miércoles, 13 de enero de 2021

Imagen del mes: Menhir de La Cardenchosa, en el término de Azuaga

 

Expuesto en plena calle Huertas de la pedanía azuagueña de La Cardenchosa, como si de un monumento inaugurado por la localidad se tratase para embellecimiento y enriquecimiento patrimonial de la misma, es en realidad el casco urbano el que en rededor de la obra megalítica se expandiría hasta absorber dentro de su entramado urbano la misma, substiendo de lo que algunos autores consideran pudo ser un crómlech, una pieza de naturaleza pizarrosa hincada en tierra y tratada por tal motivo como primitivo menhir, acompañado de diversos retazos graníticos que, junto a él, pudieran haber formado parte de una prediseñada alineación circular o elíptica prehistórica que capitanease megalíticamente un enclave al que están igualmente adscritos otros yacimientos neolíticos inmediatos, así los sendos dólmenes bautizados como El Juncoso, el dolmen del Conde Galeote o el de Manchones, a poca distancia de tal pedáneo caserío.
 
  La Cardenchosa; Azuaga (Badajoz). Fechado entre los periodos Neolítico y Calcolítico (V y IV milenios a.C.).

Arriba y abajo: visto desde su flanco oriental (arriba), meridional (abajo), así como norteño y de poniente (abajo, siguiente), para la confección del menhir de La Cardenchosa fue utilizada una gran laja de pizarra negra que ronda los 2,5 metros de longitud, llamativa, más que por sus dimensiones, por su propia naturaleza, poco común la pizarra  entre los piezas pétreas y ortostatos que componen los monumentos megalíticos enclavados tanto dentro de nuestra región como en el marco peninsular en el que se enclavan, frente a una preponderancia del granito que, sin embargo, no impide el poder descubrir el empleo de esta tipología rocosa en yacimientos contemporáneos al azuagueño, así en los dólmenes de Lagunita, en las cercanías de Santiago de Alcántara, o en otros muchos de estos prehistóricos panteones inscritos igualmente en la vertiente sureña del valle del río Tajo, apreciándose en la lasca usada en la Campiña Sur, componente del único menhir conocido dentro de tal comarca del Sureste pacense, las características alineaciones que ofrece habitualmente esta roca metamórfica, permitiendo tal esquistosidad el poder observar en el extremo superior de la cara levantina de la pieza (abajo, imagen tercera), lo que algunos autores han considerado una representación esquemática y en relieve de lo que pudiera ser un reptil de tipo latercilio, mayoritariamente considerado sin embargo un simple capricho de la piedra sin que, por el contrario, fuese extraordinario el descubrir dibujos o incisiones labradas entre las caras y flancos de un menhir, tal y como puede apreciarse en el ejemplar del Cabezo, levantado en las cercanías de Alcántara, o en piezas megalíticas utilizadas entre diversos edificios dolménicos, observándose grabados en el interior del dolmen de Magacela, figuras rupestres en el dolmen de Sierra Gorda, en la proximidades de Valle de la Serena, o lo que también algunos han creído ver como un reptil, concretamente un ofidio, en el dolmen de Guadalperal, dentro del término de El Gordo, si bien esta última representación ha sido tomada por diversos autores no como un animal sino como simbología del inmediato cauce fluvial, hoy responsable del nutrir del embalse de Valdecañas, cuyas aguas mantienen habitualmente sepultada la propia construcción prehistórica.

 

Arriba y abajo: no figura el menhir de La Cardenchosa aislado en su enclave, sino acompañado de dos grandes moles de naturaleza granítica que, al parecer, permanecían ya en tal lugar al igual que la pieza pizarrosa antes de darse la expansión urbanística que ha terminado por absorberlos, considerados por tal motivo como compañeros del menhir que, junto a éste, pudieron formar parte de primitivos menhires hermanos posteriormente fragmentados, o ser ellos mismos piezas megalíticas usadas como tal junto al ejemplar de pizarra, integrantes de una alineación circular o elíptica que constituyese lo que se conoce como crómlech, conformando de ser cierto un caso extraordinario en las tierras que hoy suponen la región extremeña, barajada la posibilidad de darse otra construcción de tal envergadura junto al menhir del Rábano, en las cercanías de Valencia del Ventoso, no faltando por el contrario ejemplos reconocidos de este tipo de diseño prehistórico en la vertiente atlántica de la Península Ibérica, así en las proximidades de Évora, con el Crómlech de los Almendros, conocido como Crómlech de Xerez el visto en las cercanías de Monsaraz, ambos en el interior del país luso, dándose el Crómlech de La Pasada del Abad a las afueras del municipio onubense de Rosal de la Frontera, donde curiosamente se alternan los menhires de naturaleza pizarrosa con las piezas graníticas, siguiendo una tendencia que pudiera haber sido la ejecutada en el ejemplar inscrito en la pedanía azuagueña.

viernes, 8 de enero de 2021

10 años de blog

Estimados lectores y seguidores: Extremadura, caminos de cultura está de celebración. En el presente mes de enero se cumplen diez años desde que este proyecto viese la luz. Diez años repletos de viajes, investigaciones, reportajes, colaboraciones y, sobre todo, diez años conociendo y dando a conocer nuestra región. Una celebración que, sin embargo, no hubiera podido llevarse a cabo sin algo fundamental: vuestro apoyo. Por ese motivo, este logro no es individual. Este logro es de todos. Muchísimas gracias por vuestras visitas, vuestros comentarios, vuestro ánimo, vuestra confianza y, sobre todo, por estar ahí. Porque Extremadura somos todos.

Deseando poder seguir muchos años más intentando mostraros e ilustrar sobre el patrimonio histórico-artístico extremeño, inauguramos esta nueva etapa cambiando la portada del blog. Si una vista de la Plaza Mayor de Cáceres fue la fotografía tomada como presentación de este espacio en la red, por ser esa imagen la que siendo niño se me ofreció como puerta de acceso a un mundo de historia y de arte que me aguardaba en mi ciudad natal, con los años ese universo se ha ido expandiendo. A través de caminos de cultura he podido ir conociendo y saboreando localidades, parajes, monumentos y rincones de prácticamente todas las comarcas que componen nuestra comunidad. El blog es el resultado de tanto devenir, y a la par una excusa para poder deambular y conocer más y más nuestra geografía y cultura. El horizonte, poco a poco, se ha ampliado. Por ello, ampliemos también la presentación con imágenes que demuestren la riqueza patrimonial que salpica nuestra tierra, por todos sus ángulos y en múltiples estilos y gustos, atisbándose a través de sus calles, de sus plazas, en sus iglesias, catedrales, conventos, ermitas, palacios, yacimientos... Para seguir, fieles a la idea inicial, intentando mostrar y confirmar la monumentalidad de estas tierras, de las que, como decía D. Antonio Ponz, se creía que no había obras de buen gusto en ellas, sin que supieran aquellos que lo afirmaban lo equivocados que estaban...

 ¡Muchísimas gracias a todos!

¡Feliz 10º aniversario!

 

· Imágenes que componen el nuevo mosaico de presentación -de izquierda a derecha, de arriba a abajo-:

- Convento franciscano de San Juan Bautista de la Viciosa o de los Habaneros, en Deleitosa (comarca de Villuercas).

- Puente Viejo sobre el río Salor, en Aliseda (comarca de Tajo-Salor).

- Puerta de la Villa, en Jerez de los Caballeros (comarca de Sierra Suroeste).

- Templo de Diana, en Mérida (comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas).

- Castillo de Hornachos (comarca de Tierra de Barros).

- Ventana renacentista en la portada abierta a los pies de la parroquia de Santiago Apóstol, en Torremayor (comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas).

- Fachada barroca de la Casona de los Jaraquemada, en Bienvenida (comarca de Tentudía).

- Dolmen de Lácara (comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas).

- Escudo imperial, en la fachada del Ayuntamiento de Valencia de Alcántara (comarca de Sierra de San Pedro).

- Castillo de Magacela (comarca de La Serena).

- Gárgola de la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, en Azuaga (comarca de Campiña Sur).

- Basílica visigoda de Casa Herrera, en las cercanías de Mérida (comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas).

- Torre barroca de la parroquia de San Miguel Arcángel, en Jerez de los Caballeros (comarca de Sierra Suroeste).

- Plaza de Santa María, en Cáceres.

- Fachada del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe (comarca de Villuercas).

- Torre barroca de la parroquia de Nuestra Señora de Gracia, en Berlanga (comarca de Campiña Sur).

- Relieve barroco en la portada de la Casa de los Morillo, en Talavera la Real (comarca de Tierra de Badajoz).

- Rollo o picota de Valverde de la Vera (comarca de La Vera).

- Saetera del castillo de Alburquerque (comarca de Tierra de Badajoz).

- Hornacina renacentista con Inmaculada Concepción, en la portada occidental de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Jaraicejo (comarca de Trujillo).

- Ruinas de Valparaíso, en las cercanías de Peraleda de la Mata (comarca de Campo Arañuelo).

- Arco de Cáparra (comarca de Tierras de Granadilla).

- Pináculo de la ermita de Santa Ana, en Fuenlabrada de los Montes (comarca de La Siberia).

- Ventana gótica geminada en la antigua iglesia de Santa María de la Encina, en Burguillos del Cerro (comarca de Zafra-Río Bodión).

- Vestigios del retablo de la abandonada ermita de San Miguel de los Fresnos, en las cercanías de Fregenal de la Sierra (comarca de Sierra Suroeste).

- Torre-fachada gótico-mudéjar de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, en Granja de Torrehermosa (comarca de Campiña Sur).

- Cimborrio románico de la catedral de Plasencia.

- Casa de los Escobar, en Trujillo (comarca de Trujillo).

- Torre-fachada gótico-mudéjar de la parroquia de Santa Olalla, en Puebla de la Reina (comarca de Tierra de Barros).

- Puerta del Acebuche, en Zafra (comarca de Zafra-Río Bodión).

- Castillo de Alconchel (comarca de Llanos de Olivenza).

- Soportales de la Plaza de España, en Herrera del Duque (comarca de La Siberia).

- Castillo de Medellín (comarca de Vegas Altas).

- Torres de la Puerta del Alpéndiz, en la Alcazaba de Badajoz.

- Castillo de Coria (comarca de Valle del Alagón).

- Portada plateresca a los pies de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Los Santos de Maimona (comarca de Zafra-Río Bodión).

- Villa romana de Los Términos, en las cercanías de Monroy (comarca de Tajo-Salor).

- Caño de la Fuente de Chiripa o de Loreto, en Higuera la Real (comarca de Sierra Suroeste).

- Linterna barroca de la ermita de Nuestra Señora del Carmen, en Talarrubias (comarca de La Siberia).

- Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada, en Llerena (comarca de Campiña Sur).

- Grabado rupestre representando un bóvido, en el dolmen de Sierra Gorda de Valle de la Serena (comarca de La Serena).

jueves, 31 de diciembre de 2020

Tiempo

 

 Tiempo.

 

Cuán veloz, fingiéndote lento.

Fingiendo ser atento,

no atiendes a lamento

alguno. Sin bondad,

te ofreces impertérrito.

 

Tiempo.

 

Eres viento.

Tu inflexible soplo levará

todo ser. Todo elemento.

Erosionas hasta mecer

pavesas del creído recio.

 

Tiempo.

 

Inerme ante ti,

permíteme al menos

surcar tu regazo

junto a mis recuerdos.

 

Que el tiempo nos permita poder disfrutar juntos, descubriendo y saboreando nuestra región, un año más.

¡Feliz 2.021!

 

Samuel R.C.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Imagen del mes: Portada de la Casa del Patio, en Talarrubias

 

Destacando sobre el desnudo encalado que luce el resto de la fachada, una portada de factura barroca protagoniza el frontal de la conocida como Casa del Patio, abierta sobre la céntrica avenida de Extremadura dentro del corazón poblacional talarrubiano, hoy propiedad consistorial, antaño presunto convento franciscano cuyo emblema monástico centra el panel cerámico que corona el dintel de la puerta de entrada,  superpuesto sobre éste a su vez un pequeño retablo en azulejos protagonizado por la Virgen María en su acepción como Inmaculada Concepción, eje de una composición arquitectónico-ornamental donde la azulejería es protagonista, usada igualmente ésta en los dos escudos que cierran en sendas esquinas supremas el diseño, así como sobre la cornisa y dentro de los tímpanos del frontón bipartido que sobre pilastras istriadas enmarcan el portón, siguiendo un dibujo donde la simbiosis entre la riqueza compositiva, la evolución de las formas clásicas, el triunfo del catolicismo contrarreformista y la publicidad nobiliaria, junto al empleo de un material económico, recuerda el gusto y el desarrollo del arte Barroco en la España post-imperial.

Talarrubias (Badajoz). Siglo XVIII; arte barroco. 

 

Arriba y abajo: siguiendo modelos ofrecidos en otras muchas portadas edilicias religiosas de la época, la Casa del Patio talarrubiana, presuntamente primitivo convento franciscano inserto dentro del casco urbano de tal población siberiana, llamado popularmente bajo esta nomenclatura por dar acceso su fachada a un patio interior, posible antiguo claustro del monumento, retoma aquella idea arquitectónica que presenta el inmueble conventual enmarcado entre columnas (arriba), pilastras en realidad, bases de un fingido entablamento sobre el que quedaría supeditado un frontón partido, abierto en pos del alojamiento de un también simulado híbrido entre espadaña y hornacina, sede de un pequeño retablo cerámico mariano compuesto de piezas cuadrangulares de 14cms. por lado, coronado con arco escarzano sobre el que descansan sendos pináculos laterales y céntrica cruz latina, rezando bajo él la epigrafía que ilustra al espectador, viandante o visitante sobre la compañía que regenta el lugar, Hermandad General del Reverendo Padre San Francisco, cumplimentada con sendos escudos de la orden monástica franciscana, figurando dentro del mismo epígrafe el blasón de las cinco llagas o heridas sangrantes de Cristo, así como bajo él, inserto en un gran panel cuadrilobulado enmarcado entre molduras y volutas (abajo), la divisa donde el brazo del santo fundador se entrecruza con el de Cristo,  compartiendo estigmas frente a la cruz los considerados primer y segundo Jesucristos, coronado el distintivo y bordeado con cordón franciscano, ocupando un espacio rectangular bordeado a la par por una serie de angelotes así como representaciones florales, lirios y azucenas, donde, sin olvidar la simbología mariana que ofrecen éstos, los tonos amarillos, verdosos, azulados y ocres permiten resaltar la labor ceramista por su colorido frente al blanco inmaculado del frontal del vetusto cenobio.

Abajo: repitiéndose dentro del panel cerámico la misma arquitectura, a base de pilastras y arco depositado sobre ellas, que en el exterior encuadra la obra pictórica, aparece centrando la ornamentación que presenta la talarrubiana Casa del Patio una imagen de María como Inmaculada Concepción ascendiendo a los cielos supeditada por el Espíritu Santo en forma de paloma blanca, acompañada de una corte celestial conformada por angelores y querubines, ofreciéndose, tal y como se creyó era descrita en el versículo 1º del duodécimo capítulo del Apocalipsis de San Juan, con la luna bajo sus pies e investida con aureola de estrellas, vestida a su vez con los tonos azulado y blanco que harían referencia respectivamente a su pureza y eternidad, rodeada la que fuese tomada como patrona por la orden franciscana en 1.621, de diversos elementos y simbología o armas marianas, nacidos fundamentalmente de las letanías o rogativas a la Madre de Dios, tales como la palmera -pináculo izquierdo-, la ciudad -base de la cruz de coronamiento-, la nave del mar  -pináculo derecho-, sol y luna - bases de las pilastras-, dispersos otros muchos de éstos entre la serie cerámica del entablamento y los paneles de azulejería que cumplimentan los espacios internos del partido frontón (abajo, siguientes), adivinándose en el friso, a la izquierda de la epigrafía de presentación de la casa, la fuente, la luna, el lirio y la estrella, con el pozo, el árbol, el ciprés, la rosa, la escalera de Jacob y nuevamente el sol, la ciudad y la nave del mar en la porción de tímpano que supedita este enclave de la portada (abajo, imagen tercera), observándose en el espacio paralelo el espejo, nuevos pozo, fuente y luna, o sendos huertos o jardines cerrados que, junto a la torre y la puerta o puente figuran por duplicado (abajo, imágenes cuarta y quinta), claro ejemplo de la amplia publicidad y férrea defensa de la advocación concepcionista llevada a cabo por los seguidores de San Francisco de Asís a través de su prédica, ya fuese haciendo uso para ello, como en el caso de Talarrubias, del arte depositado sobre la portada de su propia casa.

 

 

Arriba y abajo: cumplimentando el diseño arquitectónico, siguiendo el paralelismo que a partir de la puerta de acceso se da en todo el frente de la obra, además de los elementos que constituyen la composición clásica, como el pareado de columnas o las volutas sobre régula y gotas que las superponen, o los vanos abiertos al espacio público ofrecidos también en dúo y práctica simetría, así en ojos de buey junto al frontón, ventanales rectangulares enrejados cercanos al pie de calle, destacan hermanados en sendas esquinas superiores dos marcos cuyos interiores albergan llamativos ejemplares heráldicos timbrados con cascos (arriba), nuevamente en coloridos paneles cerámicos atribuidos, como el resto de obra en azulejería, a algunos de los talleres que dedicados a esta industria artesana se enclavasen en la Sevilla barroca dentro del barrio de Triana, próximo según diversos autores al artista ceramista bautizado como Maestro de Palma Gallarda, bien proviniendo de su mismo alfar o de alguno relativo a su círculo creativo alrededor de los años 20 del siglo XVIII, fecha en que se eregiría la casa para la que la obra pictórica fuese destinada, bajo posible mecenazgo de las familias nobles allí mismo representadas, correspondiendo el blasón sito a la izquierda del espectador a la familia Arias Ribadeneira Zúñiga, asentada por tal fecha en la localidad talarrubiana, siendo D. Sebastián de Arias Ribadeneyra nombrado capellán del Duque de Béjar, señor éste, poseedor a su vez del título de Vizconde de Puebla de Alcocer, del lugar, dándose así una relación señorial entre ambas localidades que muy posiblemente también se ejerciese en lo religioso, levantado en el siglo XVI en la Puebla un convento franciscano bajo la advocación de Santa María de la Paz, más conocido como de San Francisco, dependiente de la Provincia de los Ángeles que fundase a fines del siglo XV Fray Juan de la Puebla, vinculada fundamentalmente con localidades del Norte de las provincias de Córdoba y Sevilla cercanas a Belalcázar, de donde el reformador llegase a poseer antes de su conversión monacal la propiedad del título condal, pudiendo depender el inmueble monacal talarrubiano del convento alcocereño, quizás abierto más el primero como casa-enfermería franciscana que como propio cenobio de la orden en sí, llamando la atención, además de la no constatación de fundación franciscana en el lugar, la respuesta remitida desde la localidad talarrubiana ante el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1.791, negando la existencia de convento alguno en la población, confirmando sin embargo la presencia de un hospital, corriendo quizás finalmente la Casa del Patio la misma suerte que el convento de la Puebla, víctima del proceso desamortizador que acabaría en el siglo XIX con la práctica totalidad de inmuebles monacales a nivel tanto regional como nacional.

Abajo: si bien el uso de la azulejería en portadas y exteriores de edificios erigidos bajo las directrices del arte Barroco es ampliamente empleado, dentro de la Península Ibérica, en tierras portuguesas, despuntando en España en zonas como la andaluza, aunque no sea Extremadura una región que destaque en este respecto en el panorama nacional, ejemplares como el preservado en la Casa del Patio talarrubiana permiten poder saborear dentro de nuestra comunidad una extraordinaria pieza sin que el muestrario, sin embargo, se quede en Talarrubias, pudiéndose descubrir la utilización de azulejería y paneles cerámicos en diversas portadas barrocas instaladas a lo largo de nuestra geografía, vinculadas tanto a edificios civiles o palaciegos, como a otros de variado uso religioso, observándose en la misma comarca de La Siberia e inmediata localidad de Puebla de Alcocer el empleo del azulejo como ornamentación en dos obras edilicias fechadas entre los siglos XVII y XVIII, conocidas como casas de los Arévalo y de los Chacones (abajo, y siguiente), sitas en las calles San Francisco y Pedregosa respectivamente, repitiéndose el uso del frontón partido sobre entablamento y pilastras visto en el primitivo cenobio talarrubiano, también dado en la igualmente Casa de los Chacones, o popularmente del Conco, dentro del casco histórico de Herrera del Duque (abajo, imagen tercera), ubicada en la calle de San Juan y vinculada con la Encomienda de Alcántara, coronada su fachada con dos azulejos heráldicos, pertenecientes respectivamente a la Orden franciscana -simbiosis entre sus dos blasones- y al Santo Tribunal de la Inquisición -sobre cruz dominica-, custodiando éstos un retablo cerámico dedicado, tal y como se hace mención en el mismo, a la Virgen del Rosario -Regina Sacratissimi Rosari ora pronobis-, representada María como Theotokos acompañada de Santo Domingo de Guzmán y un orante -posible mecenas de la obra-, observándose no lejos de allí, en la herrereña calle Convento y portada abierta a los pies de la antigua iglesia del que fuese Convento franciscano de la Purísima Concepción, dos paneles de azulejería barroca más (abajo, imagen cuarta), centrados respectivamente cada uno por sendos emblemas representativos de la Orden fundada por el santo de Asís.



Abajo: permitiendo los modelos de Talarrubias, Puebla de Alcocer y Herrera del Duque situar La Siberia extremeña en cabeza a la hora de examinar el uso de la azulejería como ornamentación entre las portadas diseñadas o cumplimentadas bajo las directrices del arte Barroco de nuestra región, el resto de ejemplares, sin que falten muestras en la provincia de Cáceres, así en la ermita de San Antonio de la Quebrada, reformada a partir del siglo XVII e inscrita dentro del primitivo barrio judío intramuros de la capital provincial (abajo), florecen progresivamente según se acorta la distancia con la frontera andaluza, siendo posible contemplar en la calle Mesones de Azuaga, sin olvidar la estrella y el panel que en el nº 59 de igual vía luce blasón ocupado por la cruz de la Orden de Predicadores o dominica, una reseñable muestra del uso del azulejo barroco en la fachada numerada con el número 55 (abajo, siguiente), donde el arte de algún posible alfar trianero se exhibe no sólo en el zócalo a pie de calle o en aquél friso inscrito en la cenefa ubicada bajo la cornisa que corona el frontal, sino fundamentalmente en dos retablos cerámicos que culminan la puerta de acceso a la casona, ocupado con elaborada heráldica el izquierdo, mostrando el derecho nuevo escudo familiar junto a la representación de María entronizada, siendo Santo Domingo de Guzmán quien, también dentro de la Campiña Sur, portando libro, azucenas y báculo con estandarte, acompañado de perro con antorcha encendida en su boca, ocupe la hornacina que dentro de un frontón partido y bajo la espadaña del lugar, centre la portada barroca de acceso a la ermita dedicada a tal santo burgalés en la localidad de Berlanga (abajo, imagen tercera), si bien será en Jerez de los Caballeros, cuyo antiguo Hospital de enfermos pobres luce sobre su dintel un azulejo, atribuido como la obra talarrubiana al círculo del trianero Maestro de Palma Gallarda, dedicado a San Miguel Arcángel triunfante sobre el maligno (abajo, imagen cuarta), donde podamos apreciar el que es posiblemente mejor ejemplo de contribución del azulejo a la portada barroca en Extremadura, llamando la atención dentro del retablo que presenta el acceso a la parroquia de San Bartolomé (abajo, imágenes quinta a séptima), los cuatro grandes paneles cerámicos que, como en Sevilla pudiera verse en el frente de la iglesia del Hospital de la Caridad, destacan por su dibujo azulado sobre fondo blanquecino mostrando, de izquierda a derecha y arriba a abajo, a San Antonio Abad, San Diego de Alcalá, San Antonio de Padua y San Francisco de Asís, sin que falten otras representaciones religiosas cerámicas cumplimentando el diseño arquitectónico, advirtiéndose entre baldosines ocupados por aves, flores, astros, cabezas femeninas o escenas que recuerdan a aquéllas llamadas de género, dos estampas de San José con el Niño, así como de la Virgen de la Candelaria, figurando el corazón agustiniano sobre el pétreo angelote que, labrado en el dintel de entrada, saluda al feligrés que dirige sus pasos hacia el interior de uno de los principales templos de la localidad.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Imagen del mes: Torreón de Zahínos

 

Enclavada en un rincón primordial de la población zahinera, entre el palacio consistorial y la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, anexa a la neurálgica plaza de Extremadura, de la que fuese fortaleza de la población apenas resta hoy en día el torreón cilíndrico, para muchos primitiva torre del homenaje de tal castillo, que defendiese la esquina nororiental de la fortificación que, sobre un altozano inscrito en plena estribación noroccidental de Sierra Morena, protegiese los límites del reino castellano en su cercanía a la vecina frontera lusa, paulatinamente desmantelado hasta restar a finales del siglo XVIII solamente la actual atalaya, emblema primordial del patrimonio histórico de la localidad.

Zahínos (Badajoz). Finales del siglo XV-inicios del siglo XVI (posible reconstrucción ejecutada sobre presunta fortaleza de fábrica templaria previa); estilo gótico.

Arriba: con 12,75 metros de altitud, y 29,50 metros de perímetro, sobre planta circular instaurada sobre podium se eleva recio, aunque no macizo, el torreón de Zahínos bajo un imponente aspecto castrense que nos permite verificar, a pesar de haber quedado desprovisto paulatinamente y hasta su totalidad de toda arquitectura militar contigua -ya aislado y en propiedad de Dña. Florencia Pizarro Piccolomini de Aragón y Herrera, III marquesa de San Juan de Peñas Albas, en el momento en que se realizase, en 1.791, el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura-, su inclusión dentro de una primitiva fortaleza que defendiese el lugar, mencionada por primera vez en la escritura de particiones que en 1.510 cumplimentase el testamento otorgado en 1.504 por D. Juan de Sotomayor, II Señor de Alconchel y primer poseedor del mayorazgo que relativo a tal Señorío fundase su padre, D. Gutierre de Sotomayor, tras recibir por parte del monarca Juan II la villa de Alconchel junto a la Dehesa de Zamoreja y el lugar de Zahínos, impulsándose entonces la colonización de un enclave hasta ese momento carente de población, interesándose por tal motivo la elevación de un edificio defensivo del caserío que comenzase a erigirse entre fines del siglo XV e inicios del siglo XVI, quizás reaprovechándose los vestigios de algún otro inmueble de similares características con que los Templarios, custodios iniciales del lugar tras la Reconquista, salvaguardasen la zona de incursiones lusas que amenazasen la cercana Jerez, urbe capital dentro del Baylío por tal Orden regentado.

 Abajo: escoltando posiblemente una desaparecida puerta de acceso a la población, inscrita entre el torreón y la inmediata parroquia del lugar, la subsistente torre zahinera contaba como defensa propia no sólo su sobria constitución, a base de pétrea mampostería, sino también la elevación muy por encima del nivel del suelo de la puerta de acceso desde el exterior a la misma -con accesos internos a través al parecer de diversas galerías subterráneas-, siguiendo una conocida costumbre edilicia castrense, hoy salvado el desnivel gracias a una escalera metálica que bordea parte del inmueble por su cara suroriental, eliminado el edificio que por esta zona unía el monumento a las casas consitoriales, dando paso desde el portón enmarcado entre piezas de granito y arco escarzano al piso intermedio de los tres en que se divide el espacio interno de la que, por tal motivo, fuese considerada torre del homenaje o donjón del primigenio castillo, dispuesto en su planta baja un amplio espacio destinado a calabozo, almacén, bodega o caballerizas, comunicado el superior por escalera con la terraza que supedita la bóveda de coronamiento de la atalaya, convertida tras la restauración del edificio en mirador de la localidad, como antaño fuese otero desde el que poder vigilar los contornos ante posibles huestes enemigas.


Abajo: contrario al ventanal que supedita la elevada puerta de acceso al torreón por su planta intermedia, como éste y mencionada portada muestra el vano que mira hacia la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios sus contornos entre piezas graníticas, a modo de alféizar, jambas y dovelas, recuperado éste tras haber servido tal punto concreto del edificio, desde su colocación en 1.808, como puesto expositivo del reloj público que permitiese conocer la hora a los lugareños, bautizado por tal motivo como Reloj de la Villa, desaparecido pocos años atrás mientras se conservaba, por el contrario, la espadaña con única campana que sobre la terraza lo coronase, también respetada la posterior balaustrada latericia que en derredor de ésta salvase del vacío a los que, tras rehabilitarse el inmueble, llegasen a ella, ornamentada pautadamente con florones a lo largo de su pasamanos, preservada igualmente como sencilla decoración de la obra el esgrafiado que rodeando las piezas pétreas que componen la mampostería sobre la que se eleva la torre, aún puede apreciarse en diversos paneles murales de la atalaya.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Alcazaba, del Proyecto Audiovisual Extrema Dorii

 

Algún tiempo atrás, Jesús López Gómez (amigo personal y colega bloguero, autor del imprescindible espacio en la red Extremos del Duero), deseoso de impulsar el Proyecto Audiovisual Abierto Extrema Dorii, propuso la creación de una obra poética que cantase al pasado musulmán de Badajoz. De aquel planteamiento surgiría por parte de Samuel Rodríguez Carrero el poema "Badajoz musulmana", que podréis leer íntegramente bajo estas líneas. A fin de acoplarlo a una apropiada creación musical, la poesía sería adaptada dando como resultado el texto de "Alcazaba", voz de la obra que hoy se enorgullece en presentar Extrema Dorii, ampliando con ella la labor ejercida por este movimiento cultural, especialmente en pro del conocimiento y divulgación del patrimonio histórico-artístico extremeño. En este caso, el nuevo fruto se centraría en el principal monumento heredado por la ciudad de Badajoz, catalogado por Decreto como Monumento Histórico-Artístico en 1.931 (Gaceta de Madrid nº 155, de 04 de junio de 1.931; hoy Bien de Interés Cultural): la alcazaba pacense.

Desde Extremadura: caminos de cultura, queremos ofreceros el resultado final, esperando que os guste este trabajo en colaboración, con fabulosa labor musical de Jesús López Gómez y Francisco Javier Patricio Bordomás, espectaculares imágenes de Maribel Paredes Dávila intercaladas con otras de Jesús López, cumplimentado con texto de Antonio Reveriego Pocostales, con el que podréis conocer un poco más este magnífico tesoro que Extremadura ha tenido el honor de poder preservar.

 

La luna ya por levante

va mostrando su blancura.

Añora, en Extremadura,

aquel bastión donde fue

la insignia de sus banderas,

la cumbre de sus dovelas.

Entre cañas y palmeras

un oasis aftasí.


Rememora al mirarse

sobre las aguas del río,

pasadas noches de estío

escuchando el resurgir

de las fuentes de mil patios,

cuyos susurros callaban

cuando al pueblo pregonaba

la oración el almuecín.

 

Entre los juncos percibe

la imagen de añeja dama.

Tapiales de la alcazaba

que resisten el deambular

de los tiempos, que quisieron,

- su nobleza conociendo -,

respetar obra tan magna,

fiel monarca del Islam.

 

Sobre los pétreos adarves

va paseando la luna.

Aquella historia moruna

le gusta de recordar,

cuando enseñas dibujaba

sobre recias atalayas,

sobre en recodo portadas,

camino de Portugal.

jueves, 29 de octubre de 2020

Imagen del mes: Torreón de Cárdenas, en Puebla del Maestre


Conocido por los lugareños como "el Castillo", el torreón de Puebla del Maestre, oficialmente Torre de Cárdenas, se yergue a las afueras de tal localidad pacense como vestigio de lo que fuese el castillo o casa-fuerte que en este rincón sureño de la Campiña Sur mandase erigir D. Alonso de Cárdenas cuando, en 1.483, fundase en este enclave fortaleza y villa, de la que sería señor por derecho de población, verificado el título en 1.492  por Fernando el Católico como privilegio en agradecimiento a la labor ejercida durante la Guerra de Granada por el apodado como el Maestre, mote  de D. Alonso derivado de su cargo como último maestre de la Orden de Santiago, tomado por la población a partir del siglo XVII como apellido tras haber sido conocida como Puebla de Llerena, Puebla de la Fuente o, también como el castillo y primer señor de la villa, Puebla de Cárdenas.
Puebla del Maestre (Badajoz). Siglo XV; estilo gótico con intervenciones mudéjares.
 

Arriba y abajo: erigido sobre un altozano inscrito en el flanco sureño de la población, el torreón de Puebla del Maestre destaca aún sobre la silueta del caserío pese a haberse visto despojada la obra arquitectónica del resto de paredones y elementos edilicios contiguos con que cumplimentase éste la fortaleza que en el lugar constituyese todo un castillo de supuesta planta cuadrangular, planimetría hermanada quizás con la vista en algunas de las fortificaciones erigidas en varias de entre las diversas localidades que conformaron el Señorío de Feria, ocupando la torre preservada la esquina suroccidental del mismo, convertida, según algunos autores, en torre del homenaje cuya vertiente meridional (arriba), dirigida al exterior del inmueble castrense capitaneando el frente sur de la población, ofreciese una robustez apenas rota, tras el posible tapiado de un presunto ventanal original abierto en la zona occidental superior -vestigio quizás de un almenado primigenio sobre el que posteriormente se prolongase el inmueble, o verificación de la remodelación de la torre una vez derrumbado el tercer cuerpo que al parecer prolongaba inicialmente su altura-, por alguna aspillera de naturaleza latericia (abajo y siguiente), así como un matacán inscrito en el segundo cuerpo de la obra del que restan aún hoy en día tres pétreas ménsulas de sujección (abajo, tercera imagen), verificando el carácter militar del monumento.


Arriba y abajo: prácticamente similar en aspecto el flanco occidental del torreón puebleño a su hermano meridional, muestra éste sin embargo en el segundo cuerpo de los dos que componen la obra torreña (arriba), fabricada en su práctica totalidad fundamentalmente a base de mampostería y cierto sillarejo en sus 25 metros de altitud, un ventanal abierto (abajo) tras superarse la línea de separación entre el cuerpo base, de 12 metros de anchura correspondientes a cada uno de los laterales del cuadrado que conforma el plano del mismo, y el cuerpo superior, de esquinas recortadas o achaflanadas entre murales exteriores (abajo, siguiente), bordeado el vano, al igual que la aspillera inferior a éste así como restantes saeteras del edificio, de un marco latericio cuyo material complementa la fábrica pétrea del monumento, constituyendo las sucesivas líneas ornamentales que discurren horizontalmente a lo largo de toda la atalaya a modo de verdugado, triplicado en el cuerpo inferior, doble en el superior, a los que se sumaría el dispuesto como frontera entre ambos cubos, rehabilitado el remate edilicio del supremo, antes desmochado, tras la última obra de restauración ejecutada sobre el bien pocos años atrás.

Arriba y abajo: si bien algunos autores barajan como fecha de construcción de la primitiva fortaleza de Puebla del Maestre la franja cronológica comprendida entre finales del siglo XIV y comienzos del siglo XV, adquirida, y no edificada, la mole castrense por D. Alonso de Cárdenas en 1.475 a la Orden Militar de la que el mismo fuese último maestre, entre los flancos norteño (arriba) y oriental (abajo), sobreviven partiendo de los puntos de unión de cada uno de estos laterales con el chaflán que recorta la totalidad del ángulo formado entre los mismos, vestigios de los paredones que a modo de muralla unirían la torre con el resto del castillo (abajo, siguiente), supeditados por sendos contrafuertes (abajo, imagen tercera) a modo de refuerzo tanto edilicio como defensivo en este enclave de la obra.


 

Abajo: custodiado por un matacán del que se ha logrado conservar cuatro ménsulas de sujección, perdidas casi la totalidad de éstas en el flanco oriental -desaparecidos los posibles matacanes hermanos dibujados sobre los bordes supremos de los laterales occidental y septentrional-, el chaflán recortado entre los muros de levante y norteño, inscrito primitivamente en el interior del recinto militar, ofrece a cierta altura del nivel del suelo la que pudo ser portada de entrada original al superviviente torreón (abajo), conservados los quicios pétreos que bajo el dintel latericio de acceso sirviese al engranaje de las puertas de cierre de la misma, tapiada en la base del muro de naciente la abertura que, tras el abandono y demolición de la fortaleza, permitiera la subida a la atalaya preservada, tal y como pudo llevar a cabo D. José Ramón Mélida a comienzos del siglo pasado, verificando la división del interior torreño en tres niveles, espacioso el inferior a fin de poder ser presuntamente utilizado como mazmorra o almacén, abovedado el segundo, con acceso mediante escalera de caracol a la techumbre y terraza de coronamiento, abiertos a la zona central los vanos atisbados desde el exterior de la obra, así en el flanco occidental como en el muro del Este (abajo, siguiente), o en la propia ochava nororiental (abajo, tercera imagen), conservados en todos ellos los quicios, bordeada esta última de una serie de alfices latericios en abocinamiento del ventanal, muestra y verificación de la intervención de mano mudéjar en el monumento.

 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...