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martes, 23 de abril de 2024

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Versos de la noche extremeña, en Extremadura, noches mágicas


El 11 de febrero de 2.023 tenía lugar en el trujillano Convento de la Coria, sede de la Fundación Xavier de Salas, un nuevo Encuentro de Blogueros de Extremadura. Habían pasado ya más de cuatro años desde que en el otoño de 2.018 se celebrase su última edición. Reunidos bajo una temática muy especial -la noche extremeña-, se nos propuso a los asistentes, a fin de elaborar una novedosa publicación conjunta, aportar artículos, fotografías o trabajos donde se ensalzaran las virtudes de las noches de una región cuya escasa contaminación lumínica, vasta naturaleza y rico patrimonio histórico-artístico, hacen de este enclave un lugar único para vivir la noche de una manera realmente mágica. Lamentablemente, diversas circunstancias impidieron poder celebrar el encuentro que estaba previsto para el otoño de 2.023, en el que se presentaría formalmente el resultado de tal colaboración. Sin embargo, el libro ha visto satisfactoriamente la luz. Bajo el título "Extremadura, noches mágicas" podemos encontrar una tan amplia como diversa colección de obras que llevan al lector a través de las particularidades de las noches en Extremadura. Entre los cincuenta y un trabajos que la componen, Extremadura: caminos de cultura ha tenido el honor de volver a poner su grano de arena. En esta ocasión, a través de la poesía. Ocho poemas componen Versos de la noche extremeña. Poesías que hablan del anochecer, de la luna, de las bondades de la noche, o que pasean entre las calles de localidades como Jerez de los Caballeros o Azuaga convertidas, a la caída del sol, en auténticos mundos de fantasía.

Agradecidos con Fundación Xavier de Sala, Extremadura, buenas noches y Fundación Extremeña de la Cultura por haber permitido hacer realidad tan magna obra, os dejamos con esos Versos de la noche extremeña, esperando que sus estrofas os conduzcan hacia una magia muy especial: la de las noches de Extremadura.

YA TE VAS

(ATARDECER PACENSE)


Ya te vas, niño,

ya te vas.

Por una senda de cirros

allende la Portugal.

Hacia la mar de los lusos,

donde, en llamas, arderán

aquellas olas que nazcan

de tu tórrido copular.


Ya te vas, niño, 

ya te vas.

A la luna vas cediendo

el trono de la ciudad.

Mientras embeben tus dedos

de este río, que se va

en pos de tu luenga sombra

por lechos de plata con sal.



NANA DE LAS MIESES


Surcando mares de mieses,

el sol no quiere marchar.

Correteando entre espigas

piensa la noche cruzar.


¡Allende el océano, niño,

de menos te van a echar!


Sobre lomas de colinas,

la luna va a florecer.

La vida guarda silencio

mirando su blanca tez.


¡Allende el oriente, niña,

esperan volverte a ver!


Al sol la luna confirma

su momento de partir.

La estrella se rinde al tedio

dejando rayos tras sí.


Allende el prado, de oro

el grano torna a lucir.


-Madre: deseo del oro

de los campos su candor.

Y la madre a su niño

entre sus brazos meció.


Allende cerradas puertas,

sueñan los hombres con Dios.


LUNA


¡Mirad la luna! Ahí está

sonriendo en su postigo.

Aparece un día más

para traernos abrigo.

Se ha quedado sin cordel.

¡Lanzadle de seda un hilo!

Con el que pueda coser

un tul astral contra el frío.



YA VIENE LA LUNA A VERTE

(ANTE LA TORRE JEREZANA

DE SAN BARTOLOMÉ,

BAJO LA LUNA)


Ya viene la luna a verte

sobre tu loma encalada,

para hablar, entre tus caras,

con los soles de tu piel.

Y subirse a tu espadaña,

entre escaños de campana,

para cantarle una nana

a las niñas de Jerez.

Para enviar un suspiro

entre adarves del castillo,

que pinte con albo nácar

las almenas, donde ve

su sombra bajo los astros

el arcángel de dorado,

que timbra la flor calada

del faro de San Miguel.



NANA DE LA LUNA EN EL EMBALSE


En las aguas del embalse

la luna quiere nadar.

¡Dejadle, nubes morunas,

que goce del manantial!


Desnuda sobre las aguas,

la luna empieza a flotar.

Entre encinas y juncales,

mil astros la alumbrarán

mientras versos le recita

aquella anfibia coral,

de ranas enamoradas

de su nacarina faz.


La luna, dentro del agua,

comienza a titiritar.

Un soplo de aire extraviado

hizo al agua refrescar.

¡Cubridla, nubes morunas,

a la reina nocturnal!

¡Arropadla tras su baño

con vuestro níveo sayal!


Vuelve la dama nocturna

a su trono de metal.

Entre tules de vapores

con aromas del jaral.



NOCHE DE AGOSTO


Noche de agosto.

Tan serena. Tan colmada

de aquellas ligeras notas

que tus hijos te regalan.

Con tu brisa redentora,

calmas candelas hurañas

que por el día claman suyos

estos lares de tez áurea.


Noche de agosto.

Por tu cumbre desnudada

nadan tibias las estrellas,

aguardando la llegada

de aquel banco de Perseidas,

que cada año engalana

con sus destellos tu manto

de azabache tul perlada.


Noche de agosto.



FAROLILLO CALLADO


Farolillo callado.

¡Ay, farolillo callado!,

que con luces entre sombras

pintas las ramas del árbol.

¿Qué habrán visto tus cristales,

deambulando bajo tu halo?

¿Las intrigas de un felino?

¿La ronda de un mirlo pardo?

Quizás vieras las pasiones

brotando entre enamorados.

Bajo la luna coqueta,

al amante solitario,

donándole a las estrellas

las perlas de un mudo llanto.


Farolillo callado.

¡Ay, farolillo callado!,

que con luces entre sombras

pintas las ramas del árbol.



AZUAGA


Sobre los blancos delantales

de las madres que te tejen,

una dama de ocre mece

tu sureño algodonal.

Junto a sus pétreos jarales,

los diablejos cotillean

para ver quién menudea

bajo la luz nocturnal.


Una estrella se ha escapado

para encender los faroles,

que iluminen a aquel hombre

en la cruz, sobre la cal.

El silencio, callejeando,

escucha cercana un agua.

¡Qué serenata la que canta

la fuente del arrabal!

jueves, 1 de abril de 2021

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Conjuntos histórico-artísticos de la provincia de Badajoz, del Proyecto Audiovisual Extrema Dorii

 

Sería en 1.964 cuando por primera vez una localidad de la provincia de Badajoz recibiese la declaración de conjunto histórico. Curiosamente sería Olivenza, uno de los últimos territorios en ser incorporados geográfica, histórica y culturalmente a España, la agraciada, orgullosa de poder exponer su pasado portugués conjugado con su presente español a través de sus calles y principales monumentos. Poco después, en 1.965, el listado se ampliaría con la incorporación de Zafra. Jerez de los Caballeros y Llerena recibirían la declaración en 1.966. Feria, en 1.970. Así, hasta llegar la provincia pacense a contar en la actualidad con doce municipios cuyo rico patrimonio cultural bordado entre su trama urbana les ha permitido ser considerados conjuntos histórico-artísticos dignos de mención, valoración y salvaguarda, añadiendo a los ya mencionados las localidades de Alburquerque, Azuaga, Burguillos del Cerro, Fregenal de la Sierrra, Fuente del Maestre y Magacela, destacando el caso de Mérida, cuya declaración como Conjunto Histórico-Arqueológico llegaría en 1.973, despuntando entre todas las poblaciones pacenses, y extremeñas, por ser éste el municipio con mayor número de monumentos protegidos de la región, muchos de ellos bajo declaración como Monumento Nacional, actualmente Bienes de Interés Cultural, desde 1.913. Badajoz, segundo núcleo poblacional en cuanto al número de bienes inmuebles protegidos dentro de la provincia pacense, espera aún el reconocimiento de su conjunto.

El Proyecto Extrema Dorii ha querido ofrecer una pequeña ruta por estos tesoros del patrimonio pacense, y extremeño, creando un nuevo trabajo audiovisual a través del cual poder aproximar al público a estos doce rincones de nuestra geografía. Ha contado para ello con el trabajo musical de Jesús López Gómez, Fran Patricio y Rafael Monedero Perales, así como con la labor literaria de Manuel González Calatrava, exponiéndose fotografías de Maribel Paredes Dávila, Francisco Blázquez Paniagua, Jesús López Gómez y Dovane63, entre las que se sumarían a su vez las cedidas por este blog, siempre dispuesto a la divulgación del patrimonio extremeño, y honrado por haber podido contar, una vez más, con este fabuloso Proyecto.

Seguidamente, os dejamos con el resultado, deseando que os guste y que sirva para ilustrar al espectador sobre la riqueza histórico-artística con que cuenta la provincia pacense en particular, y Extremadura en general, invitándoos a descubrirla, degustarla y vivirla.


 Alburquerque: decreto 97/1998, de 21 de julio.


Azuaga: decreto 15/1998, de 10 de febrero.

 

Burguillos del Cerro: decreto 54/1998, de 21 de abril.

 

Feria: decreto 1339/1970, de 23 de abril.

 

Fregenal de la Sierra: decreto 12/1992, de 11 de febrero.

 

Fuente del Maestre: decreto 136/1998, de 17 de noviembre.

 

Jerez de los Caballeros: decreto 3301/1966, de 29 de diciembre.


Llerena: decreto 3302/1966, de 29 de diciembre.


Magacela: decreto 35/1994, de 7 de marzo. 


Mérida: decreto 328/1973, de 8 de febrero.


Olivenza: decreto 2067/1964, de 18 de junio.

 

Zafra: decreto 1505/1965, de 20 de mayo.

miércoles, 13 de enero de 2021

Imagen del mes: Menhir de La Cardenchosa, en el término de Azuaga

 

Expuesto en plena calle Huertas de la pedanía azuagueña de La Cardenchosa, como si de un monumento inaugurado por la localidad se tratase para embellecimiento y enriquecimiento patrimonial de la misma, es en realidad el casco urbano el que en rededor de la obra megalítica se expandiría hasta absorber dentro de su entramado urbano la misma, substiendo de lo que algunos autores consideran pudo ser un crómlech, una pieza de naturaleza pizarrosa hincada en tierra y tratada por tal motivo como primitivo menhir, acompañado de diversos retazos graníticos que, junto a él, pudieran haber formado parte de una prediseñada alineación circular o elíptica prehistórica que capitanease megalíticamente un enclave al que están igualmente adscritos otros yacimientos neolíticos inmediatos, así los sendos dólmenes bautizados como El Juncoso, el dolmen del Conde Galeote o el de Manchones, a poca distancia de tal pedáneo caserío.
 
  La Cardenchosa; Azuaga (Badajoz). Fechado entre los periodos Neolítico y Calcolítico (V y IV milenios a.C.).

Arriba y abajo: visto desde su flanco oriental (arriba), meridional (abajo), así como norteño y de poniente (abajo, siguiente), para la confección del menhir de La Cardenchosa fue utilizada una gran laja de pizarra negra que ronda los 2,5 metros de longitud, llamativa, más que por sus dimensiones, por su propia naturaleza, poco común la pizarra  entre los piezas pétreas y ortostatos que componen los monumentos megalíticos enclavados tanto dentro de nuestra región como en el marco peninsular en el que se enclavan, frente a una preponderancia del granito que, sin embargo, no impide el poder descubrir el empleo de esta tipología rocosa en yacimientos contemporáneos al azuagueño, así en los dólmenes de Lagunita, en las cercanías de Santiago de Alcántara, o en otros muchos de estos prehistóricos panteones inscritos igualmente en la vertiente sureña del valle del río Tajo, apreciándose en la lasca usada en la Campiña Sur, componente del único menhir conocido dentro de tal comarca del Sureste pacense, las características alineaciones que ofrece habitualmente esta roca metamórfica, permitiendo tal esquistosidad el poder observar en el extremo superior de la cara levantina de la pieza (abajo, imagen tercera), lo que algunos autores han considerado una representación esquemática y en relieve de lo que pudiera ser un reptil de tipo latercilio, mayoritariamente considerado sin embargo un simple capricho de la piedra sin que, por el contrario, fuese extraordinario el descubrir dibujos o incisiones labradas entre las caras y flancos de un menhir, tal y como puede apreciarse en el ejemplar del Cabezo, levantado en las cercanías de Alcántara, o en piezas megalíticas utilizadas entre diversos edificios dolménicos, observándose grabados en el interior del dolmen de Magacela, figuras rupestres en el dolmen de Sierra Gorda, en la proximidades de Valle de la Serena, o lo que también algunos han creído ver como un reptil, concretamente un ofidio, en el dolmen de Guadalperal, dentro del término de El Gordo, si bien esta última representación ha sido tomada por diversos autores no como un animal sino como simbología del inmediato cauce fluvial, hoy responsable del nutrir del embalse de Valdecañas, cuyas aguas mantienen habitualmente sepultada la propia construcción prehistórica.

 

Arriba y abajo: no figura el menhir de La Cardenchosa aislado en su enclave, sino acompañado de dos grandes moles de naturaleza granítica que, al parecer, permanecían ya en tal lugar al igual que la pieza pizarrosa antes de darse la expansión urbanística que ha terminado por absorberlos, considerados por tal motivo como compañeros del menhir que, junto a éste, pudieron formar parte de primitivos menhires hermanos posteriormente fragmentados, o ser ellos mismos piezas megalíticas usadas como tal junto al ejemplar de pizarra, integrantes de una alineación circular o elíptica que constituyese lo que se conoce como crómlech, conformando de ser cierto un caso extraordinario en las tierras que hoy suponen la región extremeña, barajada la posibilidad de darse otra construcción de tal envergadura junto al menhir del Rábano, en las cercanías de Valencia del Ventoso, no faltando por el contrario ejemplos reconocidos de este tipo de diseño prehistórico en la vertiente atlántica de la Península Ibérica, así en las proximidades de Évora, con el Crómlech de los Almendros, conocido como Crómlech de Xerez el visto en las cercanías de Monsaraz, ambos en el interior del país luso, dándose el Crómlech de La Pasada del Abad a las afueras del municipio onubense de Rosal de la Frontera, donde curiosamente se alternan los menhires de naturaleza pizarrosa con las piezas graníticas, siguiendo una tendencia que pudiera haber sido la ejecutada en el ejemplar inscrito en la pedanía azuagueña.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Imagen del mes: Portada de la Casa del Patio, en Talarrubias

 

Destacando sobre el desnudo encalado que luce el resto de la fachada, una portada de factura barroca protagoniza el frontal de la conocida como Casa del Patio, abierta sobre la céntrica avenida de Extremadura dentro del corazón poblacional talarrubiano, hoy propiedad consistorial, antaño presunto convento franciscano cuyo emblema monástico centra el panel cerámico que corona el dintel de la puerta de entrada,  superpuesto sobre éste a su vez un pequeño retablo en azulejos protagonizado por la Virgen María en su acepción como Inmaculada Concepción, eje de una composición arquitectónico-ornamental donde la azulejería es protagonista, usada igualmente ésta en los dos escudos que cierran en sendas esquinas supremas el diseño, así como sobre la cornisa y dentro de los tímpanos del frontón bipartido que sobre pilastras istriadas enmarcan el portón, siguiendo un dibujo donde la simbiosis entre la riqueza compositiva, la evolución de las formas clásicas, el triunfo del catolicismo contrarreformista y la publicidad nobiliaria, junto al empleo de un material económico, recuerda el gusto y el desarrollo del arte Barroco en la España post-imperial.

Talarrubias (Badajoz). Siglo XVIII; arte barroco. 

 

Arriba y abajo: siguiendo modelos ofrecidos en otras muchas portadas edilicias religiosas de la época, la Casa del Patio talarrubiana, presuntamente primitivo convento franciscano inserto dentro del casco urbano de tal población siberiana, llamado popularmente bajo esta nomenclatura por dar acceso su fachada a un patio interior, posible antiguo claustro del monumento, retoma aquella idea arquitectónica que presenta el inmueble conventual enmarcado entre columnas (arriba), pilastras en realidad, bases de un fingido entablamento sobre el que quedaría supeditado un frontón partido, abierto en pos del alojamiento de un también simulado híbrido entre espadaña y hornacina, sede de un pequeño retablo cerámico mariano compuesto de piezas cuadrangulares de 14cms. por lado, coronado con arco escarzano sobre el que descansan sendos pináculos laterales y céntrica cruz latina, rezando bajo él la epigrafía que ilustra al espectador, viandante o visitante sobre la compañía que regenta el lugar, Hermandad General del Reverendo Padre San Francisco, cumplimentada con sendos escudos de la orden monástica franciscana, figurando dentro del mismo epígrafe el blasón de las cinco llagas o heridas sangrantes de Cristo, así como bajo él, inserto en un gran panel cuadrilobulado enmarcado entre molduras y volutas (abajo), la divisa donde el brazo del santo fundador se entrecruza con el de Cristo,  compartiendo estigmas frente a la cruz los considerados primer y segundo Jesucristos, coronado el distintivo y bordeado con cordón franciscano, ocupando un espacio rectangular bordeado a la par por una serie de angelotes así como representaciones florales, lirios y azucenas, donde, sin olvidar la simbología mariana que ofrecen éstos, los tonos amarillos, verdosos, azulados y ocres permiten resaltar la labor ceramista por su colorido frente al blanco inmaculado del frontal del vetusto cenobio.

Abajo: repitiéndose dentro del panel cerámico la misma arquitectura, a base de pilastras y arco depositado sobre ellas, que en el exterior encuadra la obra pictórica, aparece centrando la ornamentación que presenta la talarrubiana Casa del Patio una imagen de María como Inmaculada Concepción ascendiendo a los cielos supeditada por el Espíritu Santo en forma de paloma blanca, acompañada de una corte celestial conformada por angelores y querubines, ofreciéndose, tal y como se creyó era descrita en el versículo 1º del duodécimo capítulo del Apocalipsis de San Juan, con la luna bajo sus pies e investida con aureola de estrellas, vestida a su vez con los tonos azulado y blanco que harían referencia respectivamente a su pureza y eternidad, rodeada la que fuese tomada como patrona por la orden franciscana en 1.621, de diversos elementos y simbología o armas marianas, nacidos fundamentalmente de las letanías o rogativas a la Madre de Dios, tales como la palmera -pináculo izquierdo-, la ciudad -base de la cruz de coronamiento-, la nave del mar  -pináculo derecho-, sol y luna - bases de las pilastras-, dispersos otros muchos de éstos entre la serie cerámica del entablamento y los paneles de azulejería que cumplimentan los espacios internos del partido frontón (abajo, siguientes), adivinándose en el friso, a la izquierda de la epigrafía de presentación de la casa, la fuente, la luna, el lirio y la estrella, con el pozo, el árbol, el ciprés, la rosa, la escalera de Jacob y nuevamente el sol, la ciudad y la nave del mar en la porción de tímpano que supedita este enclave de la portada (abajo, imagen tercera), observándose en el espacio paralelo el espejo, nuevos pozo, fuente y luna, o sendos huertos o jardines cerrados que, junto a la torre y la puerta o puente figuran por duplicado (abajo, imágenes cuarta y quinta), claro ejemplo de la amplia publicidad y férrea defensa de la advocación concepcionista llevada a cabo por los seguidores de San Francisco de Asís a través de su prédica, ya fuese haciendo uso para ello, como en el caso de Talarrubias, del arte depositado sobre la portada de su propia casa.

 

 

Arriba y abajo: cumplimentando el diseño arquitectónico, siguiendo el paralelismo que a partir de la puerta de acceso se da en todo el frente de la obra, además de los elementos que constituyen la composición clásica, como el pareado de columnas o las volutas sobre régula y gotas que las superponen, o los vanos abiertos al espacio público ofrecidos también en dúo y práctica simetría, así en ojos de buey junto al frontón, ventanales rectangulares enrejados cercanos al pie de calle, destacan hermanados en sendas esquinas superiores dos marcos cuyos interiores albergan llamativos ejemplares heráldicos timbrados con cascos (arriba), nuevamente en coloridos paneles cerámicos atribuidos, como el resto de obra en azulejería, a algunos de los talleres que dedicados a esta industria artesana se enclavasen en la Sevilla barroca dentro del barrio de Triana, próximo según diversos autores al artista ceramista bautizado como Maestro de Palma Gallarda, bien proviniendo de su mismo alfar o de alguno relativo a su círculo creativo alrededor de los años 20 del siglo XVIII, fecha en que se eregiría la casa para la que la obra pictórica fuese destinada, bajo posible mecenazgo de las familias nobles allí mismo representadas, correspondiendo el blasón sito a la izquierda del espectador a la familia Arias Ribadeneira Zúñiga, asentada por tal fecha en la localidad talarrubiana, siendo D. Sebastián de Arias Ribadeneyra nombrado capellán del Duque de Béjar, señor éste, poseedor a su vez del título de Vizconde de Puebla de Alcocer, del lugar, dándose así una relación señorial entre ambas localidades que muy posiblemente también se ejerciese en lo religioso, levantado en el siglo XVI en la Puebla un convento franciscano bajo la advocación de Santa María de la Paz, más conocido como de San Francisco, dependiente de la Provincia de los Ángeles que fundase a fines del siglo XV Fray Juan de la Puebla, vinculada fundamentalmente con localidades del Norte de las provincias de Córdoba y Sevilla cercanas a Belalcázar, de donde el reformador llegase a poseer antes de su conversión monacal la propiedad del título condal, pudiendo depender el inmueble monacal talarrubiano del convento alcocereño, quizás abierto más el primero como casa-enfermería franciscana que como propio cenobio de la orden en sí, llamando la atención, además de la no constatación de fundación franciscana en el lugar, la respuesta remitida desde la localidad talarrubiana ante el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1.791, negando la existencia de convento alguno en la población, confirmando sin embargo la presencia de un hospital, corriendo quizás finalmente la Casa del Patio la misma suerte que el convento de la Puebla, víctima del proceso desamortizador que acabaría en el siglo XIX con la práctica totalidad de inmuebles monacales a nivel tanto regional como nacional.

Abajo: si bien el uso de la azulejería en portadas y exteriores de edificios erigidos bajo las directrices del arte Barroco es ampliamente empleado, dentro de la Península Ibérica, en tierras portuguesas, despuntando en España en zonas como la andaluza, aunque no sea Extremadura una región que destaque en este respecto en el panorama nacional, ejemplares como el preservado en la Casa del Patio talarrubiana permiten poder saborear dentro de nuestra comunidad una extraordinaria pieza sin que el muestrario, sin embargo, se quede en Talarrubias, pudiéndose descubrir la utilización de azulejería y paneles cerámicos en diversas portadas barrocas instaladas a lo largo de nuestra geografía, vinculadas tanto a edificios civiles o palaciegos, como a otros de variado uso religioso, observándose en la misma comarca de La Siberia e inmediata localidad de Puebla de Alcocer el empleo del azulejo como ornamentación en dos obras edilicias fechadas entre los siglos XVII y XVIII, conocidas como casas de los Arévalo y de los Chacones (abajo, y siguiente), sitas en las calles San Francisco y Pedregosa respectivamente, repitiéndose el uso del frontón partido sobre entablamento y pilastras visto en el primitivo cenobio talarrubiano, también dado en la igualmente Casa de los Chacones, o popularmente del Conco, dentro del casco histórico de Herrera del Duque (abajo, imagen tercera), ubicada en la calle de San Juan y vinculada con la Encomienda de Alcántara, coronada su fachada con dos azulejos heráldicos, pertenecientes respectivamente a la Orden franciscana -simbiosis entre sus dos blasones- y al Santo Tribunal de la Inquisición -sobre cruz dominica-, custodiando éstos un retablo cerámico dedicado, tal y como se hace mención en el mismo, a la Virgen del Rosario -Regina Sacratissimi Rosari ora pronobis-, representada María como Theotokos acompañada de Santo Domingo de Guzmán y un orante -posible mecenas de la obra-, observándose no lejos de allí, en la herrereña calle Convento y portada abierta a los pies de la antigua iglesia del que fuese Convento franciscano de la Purísima Concepción, dos paneles de azulejería barroca más (abajo, imagen cuarta), centrados respectivamente cada uno por sendos emblemas representativos de la Orden fundada por el santo de Asís.



Abajo: permitiendo los modelos de Talarrubias, Puebla de Alcocer y Herrera del Duque situar La Siberia extremeña en cabeza a la hora de examinar el uso de la azulejería como ornamentación entre las portadas diseñadas o cumplimentadas bajo las directrices del arte Barroco de nuestra región, el resto de ejemplares, sin que falten muestras en la provincia de Cáceres, así en la ermita de San Antonio de la Quebrada, reformada a partir del siglo XVII e inscrita dentro del primitivo barrio judío intramuros de la capital provincial (abajo), florecen progresivamente según se acorta la distancia con la frontera andaluza, siendo posible contemplar en la calle Mesones de Azuaga, sin olvidar la estrella y el panel que en el nº 59 de igual vía luce blasón ocupado por la cruz de la Orden de Predicadores o dominica, una reseñable muestra del uso del azulejo barroco en la fachada numerada con el número 55 (abajo, siguiente), donde el arte de algún posible alfar trianero se exhibe no sólo en el zócalo a pie de calle o en aquél friso inscrito en la cenefa ubicada bajo la cornisa que corona el frontal, sino fundamentalmente en dos retablos cerámicos que culminan la puerta de acceso a la casona, ocupado con elaborada heráldica el izquierdo, mostrando el derecho nuevo escudo familiar junto a la representación de María entronizada, siendo Santo Domingo de Guzmán quien, también dentro de la Campiña Sur, portando libro, azucenas y báculo con estandarte, acompañado de perro con antorcha encendida en su boca, ocupe la hornacina que dentro de un frontón partido y bajo la espadaña del lugar, centre la portada barroca de acceso a la ermita dedicada a tal santo burgalés en la localidad de Berlanga (abajo, imagen tercera), si bien será en Jerez de los Caballeros, cuyo antiguo Hospital de enfermos pobres luce sobre su dintel un azulejo, atribuido como la obra talarrubiana al círculo del trianero Maestro de Palma Gallarda, dedicado a San Miguel Arcángel triunfante sobre el maligno (abajo, imagen cuarta), donde podamos apreciar el que es posiblemente mejor ejemplo de contribución del azulejo a la portada barroca en Extremadura, llamando la atención dentro del retablo que presenta el acceso a la parroquia de San Bartolomé (abajo, imágenes quinta a séptima), los cuatro grandes paneles cerámicos que, como en Sevilla pudiera verse en el frente de la iglesia del Hospital de la Caridad, destacan por su dibujo azulado sobre fondo blanquecino mostrando, de izquierda a derecha y arriba a abajo, a San Antonio Abad, San Diego de Alcalá, San Antonio de Padua y San Francisco de Asís, sin que falten otras representaciones religiosas cerámicas cumplimentando el diseño arquitectónico, advirtiéndose entre baldosines ocupados por aves, flores, astros, cabezas femeninas o escenas que recuerdan a aquéllas llamadas de género, dos estampas de San José con el Niño, así como de la Virgen de la Candelaria, figurando el corazón agustiniano sobre el pétreo angelote que, labrado en el dintel de entrada, saluda al feligrés que dirige sus pasos hacia el interior de uno de los principales templos de la localidad.

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