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miércoles, 28 de febrero de 2024

Imagen del mes: representaciones figurativas andalusíes de Extremadura

Considerado tradicionalmente el arte musulmán como de carácter anicónico, careciendo de figuras humanas o zoomorfas entre sus representaciones, pueden encontrarse, sin embargo, intercalados en sus ornamentaciones de índole mayoritariamente vegetal, geométrico y caligráfico dispuestas a lo largo de los siglos y a través de los enclaves que en alguna ocasión formaron parte del mundo islámico, diversos ejemplos creativos figurativos que vienen a desbaratar tal teoría, muchos de ellos procedentes de un arte andalusí que dejaría en tierras hoy extremeñas algunas de tales excepciones, con ejemplos cerámicos, metálicos y pétreos preservados entre sendos museos arqueológicos provinciales, observándose entre sus salas la cabeza de un ave pintada sobre un fragmento cerámico procedente de Medellín, dos cuadrúpedos usados como juguetes descubiertos entre los vestigios del que fuese el Badajoz musulmán, el soporte de un brasero con cabeza y pie de león hallado en Higuera de la Serena, destacando por su antigüedad un aplique de plata con cabeza de cérvido fechado en época emiral desenterrado en el yacimiento gordeño de Cañada de los Judíos, así como por su posible vinculación con la dinastía aftasí, los dos pies de banco con ornamentación leonina que mil años atrás pudieran haber servido como base del trono de los reyes islámico-pacenses.

Badajoz, Medellín, Higuera de la Serena y yacimiento de Cañada de los Judíos (El Gordo, Cáceres). Siglos VIII al XI; arte islámico.

Arriba y abajo: aunque el Corán no prohíbe las representaciones artísticas figurativas, el intento por evitar la idolatría encauzado a través de varios hadices o códigos donde se recogía la tradición oral originaria del Islam, conduciría hacia un abandono de las creaciones antropomorfas y zoomorfas en pro de la ornamentación vegetal, geométrica y caligráfica, si bien las producciones figurativas de aquellos seres a los que se consideraba portadores de alma, alejadas completamente de los contextos religiosos donde el culto y la veneración debe dirigirse tan sólo a Dios, tendría cabida en los ambientes domésticos y cortesanos, colándose a través de la cerámica, los juguetes, los ajuares hogareños, los muebles, la azulejería, las pilas, las yeserías o los capiteles, destacando aquéllas emanadas de un arte andalusí que en la Península Ibérica medieval bebiese tanto de las creaciones clásicas, en muchas ocasiones coleccionadas, como de un cristianismo con el que estableciese contacto y transmisión artística, surgiendo así piezas figurativas extraordinarias destinadas tanto a embellecer jardines y salas palaciegas como a servir a los hogares más humildes, sin que faltasen éstas entre las ciudades y poblaciones esparcidas en lo que hoy es territorio extremeño, destacando por su antigüedad la cabeza de un cérvido en plata datada en época emiral que fuera hallada en el yacimiento denominado Cañada de los Judíos -arriba-, sito en el término municipal de El Gordo, compartiendo naturaleza metálica con la pata de un brasero, en este caso de bronce, rescatada de la finca llamada El Santísimo ubicada en tierras de Higuera de la Serena, cuya decoración felina, con un pie de león rematando inferiormente el soporte y la cabeza de tal animal en el punto de unión de la pieza al desaparecido resto del mueble -arriba- recuerda el arte fatimí del siglo XI, barajándose la posibilidad de provenir este elemento del Egipto gobernado bajo tal dinastía en los albores del segundo milenio de nuestra Era.



Arriba y abajo: un ave, posiblemente una paloma -arriba-, sería el animal que sobre un recipiente cerámico hallado en Medellín, quizás un plato o ataifor, fuese pintado siguiendo la técnica del verde-manganeso, dibujando sobre el blanco de base con el verde del cobre y el negro-morado del manganeso los elementos decorativos escogidos, bastante similar a la fórmula empleada a la hora de rematar uno de los dos juguetes y/o botijos que, con forma de cuadrúpedo, se hallase en la ciudad de Badajoz -abajo-, con una ornamentación de pinceladas verdes ejecutadas sobre un fondo blanquecino muy distante al tosco acabado sin policromar de la vasija zoomórfica desenterrada junto a otras cerámicas islámicas en un solar de la calle Zurbarán -abajo, siguiente-, cuyo parecido, aun en su deterioro, al camello descubierto entre las cerámicas almohades rescatadas en 1.937 en la calle Savellà de Palma de Mallorca, hoy en el Museo del Diseño de Barcelona, permite imaginar el aspecto original de tal pieza de probable uso infantil, datada entre los siglos X y XI.




Arriba y abajo: descubiertos en el baluarte de San Roque, con casi un metro de longitud y rondando el medio metro de altura -96 cms. x 48 cms.-, los dos pies que sirvieran como soportes de aquel tablero central junto al que conformasen un banco o trono en algún jardín o edificio de la islámica ciudad de Badajoz, quizás al servicio de Sapur o de la posterior dinastía aftasí que gobernasen el reino taifa desde aquí capitaneado entre 1.013 y 1.094, muestran sobre el mármol blanco del que se nutren la parte anterior o prótomo de dos leones respectivamente, tumbados y contrapuestos, cuyo labrado se observa mejor, curiosamente, en la pieza donde uno de los animales ha sido descabezado -arriba y abajo-, más desdibujado el diseño de la anatomía felina en su hermana -abajo, siguientes-, apreciándose en todo caso entre sus patas, rabos, cabezas y fauces, unos rasgos tendentes a la esquematización propio del arte islámico e igualmente atisbado en otras piezas escultóricas andalusíes claves donde es el león el animal representado, así en el león de Monzón, en los granadinos leones del Maristán, o en los archiconocidos leones que dan nombre al patio donde se ubican, en el corazón del palacio de la Alhambra, colocándose así ambas piezas extremeñas entre las figuraciones zoomorfas más relevantes del arte islámico peninsular y, por ende, del arte sarraceno extremeño.



sábado, 16 de diciembre de 2023

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: La Campana acallada, de El lince con botas 3.0, ya en la web de Canal Extremadura

 

En la pasada noche del 15 de diciembre, Canal Extremadura TV estrenaría el último episodio de El lince con botas 3.0 con el que Extremadura, caminos de cultura ha tenido el honor de poder colaborar. La Campana acallada, dedicado a esa figura religioso-administrativa que en la zona de Albalat encontrase su implantación desde época de la Reconquista hasta las puertas del siglo XX, pudo verse en directo a partir de las 23.20. Unas horas más tarde, ya estaba colgado en su web. Ahí, a través del enlace que os dejamos tras estas líneas, podréis volver a disfrutar de él aquéllos que asististeis a su estreno, y descubrirlo todos los que no pudisteis verlo en ese momento. Desde este blog, aplaudimos ante el resultado final, no dejando nunca de agradecer a Libre Producciones la oportunidad brindada a fin de divulgar la cultura y el patrimonio de nuestra región, invitándoos a la par a visualizar el capítulo esperando que os guste y que sirva, como todo nuestro trabajo realizado, en pro de un mejor conocimiento y valoración de nuestra herencia histórica y artística.

https://www.canalextremadura.es/a-la-carta/el-lince-30/videos/el-lince-30-151223

viernes, 15 de diciembre de 2023

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: La campana acallada, en El lince con botas 3.0

 
A fines del pasado mes de octubre, Extremadura: caminos de cultura tuvo el honor de volver a colaborar con Libre Producciones en la elaboración de un nuevo capítulo de su serie El lince con botas 3.0. Dirigiéndonos hacia la ruinosa iglesia de Santiago de La Piñuela, en el término municipal de Casas de Miravete, pudimos rodar junto a los muros de la que fuera parroquia de uno de los enclaves que conformasen la denominada Campana de Albalat un episodio dedicado a la figura religioso-administrativa de la "campana", diseñada en tiempos de la Reconquista a fin de promocionar la repoblación y que en Extremadura conociese ejemplos como la Campana de La Mata, o la ya mencionada campana albalatiense que englobase, a modo de precursora de la mancomunidad, las actuales poblaciones de Romangordo, Casas de Miravete e Higuera de Albalat, junto a caseríos ya desaparecidos como aquellas tres aldeas que conformasen La Piñuela: Piñuela de Arriba, Piñuela de Enmedio y Piñuela del Puerto.

Bajo el título "La campana acallada", la noche del viernes 15 de diciembre, a las 23.20 horas y en Canal Extremadura se emitirá el resultado. Enormemente agradecidos, como siempre, con Libre Producciones por haber querido contar con este blog una vez más a la hora de promocionar la historia, el arte y la cultura de nuestra región, esperamos que el resultado sirva para un mayor conocimiento de una tierra que tanto tiene que ofrecer a todo aquel que desea, entre sus encinas y a través de sus piedras, escucharla. Os dejamos con las palabras de introducción a tal capítulo, invitándoos a ver el episodio y deseando que sea de vuestro mayor agrado.

"Trasladémonos a un tiempo sin relojes, cuando su voz de bronce les daba el ritmo cotidiano de las Horas, el Ángelus, la misa... pregonaba acontecimientos fuera de la rutina, proclamaba desde ocasiones especiales a catástrofes: fiestas, matrimonios, bautizos, defunciones, el toque de rebato que avisa de un peligro... Las Campanas, con mayúsculas, existieron y estuvieron unidas desde la Edad Media a un precioso vocablo hoy en desuso: la "socampana", recogido en 1800 como "El término de una parroquia o dezmería baxo de la campana de la iglesia parroquial". Y en toda la geografía de nuestro país han dejado topónimos de comarcas y lugares. La Campana de Albalat, la idea de asamblea religiosa y civil germina en este territorio alrededor de Majadát Albalát, a partir de que las tropas cristianas ocupen la antigua ciudad islámica y se precise lo que la guerra ha aplastado: nuevos habitantes. Una vez puesto el pie en la comarca, a los nuevos pobladores se les agiliza el trámite para el cuerpo, pero también para el alma..."

viernes, 25 de febrero de 2022

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Las troneras de cruz y orbe en los escudos de Trujillo, en Extremos del Duero

 

Tiempo atrás, mi amigo y colega bloguero Jesús López, administrador del blog Extremos del Duero, compartió conmigo una imagen tomada en Trujillo de la portada de la que fuera dehesa de los caballos de la ciudad, en la que se podía apreciar el blasón municipal, observándose curiosamente una versión mariana en la cual la Madre de Dios parece figurar dándole el pecho al Niño. Iconografía, si bien no extraordinaria, sí poco común, que en Extremadura puede admirarse, por ejemplo, en la escultura ofrecida como patrona de la ciudad de Plasencia, bajo el título de Nuestra Señor del Puerto, o en el lienzo que representando a la Virgen de la Leche se conserva en el interior de la iglesia parroquial de la Consolación, en Arroyomolinos, tal y como ofrecimos en agosto de 2.012 desde este mismo blog.

Paseando recientemente por las calles trujillanas, caí en la cuenta del generoso número de escudos municipales que pueden apreciarse entre las vías y rincones de Trujillo, pareciéndose adivinar dentro de unos de estos blasones otro relieve mariano basado en el amamantamiento de Jesús sobre los muros de la iglesia de San Pedro, observación que quise compartir con mi colega. Verificada finalmente la inexistencia de tal expresión artística en mencionada obra,  aprovecharía la ocasión para compartir con él la pequeña colección fotográfica que pude formar basada en tales emblemas municipales, sumando ocho más a la serie iniciada por Jesús con el ejemplar de mencionada dehesa comunal, revelándose el casco urbano trujillano como uno de los enclaves municipales extremeños de los que entre sus rincones más ejemplares de escudos locales históricos pueden descubrirse.

Ojeando las imágenes, Jesús caería sin embargo en un detalle nuevo: la amplia figuración de troneras de cruz y orbe en muchos de los relieves donde, figuradamente, se representa la plaza fuerte trujillana supeditada por la Virgen que, legendariamente, apareciese milagrosamente sobre los contornos de la población en el momento de su reconquista definitiva en 1.233, a manera de auxilio hacia las tropas cristianas de Fernando III de Castilla. Bautizada así como Virgen de la Victoria, sería ésta el posterior germen de la advocación mariana tomada como patrona del lugar. Troneras de cruz y orbe de las que nos hablará Jesús a través de un reciente artículo que os invito a descubrir, mientras os dejo con la pequeña colección de escudos de la ciudad que pueden fácilmente atisbarse mientras se pasea por entre las calles y contornos de esta joya urbana extremeña, acertadamente declarada Conjunto Histórico-Artístico mediante decreto 2223/1962, de 5 de septiembre de mencionado año.

http://extremosdelduero.blogspot.com/2022/02/las-troneras-de-cruz-y-orbe-en-los.html

Arriba y abajo: ocurrido el milagroso suceso, al parecer, sobre la portada conocida hoy como del Triunfo (arriba), donde la legendaria intervención mariana ayudase a las tropas cristianas, como la nomenclatura indica, a tomar definitivamente la ciudad frente a los musulmanes el 25 de enero de 1.233, se conserva en la cara interna del posterior arco gótico de acceso una hornacina ocupada por una escultura labrada en la segunda mitad del siglo pasado de la que fuese bautizada como Virgen de la Victoria, advocación mariana que en Trujillo se forjase a raíz de tal presunto acontecimiento vinculado con este punto del entramado urbano trujillano, instalado primitivamente un lienzo que a partir del siglo XVI reflejase una iconografía ya dispersa por la ciudad a través del blasón que se diseñase como escudo de armas de la ciudad, conservado el más antiguo de entre los múltiples blasones municipales que campan entre las calles y recovecos de la población en la cara intramuros del denominado como arco de Santiago (abajo), por su conexión con la iglesia dedicada a tal apóstol, adivinándose en éste, fechado en el siglo XIV, una esquemática imagen mariana dentro de lo que fuese una estructura castrense, observándose por el contrario sobre la portada inscrita a los pies del templo de románicos inicios anexo, en el considerado segundo más antiguo escudo municipal, la ya característica simbiosis entre María y la ciudad fortificada (abajo, siguiente), con la Madre de Dios centrando el relieve, elevadada sobre un recinto amurallado y abrazada por dos altos torreones.


Abajo: fuera del recinto amurallado, en la neurálgica Plaza Mayor de la ciudad, puede observarse sobre la portada principal de la emblemática iglesia de San Martín el primero de los variados escudos municipales que podremos apreciar paseando entre las vías históricas de la ciudad extramuros, apareciendo enmarcada por un alfiz y sobre el escudo del obispo Pedro Ponce de León inscrito en la portada renacentista de los pies de mencionado templo, el blasón cuyo flanco inferior queda oculto bajo el remate circular que corona el frontón que supedita la puerta de mediodía del monumento (abajo), inscrito también dentro del alfiz que circunda la portada de entrada al templo dependiente del convento de San Pedro un nuevo ejemplar heráldico (abajo, siguiente), en el lateral de la epístola de tal capilla datada en el siglo XVI, dando por su parte a la cercana calleja de San Gregorio, en su apertura hacia la plazuela del Prior de Quiroga, un nuevo escudo municipal coronado con remate pétreo, inmerso en los muros del que fuese convento de Santa Clara, fundado en 1.533 y hoy Parador de Turismo, en la unión de éste con la que fuera iglesia del cenobio y templo de San Clemente (abajo, tercera imagen).


Abajo: dirigiéndonos hacia el Sur de la población, consta la portada de la iglesia adscrita al que fuera convento de San Francisco, abierta a los pies del templo, de una cuidada decoración de base renacentista donde destacan, enmarcados por un alfiz y en derredor de una hornacina ocupada por la escultura del santo titular, los escudos imperial y de la ciudad, siendo este segundo (abajo), posiblemente, el ejemplar más rico en cuanto a ornamentación de los conservados dentro de la localidad, destacando en derredor de las figuras de que se compone el mismo, un acompañamiento coronado por un querubín, sitos seres mitológicos propios del plateresco entre las esquinas, labrado un mascarón bajo las murallas de la ciudad, descubriéndose a no mucha distancia, sobre la portada de acceso al actual edificio consistorial trujillano, antigua alhóndiga del lugar, el escudo que a partir de 1.566 diera la bienvenida al pósito de la localidad (abajo, siguiente), desde 1.888 al palacio concejil, elaborado en un estilo renacentista mucho más sobrio que el expuesto en el ejemplar anterior.


Abajo: abandonando el centro histórico trujillano, inscritas en los derredores del mismo quedaban las conocidas como Dehesas de los Caballos y de las Yeguas, sita la primera junto a la carretera de Madrid, abierta la segunda en las inmediaciones de la carretera de Cáceres, dotadas ambas de portadas aún conservadas en cuyos frentes figurarían, en sendos casos, el escudo municipal junto al real del momento de edificación, imperial de Carlos I en el caso de la Dehesa de los Caballos, fechado en 1.535 y colocado entre los blasones del municipio y de los Vázquez de Cepeda (abajo), figurando en el edificio de la Dehesa de las Yeguas el escudo de Felipe II a la siniestra, el municipal a la diestra (abajo, siguiente), datados en 1.576 y formando parte de un excelente diseño renacentista que acoge el posiblemente más alejado de los ejemplares de armas del concejo trujillano que pueden atisbarse dentro del casco urbano de la localidad, si bien a varios kilómetros de distancia hacia el Noreste, sobre el río Almonte y actual límite fronterizo entre los términos municipales de Torrecillas de la Tiesa y Jaraicejo, sorprende sobre el conocido como Puente del Cardenal, en el templete erigido frente a la rampa destinada a uso ganadero y punto de unión entre las dos fases constructivas del bien (abajo, tercera imagen), un nuevo ejemplar de armas trujillano fechado en el siglo XV y cumplimentado con el real de Felipe IV en el siglo XVII sobre él, hablándonos de la vinculación del inmueble con el concejo trujillano, comprometido con su construcción mediante escrito fechado en 1.460, dependiendo del viaducto para su conexión con Castilla y Madrid, declarado recientemente, en 2.019, Bien de Interés Cultural mediante Decreto 172/2019, de 5 de noviembre.


lunes, 31 de enero de 2022

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Nuestros castillos, de Informe Extremadura, en Canal Extremadura TV

 

El pasado día 29 de enero, a las 22.15 horas, se emitía dentro del espacio Informe Extremadura, en Canal Extremadura TV, el reportaje Nuestros castillos. Un programa dedicado a las fortalezas extremeñas, centrado en monumentos tales como el castillo de Alburquerque, la alcazaba de Trujillo, la residencia cacereña de las Seguras o el castillo de Montánchez, a los que se sumarían los inmuebles castrenses en ruinas de Alange y Hornachos, para cuya visita se quiso contar con la colaboración de este blog. 

Solicitada nuestra intervención a mediados del presente mes, gustosamente acompañamos al equipo de Informe Extremadura la mañana del día 12 hasta sendos castillos mencionados, recorriendo los enclaves donde se asientan, vislumbrando sus vestigios, charlando sobre su historia y comentando sus características principales, disfrutando del viaje y la visita siempre en pro del conocimiento y divulgación del patrimonio extremeño.

Tras mencionada emisión, ya se encuentra publicado el reportaje en cuestión en la web de Canal Extremadura. Extremadamente satisfechos con el resultado, desde Extremadura: caminos de cultura queremos invitar a los visitantes del blog a su visualización, esperando que sea del agrado de los seguidores, deseando igualmente que permita la ilustración sobre tal acervo, no sin dejar de agradecer a Informe Extremadura el haber querido contar con este rincón cibernáutico en la realización de tal trabajo, ansiando que esta aportación sirva, una vez más, a la instrucción sobre nuestra herencia patrimonial y nuestra cultura, base de nuestra razón de ser como pueblo, y de nosotros mismos.

 https://www.canalextremadura.es/a-la-carta/informe-extremadura/videos/informe-extremadura-290122


Arriba:  erigido sobre el cerro de la Culebra (arriba, imagen superior), del que toma un nombre que haría referencia a un pasado romano del enclave, el de Castrum Colubri, posiblemente la fortaleza de Alange se erigiese, ya en la Edad Media, sobre los vestigios de una atalaya latina que vigilase los contornos de Emérita Augusta, así como el trascurrir de la prolongación meridional de la Vía de la Plata en su devenir hacia tierras de la Bética, edificándose ya por los musulmanes una obra castrense cuyas primeras noticias se remontan al siglo IX, mencionándose Hisn al-Hanash poco antes de que la misma, en torno al 875, fuera tomada por Ibn Marwan en su levantamiento contra el emir cordobés Muhamad I, canjeada tras su asedio por la entonces aldea de Badajoz, cayendo nuevamente, esta vez en manos cristianas, en 1.234 bajo reinado de Fernando III, quien la cediese a la Orden de Santiago, encargada de su custodia y responsable de la reconstrucción de la misma, resultando de tal intervención el aspecto que hoy podemos apreciar entre sus ruinas (arriba, imagen inferior), dotado el complejo de una zona defendida de aljibes en la parte baja, una primer recinto amurallado del que resta la Puerta del Sol, y una fortaleza superior antecedida por un corralejo donde, entre las torres Solana y Redonda, resta junto a una desolada torre de la Campana e inserta en ella capilla de Santiago, la esbelta torre del homenaje, punto neurálgico de un monumento cuyo abandono se produciría cuando, en 1.550, fuese fundada la Casa de la Encomienda dentro de la propia población alangeña, restando sólo en uso, a lo largo del resto de la Edad Moderna, el templo santiaguista del lugar, derrumbado, por abandono y socavación de sus cimientos, a lo largo del pasado siglo XX.

Abajo: desconociéndose con exactitud el momento de su primitiva erección, y sabiéndose de él como punto fronterizo entre los reinos taifas de Badajoz y Toledo en el siglo XI, posiblemente el castillo de Hornachos fuera levantado a lo largo del siglo X, reaprovechando quizás vestigios de algún sistema defensivo previo, fabricándose en tapial una fortaleza dotada de amplia albacara y a cuyos pies se desarrollase el resto de la población islámica, cayendo el enclave en manos cristianas dirigidas por el maestre Pedro González Mengo en 1.234, donada por Fernando III a la Orden de Santiago un año después, actuando ésta sobre el inmueble a base de reforzamientos de los muros preexistentes, forrándolos con mampostería y añadiéndole estancias nuevas, siendo su capilla dedicada al apóstol matamoros el único templo católico de la localidad a fines del siglo XV, poblada ésta casi en su totalidad por mudéjares, posteriormente moriscos, levantados en 1.526 contras las ordenanzas de Carlos I exigiendo la cristianización de sus costumbres, decretando éste, tras el sometimiento de los moriscos de Hornachos y a fin de prevenir nuevos motines, la destrucción de la alcazaba y las calles del pueblo anexas a la misma, decisión que conllevaría el definitivo abandono de un castillo que, si bien no llegase a ver ejecutada su demolición, sí se vería ya, a mediados de tal centuria, sometido a una ruina que ha acompañado al inmueble hasta los actuales días.

viernes, 31 de diciembre de 2021

Imagen del mes: Pinturas murales en la capilla del Espíritu Santo de la antigua iglesia de Santa María del Castillo, en Badajoz

 

Construida sobre lo que fuese mezquita de la alcazaba, empleada como primitiva catedral hasta la adecuación de aquélla erigida en el Campo de San Juan, de lo que fuese posterior parroquia de Santa María del Castillo, también llamada Santa María la Obispal, Santa María de la Seo, Santa María de la Sée, Santa María de la Sede o Santa María de las Bodegas, apenas resta tras su desacralización a fines del siglo XVIII y posterior derrumbe en pro de la construcción en su derredor del que fuese el decimonónico Hospital Militar de la ciudad, la torre del templo y, junto a su base, el ábside de la capilla que, en el lateral del evangelio, fuera dedicada al Espíritu Santo, descubriéndose tras la restauración y adecuación de la misma una serie pictográfica aún entre sus paredes, donde a pesar de la destrucción a la que los frescos fueran sometidos, pueden todavía admirarse volutas, jarrones, una Resurrección de Cristo, una estampa mariana y otras figuraciones religiosas donde brillan no sólo el colorido, sino el gusto clasicista que hacen de esta estancia un retorno a un pasado donde el arte y la historia se daban cita en la capital pacense.

Badajoz. Siglos XV-XVI; posible estilo renacentista.

Arriba y abajo: sobresaliendo entre las edificaciones de la alcazaba pacense, e integrada en lo que fuese el Hospital Militar de Badajoz, actual sede de la Biblioteca de Extremadura y de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y de la Documentación de la UEX, la hoy conocida como Torre de Santa María (arriba) supone el único vestigio de lo que fuera la primera catedral de Badajoz, edificada nada más reconquistarse definitivamente la ciudad por las tropas de Alfonso IX de León en 1.230 sobre lo que fuese primitivamente la mezquita privada de Ibn Marwan, ejecutándose entonces unas obras de adecuación arquitectónica que se verían cumplimentadas dos siglos más tarde, entre los siglos XV y XVI, con ampliaciones edilicias destinadas al acondicionamiento del inmueble a los oficios litúrgicos que allí volviese a celebrar el obispado, tras haberse visto la parte baja de la urbe, y con ella la Catedral de San Juan Bautista, afectadas por los conflictos bélicos que llevarían a convertirla de nuevo en principal templo episcopal a fines del siglo XIV, recuperándose a fines del siglo XX y tras desmilitarizarse en 1.991 el edificio castrense que engullese la torre y destruyese para edificar en derredor suya la iglesia de Santa María del Castillo, vestigios del triple ábside que, siguiendo cánones cistercienses y en pro de la adecuación de la mezquita en seo, fuese añadido en el lateral oriental del templo musulmán para su cristianización, restando sólo los cimientos del meridional -dedicado presuntamente a San Andrés- y una tercera parte de la curva del central, preservado sin embargo el ábside del lado del evangelio que, bajo una bóveda semicircular apuntada sobre el altar, antecedida de una bóveda de crucería enmarcada entre arcos fajones apuntados (abajo), fuera dedicado al Espíritu Santo y tras el que, al parecer, fuera añadida en el siglo XV por mandato del obispo fray Juan de Morales la sacristía, con acceso desde la capilla mayor, superada por una torre-mirador que serviría como base de la actual atalaya.


 
Arriba y abajo: de planta semicircular, y elaborado en su base de mampostería ayudada en las zonas más altas por el ladrillo, el ábside de la capilla del Espíritu Santo se ofrece desprovisto totalmente de pinturas en la parte central de tal cabecero (arriba), muy posiblemente ocupado por un retablo que, tras la desacralización del bien en 1.769, fuese mudado de enclave, descubriéndose por el contrario a raíz de las intervenciones arqueológicas dirigidas por Fernando Valdés a partir de 1.998, rehabilitadas para su exposición pública mediante las obras ejecutadas en 2.017 bajo dirección de Carmen Cienfuegos,  una serie de pinturas al fresco que ornamentasen los muros restantes de la capilla, cuya datación, teniendo en cuenta la presencia de letras góticas junto a elementos clásicos recuperados durante el Renacimiento, como los medallones, los jarrones, los motivos vegetales y las volutas, podría encajarse en las obras de reforma llevadas a cabo en el templo entre los siglos XV y XVI, cuando los estilos gótico y renacentista comienzan a solaparse y coincidiendo con la ejecución de las pinturas mudéjares fechadas en el siglo XV que ornamentasen la puerta de similar estilo que uniese la capilla mayor con la sacristía, correspondiente así posiblemente todo a un programa iconográfico mandado elaborar por el obispo fray Juan de Morales en pro de ornamentar la nueva capilla central y, por añadidura, los ábsides laterales, preservados en peor estado los dibujos del muro septentrional (abajo) donde, bajo un medallón semiborrado (abajo, siguiente), el deplorable estado de conservación apenas permite vislumbrar la iconografía representada sobre esta sección edilicia (abajo, tercera imagen), adivinándose en lo que resta de un panel sobre el que quizás fuesen superpuestos posteriores añadidos, lo que pareciese ser una corona (abajo, imagen cuarta), posible emblema de uno de los Santos Reyes representados en alguna interpretación de la Epifanía del Señor.

 



Arriba y abajo: bajo la bóveda semiesférica, a izquierda del presunto retablo que centrase el ábside septentrional de la iglesia de Santa María del Castillo, un marco de tonos amarillentos y rojizos (arriba), coronado por una cartela cuya epigrafía ha llegado prácticamente ilegible a nuestros días (abajo), una imagen mariana trazada en líneas cobrizas y rodeada, al menos, de cuatro ángeles que parecen recibirla entre nubes (abajo, imágenes segunda y tercera), presenta al visitante una asunción de la Madre de Dios a los Cielos, donde Santa María, vestida con túnica de color bermellón y tocada con manto azulado que recoge con su brazo izquierdo, unidas sus manos en oración, ofrece las tradicionales tonalidades referentes a sus condiciones humana y divina respectivamente, enfrentada y cumplimentada con una paralela imagen de Cristo resucitado (abajo, imagen cuarta), sita a la diestra del presunto retablo central -donde, según estudio de Pedro Castellanos, pudo haber estado alojada la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas, entonces Soledad del Castillo, vinculada con la cofradía de Nuestra Señora de Gracia que, cada Viernes Santo, sacaba en procesión desde este templo de la alcazaba tal talla mariana, hasta su traslado en los inicios del siglo XVIII, posiblemente a raíz de la Guerra de Sucesión, a la cercana y hoy desaparecida ermita de Santiago-, figurando bajo cartela idéntica a la que supedita la pintura mariana (abajo, imagen quinta), y donde puede leerse "SIN PECADO ORIGINAL" -en clara alusión a Santa María, titular del templo, dedicadas quizás estas palabras a la talla de Nuestra Señora de la Soledad que allí presuntamente se recogiese, abriéndose la posibilidad de estar ante pinturas realizadas a comienzos del siglo XVII, bien de nueva obra o ampliando otras previas-, la figura de Cristo triunfante, como María, sobre la muerte, envuelto en nubes y rayos de luz, sobrevolando el sepulcro donde se depositara su cuerpo yacente (abajo, imagen sexta), ante la mirada de cuatro soldados que, custodiando el nicho tal y como se les mandase ejercer y según indicaría San Mateo en su evangelio -capítulo 28, versículo 4-, no dan crédito al acontecimiento milagroso ocurrido ante ellos (abajo, imagen séptima).







Arriba y abajo: horadado el muro meridional del ábside de la capilla del Espíritu Santo, muy posiblemente a raíz de la demolición del resto del templo y adecuación de los vestigios preservados con el resto del Hospital Militar, donde quedasen engullidos a partir de la cesión por parte del Ayuntamiento del edificio al Ejército en 1.858, una gran puerta que hoy da paso a un pequeño patio interior donde pueden observarse los restos de lo que fuese capilla mayor o ábside central de la iglesia de Santa María del Castillo (arriba), impide conocer la decoración pictórica que ocupase la parte baja de tal paredón, recortando inclusive la esquina inferior derecha del panel dedicado a la Resurreción de Cristo, salvaguardada sin embargo la serie pictórica que sobre ella se situase (abajo), representándose bajo un medallón ocupado por un ángel querubín y sustentado por volutas y florones (abajo, imágenes segunda a cuarta) -portadores éstos últimos de lo que pareciesen azucenas, símbolo mariano que, haciendo alusión a la virginidad de María, verificase la advocación del templo a la Madre de Dios- un tríptico dedicado, al parecer, a la representación de diversos sacros personajes de difícil identificación, dado el precario estado de conservación en que han llegado a nuestros días los murales, apreciándose en el primero de los tres espacios y más cercano al altar (abajo, imagen quinta), dos personajes de pie frente al espectador, vestido uno con manto rojizo mientras porta una espada -quizás alguna santa mujer, como Santa Catalina de Alejandría, cuya defensa de la fe cristiana le llevase a ser decapitada-, sito a su lado un personaje masculino que, con hábito blanquinegro, porta en su mano derecha una pluma -posible alusión a algún monje elevado a los altares, así San Benito de Nursia, representado habitualmente como fundador de la Orden del Císter, cuya vestimento recoge los colores aquí mostrados-, figurando en el panel central lo que pareciese el martirio de dos personajes yacentes y ya decapitados en el suelo (abajo, imagen sexta) -así los emeritenses Servando y Germán, los hermanos Cosme y Damián, o Justo y Pastor-, observándose en el panel final y más alejado del cabecero lo que pareciese un personaje semidesnudo, erguido y con las manos tras la espalda atado a un mástil, fuste o árbol, tal y como suele representarse a San Sebastián siendo asaeteado (abajo, imagen séptima), cerrando la figura del mártir originario de Narbona la serie pictográfica, cumplimentada con grafitis que, en la parte bajo del arco que da paso al tramo recto del ábside (abajo, imagen octava), registran no sólo diversos nombres o palabras, sino inclusive variadas caricaturas, posiblemente ejecutadas por los soldados que ocupasen el Hospital Militar durante sus años de funcionamiento como tal, ampliando si no el valor artístico de la capilla, sí el lado histórico de uno de los monumentos más relevantes del medievo pacense, y de las dilatadas crónicas de tan relevante enclave de nuestra región.
 







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