sábado, 10 de mayo de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Castillo del Cachorro, en Torreorgaz, en la Lista Roja del Patrimonio


Son muchos los castillos, fortalezas, torres, casas-fuertes y palacios que, al Sur de Cáceres, se erigieron salpicando los contornos de la otrora villa para, no sólo acoger en ellos a las familias nobles que se repartían la mayoría de dehesas, cotos y fincas en que se dividieron estos territorios una vez reconquistada la zona, sino fundamentalmente como punto de vigilancia y defensa de las explotaciones agropecuarias que allí se llevaban a cabo, conocida la guerra silenciosa que entre estos diversos linajes tenía lugar y que, una vez Isabel I, más conocida como la Católica, en el poder y gobierno del reino, llegó a su fin. Hoy en día muchos de estos bienes han mantenido su posición como lugar desde el cual dirigir las haciendas donde se enclavan. Otros, sin embargo, se mantienen en completa ruina. Un caso particular es el del Castillo del Cachorro, al poseer una torre que, según la tradición oral, pudiera ser de origen musulman y destinada primitivamente como atalaya militar en plena época de Reconquista. Siendo así, o bien edificándose la misma más tardíamente, por la familia que dio nombre al castillo o antes de que éstos adquiriesen la dehesa, lo que sí se conoce es la ruina de esta pequeña fortaleza, acondicinada sin embargo en la actualidad para acoger al ganado que pasta por las posesiones circundantes. Este edificio, debido a su precario estado de conservación y conociéndose la posibilidad de deterioro del mismo, ha sido recientemente incluido en la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por la asociación Hispania Nostra, para lo cual este blog ha tenido, una vez más, el honor de colaborar.

Seguidamente, os dejo con el enlace a la ficha que sobre el Castillo del Cachorro podéis encontrar en la Lista Roja del Patrimonio, tras el cual he querido incluir la historia y descripción del bien, así como los datos para poder llegar en persona al mismo.



 
- Historia/descripción del bien:

Cuenta la tradición oral que existían en época de la Reconquista tres torres o atalayas ubicadas al sur de la plaza fuerte de Cáceres, levantadas todas por los musulmanes para la defensa de la que para ellos era Al-Kazris, así como del camino que llevaba a Montánchez y de los contornos de ambas fortalezas. Una vez caída la ciudad en manos de las tropas del rey leonés Alfonso IX, estos edificios defensivos, si bien pudieron haberse erigido entonces por los nuevos dueños de estas tierras, mantuvieron momentáneamente su labor original, más en defensa del ganado que de la misma población en sí, mientras veían cómo se formaban en sus cercanías diversos sexmos y aldeas pertenecientes al municipio cacereño. Repartidas las tierras entre las huestes conquistadores, y acogiendo los núcleos de población a labradores y jornaleros, se antepuso al nombre de las tres aldeas que en esta zona se ubicaron la palabra Torre, en referencia al inmueble del que supuestamente surgieron. Sería la más cercana a Cáceres la aldea de Torre de Aolgaz, o Torre de Argaz, más tarde conocida como Torreorgaz, en cuyo flanco suroccidental se encuentra, sobre una suave colina y sencillos berruecos, una torre construida con sillares graníticos regulares, reutilizada por la familia de los Ulloa o mandada construir directamente por éstos, tras haber adquirido este linaje, de gran peso en la vida y política de la otrora villa cacereña en los últimos siglos del medievo, la aldea en sí, formando D. Diego García de Ulloa el Señorío de Torreorgaz a finales del siglo XV. Junto a la torre, de tres plantas más terraza, se edificaron una serie de dependencias a base de mampostería con sillares en esquinas y portadas, cuyos muros destacan al confrontarse frente al limpio sillar de la atalaya, lo cual permite pensar a la mayoría de los estudiosos que si bien la torre no es musulmana, pudo erigirse en el siglo XIII siendo adquirida después por los Ulloa en el XV, dando lugar al castillo que hoy conocemos tras la unión de torre y casa fuerte adyacente. Esta pequeña fortaleza formaría parte del grupo de fortificaciones y palacios amurallados erigidos al sur de Cáceres, dominando las fincas, dehesas y cotos en que se dividieron estos terrenos meridionales, repartidos entre la nobleza local, destacando ésta, con la de Zamarrillas o la Torrecilla de Lagartera, entre aquéllas levantadas junto a la vega del río Salor. Años más tarde, y en honor a Don Gonzalo de Ulloa y Carvajal, IV Señor de Torreorgaz, más conocido como el Cachorro, se nombraría con tal apodo tanto al castillo como a la dehesa sobre la que se asienta el mismo, tal y como se sigue denominando hoy en día. Depositado el Señorío por vínculo matrimonial en la familia de los Aponte a finales del siglo XVII, nacerá en 1.699 el Marquesado de Torreorgaz, otorgado a D. Diego Antonio Aponte y Aldana. Vivirá éste durante algunas temporadas en la villa torreorgaceña, desligándose poco a poco los descendientes del mismo de la vida del pueblo, quedando el castillo y la dehesa en arriendo a finales del siglo XVIII, hasta caer finalmente el inmueble en ruina, utilizado hoy en día como cuadra y lugar de refugio de ganadería. El escudo de los Ulloa, ajedrezado, sigue luciéndose sobre el dintel de acceso a la casa-fuerte, mientras que otro blasón desfigurado, que pudo hacer referencia a un distinto apellido emparentado con los Ulloa, se atisba en el flanco norte de la torre, bajo los canecillos que sustentan los vestigios de un antiguo almenado voladizo, sólo roto, en el flanco occidental, por tres ménsulas que sostendrían un matacán antiguo. El acceso al torreón, hoy tapiado, quedaría así mismo en el flanco occidental de la torre, elevado a cierta distancia del suelo. El resto de dependencias de la casa fuerte conformarían una unidad cuadrangular rondando un patio central, manteniéndose la torre en la esquina suroriental del castillo, destacando entre las paredes de mampostería del resto de dependencias las ménsulas corridas que sobreviven en la zona noroccidental, como parte de un antiguo balcón que contrastaría con los escasos vanos y aspilleras del recinto.



- Cómo llegar:

La villa de Torreorgaz, independizada de Cáceres una vez adquirida la misma y convertida en Señorío por el linaje de los Ulloa, a comienzos de la Edad Moderna, mantiene dieciséis kilómetros de distancia con la capital provincial, unida a ésta a través de la carretera autonómica EX-206, que parte de la ciudad hacia Villanueva de la Serena, atravesando las localidades conocidas como "las tres torres", siendo Torreorgaz la primera de ellas en salir a nuestro encuentro. 


Arriba y abajo: los conocidos como Pozo del Marqués y Fuente Nueva (arriba y abajo respectivamente) se presentan no sólo como dos estupendos monumentos públicos con que contar Torreorgaz, bienes inmuebles erigidos bajo las directrices del más tradicional estilo arquitectónico rural, sino además como dos estupendos puntos con los que poder orientarse para alcanzar el Castillo del Cachorro, al que llegar tras abandonar el municipio caminando junto a ambos surtidores de agua.


En la zona meridional del pueblo se levanta el Pabellón Municipal de Torreorgaz, edificado junto a la antigua Fuente o Pozo del Marqués, ejemplo de uno de los antiguos bienes de utilidad pública y raíz etnográfica con que cuenta el municipio. Orientándonos hacia el suroeste, continuaremos nuestro camino mientras pasamos por el lateral occidental del pabellón deportivo, alcanzando una nueva fuente, esta vez la denominada Fuente Nueva, junto a la cual se ha abierto un pequeño parque infantil y de donde parte el sendero que conduce al Embalde de Valdesalor. Siguiendo el mismo, un ramal que nace de él y que se orienta hacia el suroeste, nos llevará hasta el Castillo del Cachorro, que adivinaremos poco a poco frente a nosotros, elevándose su torre sobre nuestro horizonte, según nos acercamos al mismo. Una única verja nos encontraremos en nuestro camino, justamente en las proximidades del castillo y como cierre de la finca donde se ubica, pero debido a la servidumbre que pesa sobre el sendero, que bordea la dehesa del Cachorro, la misma puede ser abierta pudiendo continuar hacia nuestro destino.



El Castillo del Cachorro, de titularidad particular, se ubica en el interior de una propiedad privada. En caso de desear visitar el monumento, lanzamos desde este blog una serie de recomendaciones a tener en todo momento en cuenta:

1) Respetar en todo momento las propiedades de la finca, como vallados o cercas, intentando no salirse de los caminos marcados.
2) Respetar la vegetación y cultivos de la misma, sin realizar ningún tipo de fuego ni arrojar basura alguna.
3) Respetar al ganado que habitualmente hay pastando en la zona, y en caso de encontrarse con animales que lo protejan, no enfrentarse a los mismos.
4) Si observamos que se están practicando actividades cinegéticas (caza), abstenernos de entrar.
5) Si nos cruzamos con personal de la finca o nos encontramos con los propietarios de la misma, saludarles atentamente e indicarles nuestra intención de visitar el monumento, pidiendo permiso para ello. En caso de que no nos lo concediesen, aceptar la negativa y regresar.

domingo, 4 de mayo de 2014

Imagen del mes: Castillo de Zamarrillas, junto al embalse de Valdesalor


Castillo o Casa-fuerte de Zamarrillas, también conocido como Castillo de Salor o Casa-fuerte de los Duranes, coronado de cigüeñas a las puertas de la primavera, junto a la vega del río Salor.
Antiguo Arrabal de Zamarrillas (Cáceres). Siglos XIV-XV (con añadidos barrocos del siglo XVIII); estilo gótico.

martes, 29 de abril de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Castillo de Castellanos (Cáceres), en la Lista Roja de Patrimonio


Oculto entre vetustas encinas y centenarios alcornoques, como si del paso del tiempo quisiera esconderse asentado sobre una recóndita colina inmersa en la plenitud de la Sierra de San Pedro, el Castillo de Castellanos, también conocido como de Mohedano o de Moheda, sobrevive junto al pico Morrón de Estena, en la serranía homónima, irguiéndose en su ancianidad despidiendo, en la zona más meridional de la provincia cacereña, el término municipal de la otrora villa y actual capital provincial, limítrofe con las tierras pacenses más norteñas y los territorios de la cercana localidad de Cordobilla de Lácara. El Castillo de Castellanos, apenas conocido por el público y del que poca documentación, en comparación con otras fortalezas, se conserva, se mantiene en ruina progresiva, lo que ha llevado a su inclusión dentro de la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por la asociación Hispania Nostra, adalid en la defensa, salvaguarda y puesta en valor del patrimonio cultural de nuestro país. Extremadura: caminos de cultura ha tenido una vez más el honor de poder participar con la misma, en auxilio y promoción de este ignorado monumento que descansa en un paraje donde naturaleza y patrimonio se conjugan, abrigado de una de las más extremeñizadas de nuestras dehesas.

Seguidamente, os dejo el enlace a la ficha que sobre este bien figura en la Lista Roja del Patrimonio publicada dentro de la web de Hispania Nostra. Tras él, y acompañado de imágenes y vídeos tomados in situ del inmueble, hallaréis una breve descripción del monumento, así como los datos para poder llegar al mismo, en caso de desear conocerlo en persona en una más que recomendada visita lanzada desde este blog.




Arriba y abajo: se compone fundamentalmente el Castillo de Castellanos de dos cuerpos, diseñado el segundo o inferior en defensa del primero, compuesto para ello de un cinturón amurallado que circunda la llanura sur que caía a los pies de la torre inicial de la que nació la fortaleza, fabricado con mampostería y sillarejo tanto en los lienzos como en las tres torres que hacen de sendas esquinas sur de este cuerpo (arriba: torre suroriental), y defensa central del lado meridional del mismo (abajo).



Arriba y abajo: la torre defensiva suroccidental (arriba), de planta circular como sus compañeras, custodia no sólo los flancos sur y oeste del segundo cuerpo del castillo, sino también el acceso al mismo, ubicada la entrada a la fortaleza bordeando la esquina noroccidental (abajo) de este cuerpo inferior, tras recorrer un estrecho camino que, sobre la pendiente, se acerca al punto de unión entre cuerpo segundo con el principal, enclavada la torre inicial sobre un elevado berrueco que corona un pronunciado desnivel en la ladera norte de la colina (abajo, siguiente).



- Historia/descripción del bien:

El Castillo de Castellanos, también conocido como de Mohedano o de Moheda, sigue irguiéndose en su ruian en plena Sierra de San Pedro, junto al pico Morrón de Estena o Sierra de Estena, dentro del término municipal de Cáceres, en el extremo más meridional y fronterizo con la provincia pacense de los territorios de la otrora villa, con la que mantuvo el castillo directa relación histórica, formando parte del grupo de castillos y casas-fuertes que poblaron el sur de la urbe en defensa de las fincas, dehesas y cotos que surgieron tras la reconquista cristiana definitiva del lugar en el siglo XIII. Fueron estos territorios donados como recompensa real a la familia Valverde, en agradecimiento a la labor ejecutada por los mismos durante el asedio a la ciudad que puso fin al dominio andalusí sobre la misma. Había sido el capitán Ruy González de Valverde incluido en las tropas leonesas cedido por el rey castellano Fernando III como auxilio a su padre Alfonso IX de León en tal empresa bélica y toma de las tierras ubicadas entre el Tajo y el Guadiana. Esta destacada figura militar fue condecorada con el título de Señor de Castellanos, nombre que pasó a bautizar también el castillo de su propiedad. El arroyo que discurría a sus pies se denominó igualmente del Castillo, pero también como de la Alcazaba, por lo que pudiera pensarse en la posibilidad de la existencia de una previa alcazaba musulmana de la que naciese el castillo cristiano, defensiva de la sierra y de las cercanas localidades de Cordobilla de Lácara y Carmonita, fundadas en el siglo IX por los colonos andalusíes cordobeses y carmonenses respectivamente. Fernán Gutiérrez de Valverde, IX Señor de Castellanos, mantenía la propiedad de la Torre y Dehesa de Castellanos en 1.385, año en que es tomado como rehén durante la invasión portuguesa de Extremadura establecida por Juan I de Portugal antes de finalizar la guerra entre él y Juan I de Castilla por la posesión del trono del vecino reino. A comienzos del siglo XV sin embargo se afianza el monumento en manos del Mariscal García González de Herrera, que lo había recibido a través de vínculo matrimoniales, disponiendo de éste y otros muchos castillos y señoríos en la región. En 1.477 pasará a ser propiedad particular de D. Alonso de Cárdenas, Maestre de Santiago, Orden Militar que gobernaba la ciudad de Mérida así como las aldeas dependientes de la misma, entre las que se encontraba la cercana al castillo Cordobilla de Lácara.

Abajo:  diversas troneras y aspilleras se suceden a lo largo y ancho de los lienzos y cubos que conforman el cuerpo inferior o segundo del castillo, posiblemente añadidas como defensa de la fortaleza una vez ésta en manos del Maestre de la Orden de Santiago, D. Alonso de Cárdenas, destacando en su parte inferior el orbe granítico que las culmina.



El castillo, de tipo roquero por asentarse el núcleo del que parte sobre un afloramiento rocoso, se divide en dos zonas, correnpondiendo la primitiva y principal a la torre ocupada por las estancias señoriales que se ubicó, en la zona más septentrional, sobre la propia roca, abriéndose un alto desnivel a los pies norteños de la misma. Una sueva loma, sin embargo, se expandía al sur de la inicial construcción, por lo que, en el siglo XV, se amplía el inmueble dotándolo de un recinto amurallado rectangular que adelantase las estancias primeras protegiéndolo en la zona meridional donde las defensas naturales no exitían. A los muros, de fuerte mampostería y sillarejo con ligera añadidura de ladrillo, se le añadieron tres cubos cilíndricos, repartidos entre las dos esquinas del muro más sureño, y el punto central del mismo. Los cubos, así como los lienzos del castillo, contaron con diversas troneras y aspilleras, algunas de ellas rematadas en orbe granítica en su parte inferior, mientras que la totalidad del castillo estuvo rodeada de adarves y posible almenado, hoy desaparecidos.


Arriba y abajo: adentrados en el interior del castillo, sorprende la inmensidad del patio que centra el cuerpo inferior, hoy cubierto de abundante vegetación (arriba), desde donde podemos acceder no sólo a las entrañas de los cubos defensivos (abajo), sino también a la torre primitiva o cuerpo superior o principal, encaramado en la zona septentrional sobre un afloramiento rocoso de cierta relevancia (abajo, siguiente).




Arriba y abajo: asomado sobre una elevada pendiente que se abre a sus pies, la cual domina desde el lado norte de la colina sobre la que se asienta, el cuerpo principal o superior del Castillo de Castellanos se compone de la torre o recinto primitivo, defendido por gruesos muros de recio sillarejo alternado con mampostería (arriba), en cuyo interior se conservan algunas de las dependencias posiblemente residenciales con que se dotó el inmueble (abajo), donde aún pueden apreciarse vestigios de las escaleras que permitían el paso a los adarves que antiguamente bordeaban no sólo este cuerpo, sino seguramente la totalidad del amurallamiento de la fortaleza.




Abajo: vídeos detallados con los que poder apreciar tanto el enclave donde se asienta el Castillo de Castellanos, sumergido en plena Sierra de Estena y envuelto entre figuras y vegetación propia de la dehesa extremeña, como el interior del patio que centra la fortaleza, seguido de las vistas que, desde lo alto de su muralla norte, se pueden otear, adivinándose los embalses de Horno Tejero o del Boquerón, las siluetas de la pacense Carmonita y de la pedanía cacereña de Rincón de Ballesteros, sin olvidar los cortijos de la zona, saboreándose sobre todo la esencia  de la Sierra de San Pedro, corazón de Extremadura, en un marco donde se desdibuja la linde entre las dos provincias que conforman nuestra región.




- Cómo llegar:

A pesar de mantenerse dentro del extenso término municipal de Cáceres, el Castillo de Castellanos ofrece su más fácil acceso desde la provincia de Badajoz, ubicándose a poca distancia de él el límite entre las dos provincias extremeñas, en el punto central de la región. Será Cordobilla de Lácara la localidad más cercana al monumento, a la que podemos acercarnos, en caso de dirigirnos a la zona desde Cáceres, alcanzando previamente el municipio de Carmonita, ubicado a la derecha de la autovía A-66 en sentido hacia Mérida (o viceversa, si es desde la capital autonómica desde la que hemos partido). Si por el contrario nace nuestro viaje en Badajoz, sería conveniente acercarnos a La Nava de Santiago, conduciendo en primer lugar por la carretera autonómica EX-100 hasta La Roca de la Sierra, tomando aquí el cruce hacia La Nava de Santiago (o Aljucén), convertido en carretera autonómica EX-214 (BA-5032). Esta opción también es apta si partimos desde Mérida, tomando la misma vía a la altura de Aljucén, si subimos por la A-66 sin tener que alcanzar Carmonita. La carretera BA-99 es aquélla que enlaza Carmonita con La Nava de Santiago, apareciendo Cordobilla de Lácara entre ambos municipios. Esta calzada, que sobrepasa el pueblo cordobillano por su lado norte, fija su dibujo sobre la presa que sostiene el agua del embalse de Horno Tejero. Justo en el lateral izquierdo de la misma deberemos desviarnos para bordear el pantano a través de un sendero que circunda la orilla derecha del mismo.


Tras viajar hacia el Norte, con las aguas de Horno Tejero a nuestro lado derecho, y acompañados de los eucaliptos que pueblan las orillas del pantano, conduciremos varios minutos hasta encontrar el primer desvío a mano izquierda, por un camino que, atravesando varias fincas privadas, permite el acercamiento a la Sierra de Estena gracias a la servidumbre que pesa sobre este sendero. Varios pasos canadienses deberemos atravesar hasta alcanzar un blanco cortijo, enclavado a pocos metros de un cruce de caminos. Tomando el ramal izquierdo del mismo, pasaremos por delante de la puerta de entrada a la villa, orientándose el resto del sendero después hacia el Pico de Estena, que ya podremos observar delante nuestra, tras haber dibujado el camino una curva en su trazado. Sobre la Sierra de Estena, y tras dejar a nuestras espaldas el cortijo, las pilas de corcho custodiadas en el mismo, así como el ramal que, desde este enclave, acerca a la carretera EX-100 cerca de Puebla de Ovando, la silueta del Castillo de Castellanos nos sorprenderá sobre el horizonte, asomándose entre la espesa vegetación que puebla este rincón de la Sierra de San Pedro.



Con el Pico Morrón de Estena frente a nosotros, y la colina sobre la que se asienta el Castillo de Castellanos a nuestra derecha, alcanzaremos un nuevo paso canadiense a cuyo lado oriental se abre uno de los accesos a la finca donde se guarda la fortaleza a visitar. Este lugar es ideal para poder dejar nuestro vehículo aparcado, bajo la sombra de alguna de las espléndidas encinas, o impresionantes alcornoques que nos sorprenderán en la zona. Siguiendo el camino que alcanza la colina, dejaremos que el mismo gire hacia la izquierda para continuar nosotros de frente, o bordeando la sierra por su lado derecho, encontrándonos poco después con las ruinas del medieval inmueble, que nos aguarda silencioso para desvelarnos, una vez en su interior, los secretos de un tiempo pasado donde él fue protagonista de un capítulo más de la historia de nuestra región.




El Castillo de Castellanos, de propiedad privada, se ubica en el interior de una finca particular. En caso de desear visitar el monumento, lanzamos desde este blog una serie de recomendaciones a tener en todo momento en cuenta:

1) Respetar en todo momento las propiedades de la finca, como vallados o cercas, intentando no salirse de los caminos marcados.
2) Respetar la vegetación y cultivos de la misma, sin realizar ningún tipo de fuego ni arrojar basura alguna.
3) Respetar al ganado que habitualmente hay pastando en la zona, y en caso de encontrarse con animales que lo protejan, no enfrentarse a los mismos.
4) Si observamos que se están practicando actividades cinegéticas (caza), abstenernos de entrar.
5) Si nos cruzamos con personal de la finca o nos encontramos con los propietarios de la misma, saludarles atentamente e indicarles nuestra intención de visitar el monumento, pidiendo permiso para ello. En caso de que no nos lo concediesen, aceptar la negativa y regresar.

jueves, 17 de abril de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Castillo de Mayoralgo, junto a Aldea del Cano, en la Lista Roja del Patrimonio


Cuenta la ciudad de Cáceres, villa en lejano tiempo, con un nutrido número de castillos, fortalezas, torreones y casas-fuertes circundando el municipio y que, siglos atrás, dominaban y defendían los cotos, dehesas y fincas que surgieron en los alrededores de la reconquistada plaza, donados a la nobleza que había participado en la toma de la urbe, o adquiridos los terrenos por las familias que se habían asentado en la misma una vez añadido el enclave al mapa castellano-leonés. Muchos de estos inmuebles mantienen su destino hoy en día, encontrándose sin embargo varios de ellos en la actualidad no sólo en desuso, sino en abandono y ruina, peligrando su integridad y fábrica y, por ende, la continuidad temporal de los mismos. Es por ello que Hispania Nostra ha decidido incluir dentro de su Lista Roja del Patrimonio uno de estos monumentos, para lo cual Extremadura: caminos de cultura ha tenido nuevamente el honor de colaborar. En esta ocasión, el bien añadido ha sido el conocido como Castillo de Mayoralgo o de Garabato, ubicado en las proximidades de Aldea del Cano pero enclavado dentro del extenso término municipal de Cáceres. 

El enlace adjunto bajo estas líneas os permitirá visitar la ficha que sobre este monumento ha sido incluida dentro de la Lista Roja del Patrimonio. Seguidamente, os dejo con una breve descripción del bien, así como los datos precisos para poder acercarse al mismo, en caso de desear conocer este inmueble en vivo.


- Historia/descripción de bien:
 El Castillo de Mayoralgo, también conocido como de Garabato por hallarse en la finca homónima, forma parte de la red de fortalezas, torres y casas fuertes que, al sur de la otrora villa cacereña, se levantaron una vez reconquistada la zona para defensa de los cotos, dehesas y pastos repartidos entre la nobleza que participó en la toma de la ciudad a los andalusíes, o que se asentó en la misma venidos de tierras castellano-leonesas y norteñas. El Castillo de Mayoralgo se ubicaría, al igual que los de las Herguijuelas o la Casa fuerte de la Cervera, cerca de la ribera del Salor y junto al trazado de la Vía de la Plata en el tramo que discurre entre Cáceres y Aldea del Cano, municipio éste que, surgiendo según parece en conexión con la Venta del Cano, se fundó como aldea dependiente de la urbe, relacionada posteriormente y en cierta medida a su vez con el propio castillo. Fueron los Blázquez quienes, a comienzos del siglo XIV, levantaron inicialmente una torre conocida como de Blasco Muñoz, por ser este miembro del linaje el que ordenase erigir la misma. Tiempo después, cumplimentado el castillo, tomará éste por nombre el del propio linaje, que ya se hacía denominar Mayorazgo por haber sido esta familia la primera en la villa cacereña en constituir tal institución medieval en 1.320. Con el tiempo tal apellido se corromperá fonéticamente hasta denominarse Mayoralgo, conociéndose además y como tal no sólo el castillo, sino también el palacio con que contó esta estirpe en plena Plaza de Santa María de Cáceres. A finales del siglo XV, desaparecidas las luchas entre la nobleza local y apaciguada la sociedad castellana, la familia  decide construir en las inmediaciones del castillo una quinta donde residir y desde la cual controlar la hacienda y la explotación agroganadera, tal y como hoy siguen haciendo los herederos desde el cercano Palacio de Garabato, fechado en 1.853, cayendo el recinto amurallado en desuso y posterior ruina. 
El Castillo de Mayoralgo o de Garabato, clasificado como roquero por haberse asentado parte de él sobre una serie de berruecos, presenta una fábrica de mampostería pétrea reforzada con sillares graníticos en puertas, ventanas y esquinas. El ladrillo se aprecia aún en algunas de las almenas. La fortaleza, enclavada junto a un llano que se abre en la zona occidental, cercana a la antigua calzada romana, reforzó las defensas que la naturaleza no le podía dar en base a su propio diseño. Así, la torre del homenaje, aún almenada y rodeada de un cinturón amurallado, erguida sobre la roca granítica, quedaría antecedida por otro cuerpo más que dobla el sistema amurallado en el lado de poniente y parte baja del inmueble, alejado del berrocal sobre el que se yergue la atalaya inicial. La puerta de acceso al monumento, dibujada en recodo, sería defendida a su vez por un torreón. Este cuerpo inferior quedaría como lugar de almacenaje o cuadras, mientras que serían la torre y las estancias del cuerpo primero que rodea la misma el lugar destinado a residencia.



- Cómo llegar:

El Castillo de Mayoralgo o de Garabato, levantado junto al milenario trazado de la Vía de la Plata, puede ser contemplado perfectamente no sólo desde este histórico camino, sino también desde la propia carretera nacional N-630, que en las proximidades de Aldea del Cano discurre en paralelo y muy cercana a la vía romana original. El inmueble, dentro del término municipal cacereño, se yergue en las proximidades del municipio aldeano, al Norte del mismo. Si nos acercamos a él tras haber partido de la capital provincial cacereña, nos toparemos con el castillo, a nuestra izquierda, tras haber sobrepasado la pedanía de Valdesalor y haber conducido junto a los Castillos de las Herguijuelas y la Casa fuerte de la Cervera. En caso de querer apearnos para poder observar el inmueble en persona, es fácil dejar el coche aparcado junto a la entrada al Palacio de Garabato, levantado al sur y escasos metros del castillo. La fortaleza, en manos privadas, se enclava dentro de una propiedad particular por lo que, en caso de querer visitar el interior del bien, desde este blog lanzamos una vez más una serie de recomendaciones a tener en cuenta, haciendo hincapié especialmente en la quinta de ellas: 

1) Respetar en todo momento las propiedades de la finca, como vallados o cercas, intentando no salirse de los caminos marcados.
2) Respetar la vegetación y cultivos de la misma, sin realizar ningún tipo de fuego ni arrojar basura alguna.
3) Respetar al ganado que habitualmente hay pastando en la zona, y en caso de encontrarse con animales que lo protejan, no enfrentarse a los mismos.
4) Si observamos que se están practicando actividades cinegéticas (caza), abstenernos de entrar.
5) Si nos cruzamos con personal de la finca o nos encontramos con los propietarios de la misma, saludarles atentamente e indicarles nuestra intención de visitar el monumento, pidiendo permiso para ello. En caso de que no nos lo concediesen, aceptar la negativa y regresar.

jueves, 10 de abril de 2014

Imagen del mes: Quinta de la Enjarada, en las inmediaciones de Cáceres


Atardecer de abril cayendo sobre la Quinta o Casa de la Enjarada.
Finca de la Enjarada (Cáceres). Siglo XVI (finalizada en 1.544; remodelación oficiada por D. Francisco de Carvajal de una heredada casa-fuerte medieval anterior); estilo renacentista.
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