y galería de imágenes cumplan su acometido de presentar el histórico inmueble, invitando a todo el mundo a un mayor conocimiento del mismo.

viernes, 15 de abril de 2016

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Convento de la Luz en Moncarche, en el Rincón de la Memoria, de Canal Extremadura Radio


Aunque sea una opinión subjetiva, se podría decir que la primavera es la estación en que más hermosa está Extremadura. Las dehesas se ofrecen en su mayor verdor, salpicadas por una infinita gama de colorido procedente de la floración de sus plantas. Los arroyos discurren generosos. Las aves ponen una suave banda sonora al humilde y pacífico silencio de nuestros campos. Semejante panorama invita a perderse por múltiples enclaves donde la naturaleza es protagonista. El Rincón de la Memoria emitido el pasado martes, día 12 de abril, recomendaba acudir a uno muy concreto: Moncarche. Entre los términos municipales de Alconchel y Villanueva del Fresno, regado por el arroyo Friegamuñoz, Moncarche se abre al visitante como un paraje único donde poder disfrutar no sólo de la naturaleza, sino además de la comunión entre ésta y un vestigio de nuestro pasado: el Convento de la Luz. 

Charo López, periodista de Canal Extremadura Radio, quiso traer a los oyentes de Archipiélago sonoro este antiguo monumento franciscano, hoy en ruinas, que aún mantiene entre sus paredes escrita parte de la crónica religiosa extremeña en particular, y de nuestra historia en general. Para ello, quiso contar con la colaboración de Extremadura: caminos de cultura, que muy gratamente aceptó la propuesta. Si deseáis escuchar el reportaje que compone El Rincón de la Memoria correspondiente, podéis acceder a él a través de la web de Canal Extremadura, dejándoos el enlace que lleva a él bajo estas líneas.

Una vez más, mi más sincero agradecimiento a Charo López y a Canal Extremadura por haber querido contar con Extremadura: caminos de cultura para la promoción y divulgación de un bien más de nuestra región. Muchísimas gracias.

lunes, 14 de marzo de 2016

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: El convento de Madre de Dios, de El lince con botas 3.0, ya en la web de Canal Extremadura


El día de ayer, pasadas las 23 horas, se emitió por televisión, a través de Canal Extremadura, el reportaje "El convento de Madre de Dios" elaborado por Libre Producciones dentro de su serie El lince con botas 3.0. Un programa donde se habló de mencionado inmueble, sito en las cercanías de la localidad de Valverde de Leganés. Pero a la par, mientras se recorría el interior de tal monumento, pudiendo conocer mejor este edificio semiabandonado que forma parte del extenso y rico patrimonio histórico-artístico extremeño, se habló de una página de la historia religiosa de Extremadura, que lo es también de su historia general: la reforma descalza franciscana. 

Hoy ya es posible disfrutar de este reportaje vía internet, publicado en la web del canal de televisión pública extremeña. Dentro de la página de Canal Extremadura, podremos dar con él entrando en la pestaña "A la carta", eligiendo después el programa deseado (en este caso, El lince con botas 3.0). Bajo estas líneas, igualmente, encontraréis el enlace directo, colgado desde este blog esperando y deseando que el reportaje sea de vuestro agrado y, fundamentalmente, un paso más en la promoción del enclave, pero sobre todo en la ampliación del conocimiento de nuestra historia y nuestro patrimonio, tan excelso como desconocido.

Desde Extremadura: caminos de cultura, muy honrados por haber podido colaborar en la elaboración de este reportaje, deseamos enviar a Libre Producciones nuestro más sincero agradecimiento por haber querido contar con esta página para la creación de tan excelente trabajo. Muchísimas gracias, y enhorabuena por la labor y el inmejorable resultado.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: El convento de Madre de Dios, en El lince con botas 3.0, de Canal Extremadura


"El convento de Madre de Dios" es el título del próximo reportaje realizado por Libre Producciones, dentro de su serie El lince con botas 3.0, a emitir en Canal Extremadura TV. Este domingo, 13 de marzo, a las 23 horas aproximadamente, desde el convento ubicado en Valverde de Leganés se hablará de la reforma descalza franciscana, de San Pedro de Alcántara, de la vinculación de la Orden fundada por San Francisco de Asís con Extremadura. Se hablará de nuestra historia, de nuestro patrimonio. Se hablará de Extremadura.

"Extremadura: caminos de cultura" ha tenido el gran honor y satisfacción de poder colaborar en la realización del reportaje. Una muy grata colaboración con Libre Producciones, que se suma a las ya efectuadas y emitidas bajo los títulos "El convento del pozo milagroso" y "La érmita de los réprobos". Una colaboración que pretende, como en ocasiones anteriores, la promoción de monumentos olvidados y la divulgación de la historia y arte extremeños. En definitiva,  la difusión de la cultura extremeña. De nuestra cultura.

Hasta este próximo domingo, os dejo con las palabras que como presentación del propio reportaje nos deja Libre Producciones, mientras que el convento de Madre de Dios nos aguarda, mirando al horizonte extremeño que  un día fue frontera, para narrarnos la historia escrita sobre sus muros, hoy semiabandonados.

"El escritor cubano Alejo Carpentier, en su excelente novela ‘El arpa y la sombra’, hace exclamar a Cristóbal Colón: “¡Y por obra de franciscanos, gente que muchísimo camina!”... Una definición muy adecuada para estos frailes, cuyas ordenes menores le fueron concedidas al propio Colón, autorizado a usar el sayal sin capucha de los mendicantes. En el siglo XVI, la reforma descalza se expande desde Extremadura al resto del mundo católico...Y de la mano de Samuel Rodríguez, autor del blog 'Caminos de Cultura', conocemos una de entra tantas herencias olvidadas..."

Si deseáis saber más sobre este monumento, podéis visitar la entrada que sobre el mismo se publicó en este blog el pasado mes de julio, y cuyo enlace os dejo a continuación:



domingo, 15 de noviembre de 2015

VI Encuentro de Blogueros de Extremadura: "Dos conventos franciscanos en ruinas de La Raya: Madre de Dios y Moncarche"


A comienzos de mes, concretamente el pasado día 1, publicaba en el blog la primera de las dos rutas con que Extremadura: caminos de cultura ha querido colaborar este año en la publicación anual que, con motivo de la celebración del Encuentro de Blogueros de Extremadura, se lleva a cabo reuniendo artículos de diversos autores extremeños o relacionados con la región que potencien los valores naturales y culturales de la Comunidad.

El VI Encuentro de Blogueros de Extremadura rondó sobre una temática muy concreta: "Rutas para descubrir Extremadura". En un primer artículo, este blog quiso dar a conocer el mudéjar pacense en sus torres-fachadas más destacadas. Como segunda aportación, pensó en unir, a través de un detallado sendero, dos conventos franciscanos en ruinas que sobreviven enclavados en La Raya pacense. Sendos cenobios llevan por título de Madre de Dios y de Moncarche, respectivamente, enclavado el primero en las cercanías de Valverde de Leganés, mientras que el segundo se alza en el límite municipal dibujado entre las localidades de Alconchel y Villanueva del Fresno.

Sobre ambos monumentos ya se habló con anterioridad en el blog. A continuación, os dejo con los enlaces que os dirigirán a sendas entradas pasadas, publicando tras ellos la ruta elaborada para que así todos aquellos que no pudisteis acudir al encuentro trujillano, o no hayáis podido hojear la publicación, podáis leer y consultar la misma, en pro del conocimiento y promoción de dos edificios singulares que enriquecen el amplio patrimonio de nuestra región.

- Convento de Madre de Dios, en Valverde de Leganés:


- Convento de la Luz, de Moncarche o de los Jarales, entre Alconchel y Villanueva del Fresno:





DOS CONVENTOS FRANCISCANOS EN RUINAS DE LA RAYA: MADRE DE DIOS Y MONCARCHE

Corría el año de 1.500 cuando fray Juan de Guadalupe, siguiendo los pasos reformistas de su antecesor fray Juan de la Puebla, fundase la conocida como Descalcez dentro de la familia religiosa franciscana, en un deseo de renovación monacal y retorno a la humildad y a la vida eremita inspiradora de su santo capitular, San Francisco de Asís. Englobados en la Custodia del Santo Evangelio, serían cinco los conventos que, nada más nacer la descalcez, serían levantados por el fraile guadalupense, diseminadas íntegramente dentro de las tierras de Extremadura, para acoger a los hermanos franciscanos que desearan, sin salirse de la Orden, abrazar este nuevo rumbo y mundo de contemplación, oración y sacrificio que se les abría con el nuevo siglo. No fueron pocos los que desearon embarcarse en la reforma, pero tampoco sería escaso el número de detractores que, surgiendo de la misma rama de franciscanos observantes de donde había partido la descalcez, no verían de buen grado la escisión, logrando derribar y destruir hasta sus humildes cimientos cuatro de aquellos nuevos cenobios que la recién creada rama había levantado con sus propias manos en diversos puntos de la región. Huyendo de la persecución de sus propios hermanos franciscanos, los frailes gauadalupenses encontrarían refugio en el único convento descalzo que lograría salvarse de la demolición, enclavado en un agreste paraje fronterizo con Portugal donde, según contaba la leyenda, la Virgen María, envuelta en una luz, hablaría al pastor Antonio Muñoz mientras éste fregaba sus útiles en el arroyo cercano al lugar donde sus redes pastaban, advirtiéndole de la existencia de una talla mariana escondida en una pequeña gruta abierta en las faldas de la Sierra de Moncarche, convertida después en capilla y corazón religioso del monasterio de la Luz, o de Moncarche, entre los términos municipales de Alconchel y Villanueva del Fresno.


Arriba y abajo: el convento valverdeño de Madre de Dios se presenta en la actualidad a medio camino entre la ruina y la restauración, pudiendo el visitante deambular por las estancias del antiguo cenobio franciscano, sorprendido por la humildad de su claustro o la belleza restante de la ornamentación de influencia portuguesa que un día decoró iglesia, capilla y camarín mariano.


Calmadas las tensiones y finalizada la persecución hacia los descalzos, en 1.506 quedaría la rama casi extinguida, regresando muchos de sus hermanos a otros conventos del interior regional, permaneciendo el resto en el vecino país luso, donde nuevos monasterios habían ido igualmente levantando. El ideal sostenido por la descalcez no dejaría de ser defendido, sin embargo, por éstos y otros cada vez más frailes contemporáneos, creándose, en 1.514, la Custodia descalza de Extremadura, así como en 1.519 la provincia franciscana de San Gabriel, donde se englobaría. Nuevos hermanos se incorporarían a la obra, entrando por aquellos años en la Orden un joven Juan de Garabito cuyo nombre cambiaría, una vez tomados los hábitos, por del de Pedro de Alcántara, de donde era natural. La defensión de la descalcez del que más tarde sería llevado a los altares, así como nombrado patrón de la región, llevada a cabo desde una vida sumida en la pobreza y la humildad más absoluta, le conduciría a fundar nuevos conventos donde acoger a los cada vez más numerosos hermanos que deseaban volver su vocación religiosa hacia la oración y recogimiento, escogiendo para tal fin enclaves aislados y ligeramente retirados de las poblaciones más cercanas donde, sumidos en plena naturaleza, envueltos en un ambiente de sosiego y concordia con el medio natural, poder conducir sus vidas hacia la meditación y el eremitismo más puro. Sería así cómo, una vez nombrado Ministro provincial, fundase san Pedro en 1.540 un convento a las afueras de Valverde de Leganés, entonces Valverde de Badajoz, sobre una capilla regida por un hermano franciscano que no dudó en cederla ante la solicitud del admirado fraile alcantarino. Tras recibir regalada una imagen oliventina de la Madre de Dios, donada por el entonces residente en Olivenza Obispo de Ceuta, tomaría el convento por nombre el de tal talla, aclamada por los supuestos milagros que la misma concedía.


Arriba y abajo: el embalse de Piedra Aguda (arriba), pantano artificial que recoge las aguas del río Olivenza, antaña frontera fluvial entre España y su vecina lusa, ofrece sus aguas como descanso de infinidad de aves acuáticas, mientras que sus orillas y colinas circundantes sirven de asiento a múltiples variedades y especímenes de orquídeas, como la de los hombrecillos desnudos, las de abeja o la gigante (abajo).


Sufrirían estos conventos rayanos las mismas vicisitudes bélicas que el resto de la región, durante la guerra que los portugueses proclamaran en pro de su independencia del resto de España, tras la anexión que entre ambos países se forjó bajo la figura de Felipe II, deshecha bajo el reinado de su nieto. Sin embargo, y tras ser sometidas estas casas a intensas reformas y mejoras en el siglo XVIII, su fin definitivo no vendría hasta alcanzado el siglo XIX, una vez firmados tanto los decretos de exclaustración, como el de desamortización, por el que llegase a Presidente de Ministros, Juan Álvarez de Mendizábal, durante la minoría de edad de Isabel II, cayendo los edificios en abandono, olvido y progresiva ruina que permitirían la decadencia arquitectónica más plena de sendos monumentos, llegando así a nuestros días.

La ruta que proponemos pretende acercarnos a estos dos históricos edificios enclavados en La Raya entre Extremadura y Portugal, para poder conocer y recorrer in situ no sólo algunas de las contrucciones franciscanas descalzas más significativas, sino además andar y deambular por los parajes naturales sobre los que se asentaron, y que aún hoy en día siguen ofreciendo la calma y los valores medioambientales perseguidos por los frailes que deseaban encontrar el recogimiento inspirados por la grandeza de la obra divina que resaltaba la pequeñez del ser humano. Recorreremos lo que antaño fuese puesto fronterizo entre España y la lusa localidad oliventina, cuya línea divisoria, marcada por el río Olivenza, engloba actualmente las aguas del embalse de Piedra Aguda. De camino al convento de la Luz o de los Jarales, pasearemos por dehesas de encinares sin fin de cuyos ejemplares arbóreos se nutren las lomas de la Sierra de Moncarche, mediterráneo bosque interminable cuyos límites desembocan en la vega del río Guadiana.

El trayecto, a poder realizar en vehículo o bicicleta, cubre los 50 kms de separación entre sendos edificios conventuales, pudiendo iniciar el viaje por cualquiera de sus extremos, distanciadas sus poblaciones más cercanas, en el caso de Valverde de Leganés, por 24 kms de Badajoz, a recorrer por la carretera EX-310, que serían 45 kms entre la capital provincial y Alconchel, vía EX-107.


Arriba y abajo: junto a la vega del arroyo de Friegamuñoz, sobre su orilla derecha, el convento de Moncarche, también conocido como de la Luz o de los Jarales, se erigió sobre bancales que salvaran el desnivel térreo junto a una pequeña gruta natural relacionada legendariamente con una aparición mariana, restando en la actualidad y tras su abandono vestigios de dependencias monacales como el refectorio o el templo (abajo), mientras que sobre el curso fluvial se mantiene en pie el puente que unía antaño Alconchel con Villanueva del Fresno, así como parte del acueducto que, erigido sobre la anterior obra de ingeniería, trayese agua al cenobio (arriba).


Abajo: el convento de la Luz o de Moncarche recibe también el nombre de los Jarales por quedar enclavado dentro de la finca homónima, hacienda inmiscuida en plena dehesa extremeña, en un confín paisajístico de interminables encinares y suaves colinas que deleitarán la vista del visitante.


Saliendo de Valverde de Leganés en dirección a Olivenza, unida a ésta por 12 kms a circular por la carretera EX-105, veremos un camino que, en el margen izquierdo, se adentra entre fincas y cultivos a la misma altura que una industria carbonífera, en el margen derecho, despide la población. Este sendero térreo, cuya línea en recto conduce hacia las orillas del embalse de Piedra Aguda, ofrece un único desvío a nuestra zurda y zona meridional, pudiendo observar, frente a nosotros, la silueta del convento franciscano valverdeño, entre ruina y modesta restauración llevada a cabo para frenar el deterioro de su arquitectura. Nos esperan, en la parte baja de la zona conventual, erigida al sur del conjunto, lo que fuesen refectorio y cocinas, bodegas y almacenes, englobados alrededor de un claustro cuadrangular sobre cuyos ventanales superiores aún puede leerse la epigrafía que rememora las obras de remodelación llevadas a cabo en el edificio durante el siglo XVIII. Reestructuración que afectó notablemente a la iglesia, de única nave, triple tramo, crucero y planta de cruz latina, donde nos aguardan, además de sus altas bóvedas de crucería, los restos de la ornamentación que cubrió sus capillas, así como la decoración que dio forma a su retablo camarín de marcado gusto portugués, a cuya pieza trasera podremos acceder para, bajo su cúpula, poder observar los retazos del complejo de frescos que decoraron el sacro lugar.

Deshaciendo nuestros pasos podremos volver a la vía que lleva a la vecina Olivenza a la altura del caserío valverdeño, siendo también posible, y muy complementario, alcanzar dicha carretera retomando y continuando por el camino del que nos desviamos hacia el cenobio, que alcanza y rodea, hasta llegar a su presa, el pantano que riega los contornos. El embalse de Piedra Aguda se ofrece no sólo como un paraje idóneo para la observación de anátidas y otras aves acuáticas. Sus orillas y colinas de encinares circundantes son, ante todo, terreno más que apto para la floración de los géneros más comunes de orquídeas dadas en Extremadura, destacando entre aquéllas que en primavera embellecen estos campos diversas especies de entre las conocidas como orquídeas abejas (Ophrys scolopax, etc), la de los hombrecillos desnudos (Orchis italica), o la orquídea gigante (Barlia robertiana).




Superada y atravesada la presa del embalse, nos dirigiremos hacia Olivenza donde, además de poder descansar, repostar o degustar la gastronomía de la región, existe la opción de perdernos entre sus encaladas calles del casco antiguo, descubriendo los vestigios de su castillo, de su amurallamiento abaluartado, así como sus valiosos ejemplos de arquitectura civil y religiosa de estilo manuelino y trazado luso, que rememoran el pasado y la historia de la localidad. Encauzados hacia el Sur por la carretera EX-107, alcanzaremos Alconchel tras recorrer 19 kms y pasar junto al castillo de Miraflores, auténtico bastión defensivo de la población. Atravesando la localidad, tomaremos el desvío que, por la carretera EX-314 lleva hasta la fronteriza Cheles. Seis kms después, una senda conocida como la Ruta de los Jarales se nos abre a nuestra izquierda, adentrándonos entre campos y heredades hacia la dehesa y finca homónima al camino, en cuyo interior se ubica, tras 8 kms de sendero, el monumento. Habrá que conducir continuamente en línea recta no cambiando nuestro rumbo hasta que, 5 kms después de haber comenzado el trayecto térreo, tomar el desvío que, a la izquierda y hacia el Sur, surge de un cruce de tres opciones. Ya sólo serán 3 kms lo que nos falten por andar, sobrepasando para ello la verja de cierre de la finca de Los Jarales. El convento de la Luz nos espera a orillas del arroyo de Friegamuñoz, en un enclave natural que nos hará olvidar nuestra conexión con lo mundanal y nos invitará, mientras cruzamos puente, nos colamos entre los arcos del acueducto que nutría de agua el monasterio, curioseamos entre los restos de dependencias sostenidas por bancales, o nos adentramos en la cueva que sirvió de capilla, a respirar naturaleza, a deleitar nuestra vista con la limpieza de las encinas, y a endulzar nuestros oídos con el rumor de las aguas de la rivera, envueltos en el mismo silencio que los frailes cultivaron, sólo roto por las lejanas ganaderías que, en calma, pastan en la lejanía de Moncarche.




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