sábado, 25 de mayo de 2019

Imagen del mes: Puentes Nuevo y de San Lázaro, en Plasencia


Abrazada, regada y defendida por el río Jerte en su flanco meridional la ciudad que fuera construida "para agradar a Dios y a los hombres", se despedía Plasencia del medievo y Edad histórica que la vio nacer con tres puentes, hasta finales del siglo XX únicos en la localidad, que uniesen el centro urbano con el margen izquierdo de la urbe, constando supuestamente como más antiguo y bautizado como de Trujillo el que fuese sin embargo a lo largo de los siglos el más reformado, conservando sin embargo su sabor medieval los de San Lázaro y Nuevo, cuyas definitivas obras pétreas serían selladas bajo un estilo gótico que firmaría, en el segundo ejemplo, el polifacético artista centroeuropeo afincado en Castilla Rodrigo Alemán.
Plasencia (Cáceres). Siglos XIV-XVI (erigido el de San Lázaro en el siglo XIV, reconstruido en 1.538 tras la riada sufrida por la ciudad en 1.498; edificado el Nuevo entre 1.500 y 1.512); estilo gótico.


Arriba y abajo: vista aguas arriba (arriba) y aguas abajo (abajo) de los dos primeros de los siete arcos, más aliviadero, de que consta el puente Nuevo placentino, viaducto en doble pendiente o perfil alomado, sustentado sobre bóvedas de naturaleza rebajada, bajo cuyo primer par a contar desde la orilla derecha corren las aguas del Jerte que discurren por el canal que da ser al espacio conocido como la Isla, terreno que pudo haber dado nombre primitivo a la obra, bautizada sin embargo por los vecinos como Nueva por ser de fábrica novedosa y distinta a la del monumento al que sustituyó, nombrado como de Pascual clérigo al ser éste su mecenas, arruinado y sobre el que se arreglaría un paso de madera derribado durante la riada que asoló el enclave en 1.498.



Arriba y abajo: tras superar el tercer arco (arriba), a contar desde la orilla derecha del río Jerte, alcanzamos el cuarto ojo y bóveda de mayor envergadura de la obra (abajo), punto de inflexión de la doble vertiente que marca la calzada del inmueble, sustentada su contigua mitad por tres arcos más al que habría que sumar en el estribo izquierdo una última cuarta bóveda cercana al punto de llegada de la plataforma a la orilla, a camino entre el ojo y el aliviadero (abajo, siguientes).





Abajo: consta el Puente Nuevo placentino de tajamares tanto aguas arriba como corriente abajo, diseñados sobre planta triangular rematados en sombrerete de índole piramidal, ubicados junto al primero de los arcos, en el estribo derecho, así como en los consiguientes pilares hasta la pilastra sita entre las bóvedas quinta y sexta, carente de tajamar el pilar contiguo y sustentante de los arcos sexto y séptimo, así como el estribo izquierdo en ninguna de sus caras, entendible ante el menor caudal de paso por los arcos más cercanos a la orilla oriental, reforzados contrariamente los tajamares de los pilares tercero, cuarto y quinto en su base, siendo éstos los que mayor corriente han de soportar.



Arriba y abajo: convertido en elemento identificativo del monumento placentino, corona el Puente Nuevo de Plasencia, erigido sobre la clave del arco central y petril septentrional del inmueble, un templete fabricado, como el resto de la construcción de sillería, en piedra granítica, diseñado entre sendos estribos rematados por pináculos de gusto gótico (arriba), encerrado entre ambas piezas verticales epígrafe, escudo y hornacina, blasón de los Reyes Católicos sostenido por el Águila de San Juan sobre el que  se expone la talla pétrea y policromada de la Virgen de la Cabeza (abajo), esculpida al parecer por el mismo autor de la obra de ingeniería, Rodrigo Duque Alemán, escultor igualmente de la sillería del coro de la catedral, magna obra para la que al parecer, recomendado por Enrique Egas, fue llamado a la ciudad, donde se pierden los datos biográficos del maestro de presunto origen centroeuropeo.



Arriba: protegida por un artístico enrejado usado en la actualidad como sostén de los cerrojos de los enamorados placentinos, una menuda escultura de la Virgen de la Cabeza, honrada históricamente de continuo por la ciudadanía de Plasencia, en especial por sus vecinos de etnia gitana, se presenta como protectora de los viandantes desde una hornacina bordeada por arco gótico mixtilíneo, rematado por pináculo y cogollos vegetales, reubicada en 1.987 en su enclave original tras ser el templete del puente derribado por un camión cuando el mismo era utilizado como pasarela útil para el tráfico rodado, ya anteriormente restaurado en 1.89 y quedando constancia escrita de la rehabilitación en la misma construcción bajo doble escudo de la ciudad, costeada la restauración de tal elemento ornamental por el entonces chantre o maestro cantor de la catedral D. José Benavides Checa, primer hijo adoptivo de Plasencia por su contribución al estudio y cultura de la ciudad.


Arriba y abajo: ubicado en su enclave al parecer en 1.507, cuando las obras del puente superaban el cenit de su dilatada construcción, el templete del viaducto placentino terminó sirviendo no sólo como base tanto de blasón real como de hornacina mariana, sino inclusive como sostén de su misma lauda epigráfica (arriba), tallada en letras góticas que nos hablan brevemente de la historia de uno de los monumentos de edificación más polémica de la localidad, cuya  controversia nacería cuando el concejo, ante su falta de solvencia económica, pensase en la erección de un nuevo viaducto de recia fábrica derrivado el paso de madera bajo un costeo conjunto entre el Ayuntamiento de Plasencia, apoyado por los de las localidades contiguas así como por el Cabildo de la ciudad, aceptando los primeros y pagando la cantidad en maravedíes asignada a los dieciséis pueblos de la tierra placentina, hasta alcanzar entre Tornavacas, Garganta la Olla, Valverde de la Vera, Pasarón, Jarandilla, Belvís, Almaraz, Serrejón, Deleitosa, Jaraicejo, Torrejón, Grimaldo, Talaván, Monroy, Corchuelas y Torremenga un millón de maravedíes, mientras que el Cabildo, aún con la aprobación episcopal, se negase a hacerlo, abriéndose un pleito entre concejos y clero que llevaría a intervenir a los propios monarcas, siendo los Reyes Católicos los que lograsen el pago eclesiástico y con él tanto el final del conflicto, a través de real cédula de 1.505 firmada por D. Fernando, fallecida un año antes la católica monarca, como el remate de la obra en 1.512, siendo el escudo real ubicado nuevamente sobre el petril meridional (abajo), frente al templete que ya acogiese el mismo, mirando esta vez no a los viandantes sino las aguas que del río van corriendo tras pasar por la obra sellada con la inscripción "Esta noble cibdad de Plasencia mando hacer esta puente de la Ysla reynando el rey don Hernando e la reyna doña Ysabel ntos señores y comensose en el año del Señor de mil e quinientos e acabose nel de quinientos e dose e fue maestro della Maestre Rodrigo Aleman".



Arriba: si bien se considera el Puente de Trujillo como el más antiguo de la ciudad, construido en madera supuestamente sobre restos de una primitiva fábrica romana, sería levantado en piedra ya en el siglo XVI por Hernando de Trejo bajo directrices del afamado arquitecto Juan de Álava, sustituido por la edificación que conocemos en la actualidad en el siglo XIX, constante transformación que ha permitido ser reconocido el Puente de San Lázaro como el viaducto placentino de fábrica más añeja, último de los que baña el río Jerte a su paso por la localidad, edificado al parecer en el siglo XIV, constatado en 1.428 y rehabilitado en 1.538 tras ser víctima de la riada que asoló la zona en 1.498.


Arriba y abajo: edificado sobre sillares graníticos, sillarejo cercano a la mampostería, y lajas de pizarra que se asemejan a cocidos ladrillos de diseño mudéjar, son estas últimas las utilizadas en la construcción de las seis bóvedas subsistentes de los siete ojos rebajados de que constaría la obra original, engullido el más cercano al margen derecho de la ribera (arriba), consolidada la pasarela en doble vertiente (abajo) a la que alcanzan los tajamares de planta triangular que protegen la obra aguas arribas unidos a los cinco pilares a la vista, reforzados del segundo al cuarto aguas abajo con tajamares semicirculares que no se multiplican sin embargo hasta alcanzar la orilla occidental, donde espera al viandante, reconstruido el petril sobre el arco último y estribo donde antes hubo pasarela metálica pensada para un mejor acceso al tráfico rodado al monumento, la Ermita de San Lázaro y la barriada a la que el templo, como al puente, da nombre, enclave depauperado y conflictivo de Plasencia cuya denigración alcanza el monumento medieval, impidiendo el pleno disfrute de esta centenaria obra histórico-artística.


domingo, 5 de mayo de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes


El pasado 29 de noviembre de 2.018 tenía lugar en la Escuela Politécnica de Cáceres, dependiente de la Universidad de Extremadura, la I Jornada de Patrimonio de las Obras Públicas de Extremadura. Con el apoyo de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura, inauguraba así la Unex lo que pretende sea una cita periódica con las construcciones de uso público de la región, dedicando este primer espacio a los puentes históricos con que cuenta nuestra comunidad, heredera en este aspecto de un rico legado histórico y artístico ampliado durante veinte siglos con fabulosos ejemplares a destacar dentro del panorama nacional e internacional, muchos aún en uso tras cuantiosas centurias desde su elevación, por el contrario otros semiolvidados pero no por ello carentes de interés y dignos de divulgación.

Coincidiendo con mencionada jornada ilustrativa, se dio a conocer una nueva publicación a cargo de la Universidad extremeña, dirigida por Juan Pedro Cortés Pérez, Adela Rueda Márquez de la Plata y Pablo A. Cruz Franco, coordinadores igualmente del encuentro. El libro lleva como título "Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes", dedicado principalmente a ocho de los principales viaductos con que cuenta la región, haciendo hincapié en la digitalización de tales obras de ingeniería. Durante la preparación de tal proyecto quiso ponerse Juan Pedro Cortés Pérez en contacto con Extremadura: caminos de cultura, en pro de la colaboración de este blog con tal obra. Sumamente honrados y agradecidos ante tal solicitud, no dudamos en ofrecer nuestro trabajo ante tal planteamiento, siempre dispuestos a la puesta en valor y publicidad de nuestro ingente, incalculable y muchas veces tristemente poco conocido patrimonio.

El Puente Viejo sobre el río Salor, entre los términos municipales de Membrío y Alcántara, así como el Puente de la Mesta, en Villarta de los Montes, serían las históricas infraestructuras en cuyas fichas Extremadura: caminos de cultura tendría el orgullo de poder colaborar. Pudiendo disponer desde pocos días atrás, y gracias a Juan Pedro Cortés Pérez, de un ejemplar completo de la obra, queremos compartir hoy con el resto de lectores y seguidores tales capítulos en los que este blog ha podido aportar su labor, deseando sirva para difundir el conocimiento sobre este fabuloso patrimonio extremeño, aprovechando para felicitar al equipo de Juan Pedro Cortés Pérez por tan plausible creación, esperando se convierta en todo un referente bibliográfico a la hora de poder conocer tales obras públicas de nuestra comunidad.


- Puente Viejo sobre el río Salor (Membrío/Alcántara):
















- Puente de la Mesta (Villarta de los Montes):





martes, 30 de abril de 2019

Imagen del mes: Portada gótico-plateresca de la Parroquia de San Bartolomé, en Feria


Centrada por un relieve protagonizado por el santo titular del templo, posiblemente rescatado de un sacro edificio anterior, se abre en el muro del evangelio de la parroquia corita una portada diseñada en comunión  entre el gótico más tardío con el plateresco precursor del Renacimiento hispano, donde entre pináculos y pilastras corona el arco escarzano de acceso un San Bartolomé ante el que se rinden variados seres fantásticos a camino entre la imaginería medieval y la mitología clásica, en clara alusión al triunfo de la palabra de Cristo sobre lo terrenal, del que el Apóstol patrón de Feria sería excepcional referencia.
Feria (Badajoz). Siglos XV-XVI; estilo gótico-plateresco.
 

Arriba y abajo: basada en un arco escarzano bordeado, junto a las jambas del portal, de una ancha cenefa labrada y limitada entre dos arquivoltas (abajo), corona la puerta de entrada del lado del evangelio del templo mayor de la pacense localidad de Feria una ventana de arco conopial y similar doble arquivolta en cuyo vano sería ubicada, convirtiéndola en una pseudo-hornacina, una pieza pétrea donde figura tallado el santo bajo cuya advocación se presenta el templo (arriba), de tosco labrado pero dotado de su simbología más tradicional, ataviado con su propia piel y portando en su mano derecha el cuchillo de su degollación y martirio, asido en su zurda el libro de las escrituras sagradas bajo las que predicaba, venciendo a una diablesa dragoniana que cae encadenada a sus pies, representación del derrotado demonio Astaroth según narraría la medieval Leyenda Dorada, sacra recopilación hagiográfica donde quedaría recogida la vida y obra del Apóstol por el obispo genovés Santiago de la Vorágine.



Arriba y abajo: protagonista de la clave del arco de entrada (arriba), un San Bartolomé, en torso y portando cuchillo y sacro libro, se erige como única figura religiosa de entre todas las que pueblan la banda ornamentada que bordea la portada gótico-plateresca, combinación pareada y paralela entre ambas mitades de la puerta de elementos (abajo), compuesta por figuras vegetales y seres de carne y hueso enlazados entre sí, donde a las aves le siguen los dragones, bajando de los cielos a lo terrenal representado por leones y centauros, rematando la serie una doble pareja de figuras humanizadas, quizás hombre y mujer, según algunos autores signos zodiacales o, adivinándose ciertas alas en el dúo derecho, seres alados o ángeles caídos de díficil interpretación dada su conservación erosionada, que en suma a sus previos compañeros podrían hacer referencia resumida a una creación poblada de seres tanto reales como imaginarios sometidos a la palabra de Cristo, doctrina que el propio Apóstol Natanael se dedicaría constantemente a predicar tras la Resurreción del Mesías al que siguió hasta su propio martirio.







Abajo: vista detallada de las flores ubicadas juntos a los también ornamentados capiteles de las arquivoltas, así como de la pareja de centauros que se descubren en el friso que circunda la portada parroquial, más erosionados éstos que las primeras al estar a más baja altura y cercanos al paso de los transeúntes, provisto el izquierdo de arco y flecha, con lanza y escudo su compañero a la diestra, guerreros por tanto rescatados de una mitología clásica retomada artísticamente en los inicios de la Edad Moderna, descubriéndose entre el ornamento de un plateresco prerrenacentista que casa sabiamente con un recargado gótico final, bien vista la aparición de tales elementos de raíz grecorromana no sólo como alusión al pasado del que se deriva, sino como cultura sometida a las directrices del Catolicismo reinante.





Abajo: frente a la plateresca cenefa que orla la puerta de acceso en sí, dos pilastras a modo de enmarcación del total granítico que a base de sillares componen la portada del evangelio, permanecen rematadas por pináculos al más puro estilo gótico, aún reinante en la época de inicio de construcción de la iglesia parroquial corita, entre finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI.



Arriba y abajo: vista general del lado del evangelio de la Parroquia de San Bartolomé de Feria (arriba), donde se abre su ejemplar portada gótico-plateresca, monumento sobresaliente dentro del casco urbano de la localidad, declarada Conjunto Histórico por BOE de 12 de mayo de 1.970, tal y como se puede comprobar desde el Castillo de los Duques de Feria (abajo), corona de la población y edificio principal del municipio corita.


martes, 23 de abril de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: el periódico Hoy se hace eco del hallazgo del Dolmen de la Luz


La divulgación de la existencia del Dolmen de la Luz da un paso más. El pasado 22 de abril el periódico extremeño regional Hoy se hacía eco de la noticia de su descubrimiento. A través de un artículo elaborado por el periodista Evaristo Fernández de Vega, Hoy publicaba tanto en su edición en papel como a través de su web y edición digital un artículo dedicado en exclusividad al tema. Ha querido contar este periódico para ello con la colaboración de Extremadura: caminos de cultura. Gustosamente no sólo atendimos y charlamos en persona con Evaristo Fernández sobre el hallazgo, sino que inclusive se proporcionaron imágenes tomadas in situ del monumento megalítico, siendo publicada una fotografía realizada por Samuel Galán Álvarez pocos días después del hallazgo del yacimiento, en la que figura el autor del blog junto al dolmen arroyano en cuestión.

Inmensamente agradecidos con Hoy por haber querido contar con este espacio en la red para dar a conocer la noticia a un más amplio nivel, especialmente entre los lectores y el público extremeños, así como honrados una vez más ante la oportunidad de promoción y divulgación de este hasta hace escasas semanas desconocido bien, invitamos a los seguidores del blog a leer el artículo periodístico a través del enlace adjunto bajo estas líneas, cumplimentando inclusive la presente entrada con diversas tomas captadas de la edición digital de la noticia, deseando sirva para ilustrar sobre el inmueble descubierto y poner aún más en valor este monumento sito en la Dehesa boyal de Arroyo de la Luz (Cáceres), así como fomentar el conocimiento y el aprecio por el rico patrimonio histórico-artístico y vasta herencia cultural legados a nuestra región.







sábado, 13 de abril de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Tumbas en piedra, de El Lince con Botas 3.0, para Canal Extremadura


"Destinadas al recuerdo, son pasto del olvido. Fosa y ataúd fundidos en el hueco de la piedra. Hace ya tantos siglos que hasta el recuerdo de los huesos se ha borrado. Muchas han desaparecido bajo obras y remociones del terreno, otras todavía no se han encontrado, pero cientos de ellas permanecen, como ojos abiertos, dispersas por toda nuestra geografía. Misteriosas y mudas.
Sin embargo, conectadas a tres de los fenómenos históricos más relevantes de nuestra antigüedad tardía. Por una parte, el declive del Imperio Romano y la crisis política y monetaria del siglo III, por otra, la extensión del cristianismo, y, finalmente, no sólo la llegada de otros pueblos, los llamados bárbaros, a partir del siglo V, sino la asimilación que estos hicieron de las estructuras eclesiásticas y de algunas costumbres previas de los hispano-romanos. Ahora bien, no todas las tumbas excavadas en roca diseminadas en nuestro paisaje provienen de la misma época. Algunas pueden remontarse a la edad del Bronce, otras proceder de momentos más tardíos de la edad media. Sin embargo, parece que el grueso de las encontradas, dentro de la falta de estudios y dataciones que caracteriza estos hallazgos, podría situarse entre los siglo IV y VIII de nuestra era. Samuel Rodríguez Carrero nos acompaña para enseñarnos a buscar.
Tumbas en piedra, en El lince con botas."

El pasado viernes, 12 de abril, emitía Canal Extremadura TV a las 23.30 horas un nuevo reportaje dentro del espacio conocido como El lince con botas 3.0. Encabezado el programa bajo la introducción anterior, el lince con botas se remontaba esta vez, temporalmente, a los siglos inscritos entre el final del Imperio Romano y el auge de la monarquía hispano-visigoda, acudiendo geográficamente por otro lado a sendas necrópolis visigodas enclavadas tanto en el interior de la Dehesa de la Luz, en Arroyo de la Luz, como a la ubicada en las proximidades de la localidad de Aliseda, donde una serie de tumbas excavadas en la roca servirían para introducirnos en un olvidado capítulo de la historia de las tierras que conforman hoy nuestra región, cuando el declive de la vida urbana da paso al apogeo de las villas y vicus rurales que, en forma de explotaciones agropecuarias vertebrarían la economía y organización poblacional de una inicial sociedad medieval previa a la llegada del Islam.

Para la realización de este reportaje, quiso contar nuevamente el equipo de Libre Producciones con la colaboración de este blog. Siempre honrados e inmensamente agradecidos ante su solicitud, Extremadura: caminos de cultura aceptaría gustosamente la propuesta de mostrar en pantalla unos yacimientos tan poco conocidos como valiosos en cuanto a su peso histórico, fieles a una incansable labor de divulgación y promoción del vasto patrimonio histórico-artístico que nutre nuestra comunidad.

Publicado a día de hoy el capítulo en la web de Canal Extremadura, añadimos el enlace al mismo a modo de apéndice de esta entrada, invitando a lectores, seguidores y visitantes a visualizar y disfrutar del mismo, deseando sea de su agrado, sin dejar de convertirse en una fuente ilustrativa que nos sirva para conocer mejor nuestro pasado, nuestra historia y la razón de ser de nosotros mismos.



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