sábado, 28 de junio de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Convento franciscano de Santiago, en Lobón, en la Lista Roja del Patrimonio


Existen a las afueras del casco urbano de Lobón, junto a sus calles históricas más meridionales y enclavadas entre las huertas que pueblan el pequeño valle que, al Sur del pueblo, separa éste de las vías que conectan en la actualidad la capital del país con la vecina capital provincial, las ruinas de una iglesia que son a su vez los escasos vestigios de lo que antaño fuera un cenobio, conocido como Convento franciscano de Santiago. Del resto de dependencias monacales prácticamente no se conserva hoy en día resto alguno. Sin embargo, los pequeños retazos en pie de la iglesia o capilla que formaba parte del monumento sostienen, además de las viejas piedras y ladrillos de que están formados, el recuerdo del lugar y las líneas que escriben la historia del inmueble, así como las directrices artísticas que diseñaron este bien que enriquece el patrimonio lobonero, así como de la región. A pesar de ello, su abandono es tal que peligra la continuidad en el tiempo de las reliquias de este monumento, por lo que la asociación en pro de la protección y salvaguarda del patrimonio español, Hispania Nostra, ha visto conveniente la inclusión del mismo dentro de la Lista Roja del Patrimonio, para lo cual este blog ha tenido nuevamente el honor de poder colaborar.

Bajo estas líneas, os dejo el enlace a la ficha que sobre este monumento figura dentro de la Lista Roja del Patrimonio. Seguidamente, y acompañada de imágenes tomadas in situ del bien, disponéis también de una breve historia/descripción del inmueble, finalizando con los apuntes para poder llegar al mismo, en caso de querer visitarlo en persona.




- Historia / descripción del bien:

En una hondonada donde surtían aguas manantiales, en el flanco meridional del pueblo, opuesto al valle por donde circula el cercano río Guadiana, se erigía una antigua ermita bajo la advocación de Santiago, junto a uno de los dos hospitales con que contaba la villa alcanzada la Edad Moderna, fundado por la familia de los Alvarado, que pasará a la historia internacional por la contribución de algunos de sus miembros a la conquista y colonización americana. D. Diego Gómez de Alvarado y Mexía de Sandoval, caballero de Santiago y comendador del lugar, así como padre del conquistador Pedro de Alvarado, será quien funde el edificio hospitalario, mientras que uno de sus nietos, D. Diego de Alvarado, cederá en 1.562 los terrenos para la construcción de un convento, cumpliendo así con los deseos de Dña. Elvira de Figueroa la cual, I Condesa de Puebla del Maestre, descendiente de los Condes de Feria y viuda de D. Alonso de Cárdenas, último Maestre de la Orden de Santiago, con quien residía en la vecina Mérida, adquirirá la villa una vez reinante Felipe II, convirtiéndose así en la I Señora de Lobón, anhelando que en la misma se asentase un grupo de frailes de la rama observante o de San Miguel de la Orden franciscana. En 1.564, construido y acomodado el convento, llegarán los primeros hermanos al lugar, fundándose junto a la antigua ermita de Santiago el Convento franciscano homónimo al templo. Aunque la idea principal sería orientarlo a la Recolección, la escasez de limosnas hizo inviable mantener el cenobio como Casa Recoleta, por lo que apenas ocho años después de su fundación se orientó no sólo a la vida monacal, sino principalmente a la educación en el arte y la ciencia gracias al Colegio de Artes que allí se ubicó, propiciando el paso por el mismo de algunas de las figuras más ilustradas dentro de la rama de San Miguel de la franciscana orden. Contaba el cenonio no sólo con convento y escuela, sino también con huertas e iglesia, guardando en ésta una preciada imagen de la Inmaculada Concepción, dándose culto además a Nuestra Señora del Rosario, a San Francisco y al Cristo de los Desamparados. Las tropas francesas, a su paso por la población, atravesada antaño por el Camino Real de Madrid a Badajoz, destrozaron el inmueble durante la Guerra de la Independencia, de tal manera que una vez terminada la contienda dieron aviso los frailes de la imposibilidad de seguir impartiendo clases en la malograda Escuela y Colegio de Artes. Sin embargo, el abandono y ruina definitiva del monumento llegará de manos de la exclaustración forzosa y desamortización ideadas por Mendizábal, en 1.835, quedando en pie en la actualidad únicamente restos de su iglesia, concentrados en el muro de la epístola, posible lienzo de separación de naves, y el que está considerado ábside de la misma, coronado éste por cúpula de media naranja y sostenida por hasta tres series de lunetos, construida laboriosamente a base de ladrillo conjugado con mampostería, y estucada interiormente, con escasos restos de esgrafiado. El uso del ladrillo en estos arcos y cúpula, así como el mismo diseño de la misma podría vincularse con el arte mudéjar, cuyo máximo exponente en la localidad se encontraría en las portadas de la Iglesia Parroquial de la Asunción, construida a finales del siglo XV. Habría que añadir en apoyo a esta idea la aparición, tras los restos de estucado, posiblemente posteriores a la construcción del bien, del lineado de ladrillos y friso de figuras circulares realizadas con el mismo material que rodean el exterior del vano abierto en el trasfondo del ábside, coronado por lo que también pudieron ser arcos enladrillados. De ladrillo también se formarán los arcos que daban acceso al templo, o que servían de paso entre las naves del mismo, sobreviviendo dos de ellos en el muro oriental restante, así como el arranque de otros dos trasversales a las naves derecha y principal, respectivamente, este último frente al que supuestamente fue altar mayor.



- Cómo llegar:

La localidad pacense de Lobón, surgida junto a la vega del río Guadiana, se mantiene como término de paso entre las capitales autonómica y provincial, cercana a la autovía A-5, atravesada aún por los restos de la carretera nacional N-V en su intento de unión de Madrid con Badajoz, convertida ésta en la actual Avenida de Extremadura y flanco sur del municipio lobonero. Los restos del Convento franciscano de Santiago pueden observarse desde esta vía, enclavados en el valle que entre la antigua carretera y el casco urbano se abre en la zona suroriental de la localidad. A esta zona de huertas es fácil acceder a través de la calle Corredero Cuartel, trazada entre las calles Santiago y Alvarado, ubicadas todas en la parte meridional del centro histórico de Lobón. Si bien las ruinas conventuales se mantienen como propiedad privada dentro de un terreno particular, es fácil poder observarlas desde la propia vía urbana al enclavarse junto a un sendero que, en esta zona del pueblo, bordea las casas del mismo, dirigiéndose al pequeño Parque de la Fuente, o Fuente de la Reina María Cristina, incluida, como los restos conventuales, entre los bienes que alimentan el patrimonio histórico de Lobón.



sábado, 21 de junio de 2014

Imagen del mes: Torre de San Francisco, en Zafra


La Torre de San Francisco se alza luchando por conservar el recuerdo de lo que fuese el Convento de San Benito o de San Francisco, bajo la luz de una tarde de primavera.
Zafra (Badajoz). Siglos XV-XVI; estilo renacentista.

sábado, 14 de junio de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Castillo de la Torrecilla de Lagartera, junto a Valdesalor, en la Lista Roja del Patrimonio


A pocos metros de la presa de Valdesalor, en las cercanías de la pedanía cacereña homónima, dentro del extenso término municipal de la capital provincial y al sur de la urbe, se yergue sobre una colina que domina tanto la vega del río Salor, bajo su ladera sur, como parte de los Llanos de Cáceres-Sierra de Fuentes, frente a la misma, un castillo medieval, hoy en ruina, recuerdo de otros tiempos en que, desde estas pétreas atalayas, se controlaban las haciendas y fincas en que se dividieron las dehesas cercanas a la reconquistada ciudad, repartidas principalmente entre la nobleza que hizo de esta su nueva tierra y hogar. El paso de los años, si bien no ha visto variar en gran medida la repartición de la tierra, sí que ha conllevado, por el contrario, el desuso y caída en ruina de muchos de estos monumentales inmuebles, entre los que el Castillo de la Torrecilla de Lagartera también se encuentra. Por este motivo, esta pequeña fortaleza cacereña ha sido incluida recientemente dentro de la Lista Roja del Patrimonio elaborada por la asociación Hispania Nostra, para lo cual este blog ha tenido, una vez más, el honor de contribuir.

A continuación, os dejo con el enlace que conduce a la ficha incluida dentro de la Lista Roja del Patrimonio donde podréis encontrar información e imágenes sobre el Castillo de la Torrecilla de Lagartera. Bajo estas líneas dispondréis también de una breve historia y descripción del bien, acompañada de imágenes y vídeos del monumento, así como los datos precisos para poder acercarse al mismo.




- Historia / descripción del bien:


Enclavada sobre una colina granítica, junto a la vega del río Salor, se erigió en el siglo XIV la conocida como Torrecilla de Lagartera, denominada así por alzarse en la Dehesa de Lagartera, sede a su vez del Señorío de similar nombre. Heredada por Dña. Inés Fernández de la Cámara y Sotomayor, Señora de Lagartera, quedará vinculada con la familia de los Aldana desde que, en 1.399, contrajese ésta matrimonio con el primer miembro de dicho linaje en llegar a Cáceres, una vez nombrado regidor de la otrora villa a finales del siglo XIV: D. Rodrigo Álvarez de Aldana. Será su hijo, D. Hernando de Aldana, quien fundará el Mayorazgo de Lagartera en el siglo XV, perteneciendo éste, así como la torre y finca, al apellido mencionado hasta que pasase a ser posterior propiedad de los Andrada, así como de los Cáceres, Señores de Espadero, de quienes derivará a los Marqueses de Castel-Moncayo, y de éstos a los Duques de Fernán Núñez, en quienes recae tal herencia en la actualidad. Se levantó inicialmente la torre medieval como puesto de vigilancia y atalaya defensiva del enclave, así como de la explotació agropecuaria allí llevada a cabo, de la misma manera que acontecía en otros muchos de los cotos, fincas y dehesas que las familias nobles asentadas en la urbe cacereña desde la reconquista cristiana definitiva de la comarca, se repartían al sur de la localidad. Una vez la torre bajo titularidad de los Aldana, ampliarán éstos el conjunto durante los siglos XV y XVI con dependencias que circundarían la atalaya original, a modo de simbiosis entre fortaleza y casa-fuerte, convirtiéndose de tal manera el que fue torreón exento en la torre del homenaje del denominado por tal como Castillo de la Torrecilla de Lagartera, englobado el mismo dentro del grupo de castillos y fortalezas dependientes de Cáceres ubicados en las cercanías de la vega del río Salor, junto al de Zamarrillas, el del Cachorro, o los de las Herguijuelas. Tras el cese de las hostilidades entre los linajes cacereños a partir del reinado de los Reyes Católicos, se levantará en las proximidades del Castillo de la Torrecilla de Lagartera, al Norte de la falda de la colina donde éste se asienta y zona mucho más llana, la conocida como Casa de Lagartera, ampliada con los siglos para acoger no sólo a la familia posesoria, sino también a trabajadores y jornaleros, engrandecida no sólo la vivienda principal, aún en uso, sino construyéndose además inmuebles vinculados a la explotación, de tal manera que llegará a denominarse al conjunto de edificaciones como Aldea de Lagartera. El progreso de la misma supondrá, sin embargo, el abandono del castillo y posterior ruina de este monumento, fabricado en consonancia con la geografía del lugar a base de sillarejo y mampostería graníticas, reforzada con sillares en esquinas, puertas, vanos y aspilleras. 


La torre, ubicada, en la zona central del flanco norte del castillo, almenada y con cuatro balcones repartidos entre los puntos medios superiores de cada uno de sus muros, posibles matacanes, permitiría el acceso a su interior, abovedado gracias a varios arcos escarzanos que sostendrían las plantas de que se compondría la atalaya, a través de dos puertas adinteladas abiertas en los lados sur y oriental. Rodeado el torreón primitivo por las dependencias de la casa-fuerte, a excepción del flanco norte, que permanecería formando parte de la portada del castillo, se entraría al conjunto a través de dos portadas, una a cada lado del torreón. La puerta oriental, a la izquierda de la torre y principal, presentaría un arco de medio punto sobre el que lucen siete ménsulas que sostendrían una balconada, a la que se podría acceder por un pequeño adarve cuyas escaleras aparecerían una vez traspasada la entrada y el segundo arco que conforma la misma, escarzano. En la sección oriental del castillo se mantendrían lo que posiblemente fueron dependencias residenciales, de doble planta e interior estucado, con vanos abiertos a los flancos este y norte, manteniéndose los asientos corredizos ubicados juntos a este último. En la esquina suroriental, una nueva estancia unida a las residenciales daría paso a un pequeño torreón de planta circular, que vigilaría el flanco sur del inmueble. En el lado occidental del castillo, dejando atrás las pequeñas dependencias que constituirían el lado sur del mismo, encontraríamos lo que posiblemente fueron cuadaras o almacenes de la fortaleza, de planta doblada y tejado inclinado, con puerta de arco escarzano como acceso a la misma, abierta a la derecha del torreón primitivo.



- Cómo llegar:

El Castillo de la Torrecilla de Lagartera se ubica a poca distancia de la presa del embalse de Valdesalor, que retiene, al Sur de Cáceres, las aguas del río Salor. Existen dos alternativas para poder llegar al pantano mencionado desde la capital provincial. Una partiría de la ciudad, rumbo a Torreorgaz, a través de la carretera autonómica EX-206. Una vez alcanzado el pueblo, y tras entrar en el mismo, tomaríamos en su zona meridional la conocida como "Carretera del Pantano" que lleva al embalse de Valdesalor, alcanzándolo en su cola y bordeándolo a través de toda su orilla derecha. Esta misma carretera continuaría junto a la vega del río, hasta dar con la pedanía de Valdesalor, ubicada a los pies de la carretera nacional N-630, así como junto a la Autovía de la Plata, o A-66 (segunda alternativa para alcanzar el embalse y su presa).


Si avanzamos desde la pedanía de Valdesalor, y tras conducir por la sinuosa carretera que nos lleva al pantano, poco antes de alcanzar la presa nos toparemos, a nuestra izquierda, con un acueducto bajo cuyos arcos se accede a las fincas que salpican esta zona de los Llanos de Cáceres-Sierra de Fuentes. Este sendero, que conduce entre otros puntos al antiguo arrabal de Zamarrillas, será también el que pase junto al Castillo de la Torrecilla de la Lagartera, pudiendo observar la portada y flanco norte del mismo. Sin embargo el acceso más fácil al mismo es desde su cara sur: junto a la presa de Valdesalor encontraremos una zona de aparcamientos, y junto a éstos un caseta eléctrica. Tras ella es fácil dar con un desdibujado camino que se acerca al castillo.


El Castillo de la Torrecilla de Lagartera, de titularidad particular, se ubica en el interior de una propiedad privada. En caso de desear visitar el monumento, lanzamos desde este blog una serie de recomendaciones a tener en todo momento en cuenta:

1) Respetar en todo momento las propiedades de la finca, como vallados o cercas, intentando no salirse de los caminos marcados.
2) Respetar la vegetación y cultivos de la misma, sin realizar ningún tipo de fuego ni arrojar basura alguna.
3) Respetar al ganado que habitualmente hay pastando en la zona, y en caso de encontrarse con animales que lo protejan, no enfrentarse a los mismos.
4) Si observamos que se están practicando actividades cinegéticas (caza), abstenernos de entrar.
5) Si nos cruzamos con personal de la finca o nos encontramos con los propietarios de la misma, saludarles atentamente e indicarles nuestra intención de visitar el monumento, pidiendo permiso para ello. En caso de que no nos lo concediesen, aceptar la negativa y regresar.

sábado, 10 de mayo de 2014

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Castillo del Cachorro, en Torreorgaz, en la Lista Roja del Patrimonio


Son muchos los castillos, fortalezas, torres, casas-fuertes y palacios que, al Sur de Cáceres, se erigieron salpicando los contornos de la otrora villa para, no sólo acoger en ellos a las familias nobles que se repartían la mayoría de dehesas, cotos y fincas en que se dividieron estos territorios una vez reconquistada la zona, sino fundamentalmente como punto de vigilancia y defensa de las explotaciones agropecuarias que allí se llevaban a cabo, conocida la guerra silenciosa que entre estos diversos linajes tenía lugar y que, una vez Isabel I, más conocida como la Católica, en el poder y gobierno del reino, llegó a su fin. Hoy en día muchos de estos bienes han mantenido su posición como lugar desde el cual dirigir las haciendas donde se enclavan. Otros, sin embargo, se mantienen en completa ruina. Un caso particular es el del Castillo del Cachorro, al poseer una torre que, según la tradición oral, pudiera ser de origen musulman y destinada primitivamente como atalaya militar en plena época de Reconquista. Siendo así, o bien edificándose la misma más tardíamente, por la familia que dio nombre al castillo o antes de que éstos adquiriesen la dehesa, lo que sí se conoce es la ruina de esta pequeña fortaleza, acondicinada sin embargo en la actualidad para acoger al ganado que pasta por las posesiones circundantes. Este edificio, debido a su precario estado de conservación y conociéndose la posibilidad de deterioro del mismo, ha sido recientemente incluido en la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por la asociación Hispania Nostra, para lo cual este blog ha tenido, una vez más, el honor de colaborar.

Seguidamente, os dejo con el enlace a la ficha que sobre el Castillo del Cachorro podéis encontrar en la Lista Roja del Patrimonio, tras el cual he querido incluir la historia y descripción del bien, así como los datos para poder llegar en persona al mismo.



 
- Historia/descripción del bien:

Cuenta la tradición oral que existían en época de la Reconquista tres torres o atalayas ubicadas al sur de la plaza fuerte de Cáceres, levantadas todas por los musulmanes para la defensa de la que para ellos era Al-Kazris, así como del camino que llevaba a Montánchez y de los contornos de ambas fortalezas. Una vez caída la ciudad en manos de las tropas del rey leonés Alfonso IX, estos edificios defensivos, si bien pudieron haberse erigido entonces por los nuevos dueños de estas tierras, mantuvieron momentáneamente su labor original, más en defensa del ganado que de la misma población en sí, mientras veían cómo se formaban en sus cercanías diversos sexmos y aldeas pertenecientes al municipio cacereño. Repartidas las tierras entre las huestes conquistadores, y acogiendo los núcleos de población a labradores y jornaleros, se antepuso al nombre de las tres aldeas que en esta zona se ubicaron la palabra Torre, en referencia al inmueble del que supuestamente surgieron. Sería la más cercana a Cáceres la aldea de Torre de Aolgaz, o Torre de Argaz, más tarde conocida como Torreorgaz, en cuyo flanco suroccidental se encuentra, sobre una suave colina y sencillos berruecos, una torre construida con sillares graníticos regulares, reutilizada por la familia de los Ulloa o mandada construir directamente por éstos, tras haber adquirido este linaje, de gran peso en la vida y política de la otrora villa cacereña en los últimos siglos del medievo, la aldea en sí, formando D. Diego García de Ulloa el Señorío de Torreorgaz a finales del siglo XV. Junto a la torre, de tres plantas más terraza, se edificaron una serie de dependencias a base de mampostería con sillares en esquinas y portadas, cuyos muros destacan al confrontarse frente al limpio sillar de la atalaya, lo cual permite pensar a la mayoría de los estudiosos que si bien la torre no es musulmana, pudo erigirse en el siglo XIII siendo adquirida después por los Ulloa en el XV, dando lugar al castillo que hoy conocemos tras la unión de torre y casa fuerte adyacente. Esta pequeña fortaleza formaría parte del grupo de fortificaciones y palacios amurallados erigidos al sur de Cáceres, dominando las fincas, dehesas y cotos en que se dividieron estos terrenos meridionales, repartidos entre la nobleza local, destacando ésta, con la de Zamarrillas o la Torrecilla de Lagartera, entre aquéllas levantadas junto a la vega del río Salor. Años más tarde, y en honor a Don Gonzalo de Ulloa y Carvajal, IV Señor de Torreorgaz, más conocido como el Cachorro, se nombraría con tal apodo tanto al castillo como a la dehesa sobre la que se asienta el mismo, tal y como se sigue denominando hoy en día. Depositado el Señorío por vínculo matrimonial en la familia de los Aponte a finales del siglo XVII, nacerá en 1.699 el Marquesado de Torreorgaz, otorgado a D. Diego Antonio Aponte y Aldana. Vivirá éste durante algunas temporadas en la villa torreorgaceña, desligándose poco a poco los descendientes del mismo de la vida del pueblo, quedando el castillo y la dehesa en arriendo a finales del siglo XVIII, hasta caer finalmente el inmueble en ruina, utilizado hoy en día como cuadra y lugar de refugio de ganadería. El escudo de los Ulloa, ajedrezado, sigue luciéndose sobre el dintel de acceso a la casa-fuerte, mientras que otro blasón desfigurado, que pudo hacer referencia a un distinto apellido emparentado con los Ulloa, se atisba en el flanco norte de la torre, bajo los canecillos que sustentan los vestigios de un antiguo almenado voladizo, sólo roto, en el flanco occidental, por tres ménsulas que sostendrían un matacán antiguo. El acceso al torreón, hoy tapiado, quedaría así mismo en el flanco occidental de la torre, elevado a cierta distancia del suelo. El resto de dependencias de la casa fuerte conformarían una unidad cuadrangular rondando un patio central, manteniéndose la torre en la esquina suroriental del castillo, destacando entre las paredes de mampostería del resto de dependencias las ménsulas corridas que sobreviven en la zona noroccidental, como parte de un antiguo balcón que contrastaría con los escasos vanos y aspilleras del recinto.



- Cómo llegar:

La villa de Torreorgaz, independizada de Cáceres una vez adquirida la misma y convertida en Señorío por el linaje de los Ulloa, a comienzos de la Edad Moderna, mantiene dieciséis kilómetros de distancia con la capital provincial, unida a ésta a través de la carretera autonómica EX-206, que parte de la ciudad hacia Villanueva de la Serena, atravesando las localidades conocidas como "las tres torres", siendo Torreorgaz la primera de ellas en salir a nuestro encuentro. 


Arriba y abajo: los conocidos como Pozo del Marqués y Fuente Nueva (arriba y abajo respectivamente) se presentan no sólo como dos estupendos monumentos públicos con que contar Torreorgaz, bienes inmuebles erigidos bajo las directrices del más tradicional estilo arquitectónico rural, sino además como dos estupendos puntos con los que poder orientarse para alcanzar el Castillo del Cachorro, al que llegar tras abandonar el municipio caminando junto a ambos surtidores de agua.


En la zona meridional del pueblo se levanta el Pabellón Municipal de Torreorgaz, edificado junto a la antigua Fuente o Pozo del Marqués, ejemplo de uno de los antiguos bienes de utilidad pública y raíz etnográfica con que cuenta el municipio. Orientándonos hacia el suroeste, continuaremos nuestro camino mientras pasamos por el lateral occidental del pabellón deportivo, alcanzando una nueva fuente, esta vez la denominada Fuente Nueva, junto a la cual se ha abierto un pequeño parque infantil y de donde parte el sendero que conduce al Embalde de Valdesalor. Siguiendo el mismo, un ramal que nace de él y que se orienta hacia el suroeste, nos llevará hasta el Castillo del Cachorro, que adivinaremos poco a poco frente a nosotros, elevándose su torre sobre nuestro horizonte, según nos acercamos al mismo. Una única verja nos encontraremos en nuestro camino, justamente en las proximidades del castillo y como cierre de la finca donde se ubica, pero debido a la servidumbre que pesa sobre el sendero, que bordea la dehesa del Cachorro, la misma puede ser abierta pudiendo continuar hacia nuestro destino.



El Castillo del Cachorro, de titularidad particular, se ubica en el interior de una propiedad privada. En caso de desear visitar el monumento, lanzamos desde este blog una serie de recomendaciones a tener en todo momento en cuenta:

1) Respetar en todo momento las propiedades de la finca, como vallados o cercas, intentando no salirse de los caminos marcados.
2) Respetar la vegetación y cultivos de la misma, sin realizar ningún tipo de fuego ni arrojar basura alguna.
3) Respetar al ganado que habitualmente hay pastando en la zona, y en caso de encontrarse con animales que lo protejan, no enfrentarse a los mismos.
4) Si observamos que se están practicando actividades cinegéticas (caza), abstenernos de entrar.
5) Si nos cruzamos con personal de la finca o nos encontramos con los propietarios de la misma, saludarles atentamente e indicarles nuestra intención de visitar el monumento, pidiendo permiso para ello. En caso de que no nos lo concediesen, aceptar la negativa y regresar.

domingo, 4 de mayo de 2014

Imagen del mes: Castillo de Zamarrillas, junto al embalse de Valdesalor


Castillo o Casa-fuerte de Zamarrillas, también conocido como Castillo de Salor o Casa-fuerte de los Duranes, coronado de cigüeñas a las puertas de la primavera, junto a la vega del río Salor.
Antiguo Arrabal de Zamarrillas (Cáceres). Siglos XIV-XV (con añadidos barrocos del siglo XVIII); estilo gótico.
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