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viernes, 17 de julio de 2020

Imagen del mes: Menhir del Cabezo, en las cercanías de Alcántara


El 10 de julio de 1.985, la pasión por el arte y la arqueología llevaba a D. Fernando Tostado Granado a descubrir en las proximidades de su localidad de residencia uno de los escasos menhires con que cuenta la región extremeña y el Oeste peninsular, derrumbado por entonces y al parecer a raíz de los trabajos de desmonte a que fuese sometida la zona durante los años 40 del pasado siglo, volviendo a ser erguido, ligeramente desplazado de su punto de incisión original, en noviembre de 2.015 por el equipo del prestigioso arqueólogo D. Miguel Ángel López Marcos bajo programa de la Junta de Extremadura, luciendo hoy erecto un monumento, fálico según algunos autores, considerado según otras teorías con mayor respaldo una figura antropomorfa que marcaría primitivamente el enclave, delimitándolo o identificándolo, presentándose en todo caso como una de las presuntas representaciones escultóricas más antiguas de Extremadura.
Alcántara (Cáceres). Fechado entre los periodos Neolítico y Calcolítico, alrededor del V milenio a.C..


Arriba y abajo: con 4,65 metros de longitud, 1,20 metros de diámetro máximo, y 12.100 kilos de peso, del menhir alcantarino del Cabezo lucen fuera de superficie, tras nuevo levantamiento (ampliamente documentado por Libre Producciones a través de un capítulo dedicado al mismo dentro de su serie El Lince con Botas, para Canal Extremadura TV), 3,80 metros de la pieza granítica de que consta el bien histórico-artístico, estudiado en 2.008 por los eruditos en prehistoria Dña. Primitiva Bueno Ramírez y D. Rodrigo de Balbín Behrmann, orientándose hacia el Sur lo que se ha interpretado como rostro de la presunta figura antropomorfa con que se ha identificado la obra (arriba: visto desde el Suroeste; abajo: visto desde el Sureste; abajo, siguiente: visto desde el Sur), asegurándose en su nueva posición, mudado ligeramente de su punto de anclaje original a fin de preservar la fosa de fundación como bien arqueológico en sí, mediante cuñas pétreas que refuerzan su elevación fijada principalmente en base al propio peso de la pieza en sí, considerado uno de los menhires más voluminosos de la Península Ibérica, así como posiblemente el más relevante de entre aquéllos conservados dentro de la región extremeña, sabiéndose de otros ejemplares, relacionados posiblemente como éste con las culturas megalíticas que creasen contemporáneamente y a su vez tanto la amplia colección de dólmenes que salpican esta porción peninsular como los cuantiosos paneles pictóricos de traza esquemática que abundan por todo el territorio autonómico, en las localidades de Barcarrota (La Pitera), Valverde de Leganés (El Gamonal), La Cardenchosa (dentro del casco urbano de esta pedanía dependiente de Azuaga), así como fundamentalmente el conjunto inscrito en la cuenca del río Ardila, entre los términos de Fregenal de la Sierra y Valencia del Ventoso, declarados recientemente Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica mediante Decreto 16/2020 de 11 de marzo, quedando insertos en tal valle fluvial los ejemplares frexnenses de Palanca de Moro, Tres Términos y Pepina, reutilizado el primero en un cercado, tumbado el segundo y con llamativa forma fálica el tercero de ellos, así como los valencianos de la Fuente de Abajo, usado como pilón en tal obra pública, el del Lagarto, de majestuosas dimensiones, o el del Rábano, rodeado de piezas pétreas con las que pudo conformar antaño un crómlech, de porte y características voluminosas y artísticas éste parecidas a las ofrecidas por el ejemplar alcantarino, cuya curvatura en sendos aparece igualmente presente en otros menhires geográficamente relacionados, como el de Outeiro en la lusa localidad alentejana de Reguengos de Monsaraz.




Arriba y abajo: decorado a base de cazoletas, algunas de considerable tamaño, tales como las horadadas en sendos extremos del menhir inscritas en la cara del mismo hoy enclavada hacia el Noroeste (arriba), más menudas y dispersas a lo largo del enlomado del ortostato de que se compone el monumento otras muchas (abajo), se adivinan junto a éstas ciertas incisiones (abajo, siguiente), así como grabados contemporáneos (abajo, imagen tercera) resultantes, una vez tumbada la pieza, de diversos actos vandálicos que dejaron como resultado la figuración del nombre Emilio y las siglas LPR sobre el bien, descubriéndose tras levantarse nuevamente el menhir y poder así ser estudiado el megalito con mayor profundidad lo que se ha considerado por algunos autores como rostro (abajo, imagen cuarta) de la presunta figura antropomorfa en que se basaría el ejemplar alcantarino, artísticamente abstraída del mismo modo que los ídolos oculados contemporáneos a éste, quizás pétreo guerrero o vigía que avisase a viajeros y clanes vecinos de la particular propiedad de los contornos, sito en un cabezo o punto alzado sobre el paisaje desde el cual poder tanto atisbar como ser observados desde la lejanía, ideal enclave según otras teorías para el estudio solar o astronómico, sirviendo el menhir a tales fines científicos primigenios, si bien la alargada forma del mismo, peculiar en este tipo de fabricación ejecutada a lo largo de múltiples puntos dispersos tanto por Europa como por el planeta, hace pensar en una representación fálica que, bajo fines mágicos y apotropaicos ya apreciados en otras muchas representaciones artísticas prehistóricas, persiguiese la fertilidad de los campos de los que dependiesen las primeras comunidades humanas agrarias asentadas en la región, hincado el simulado erecto pene dentro de la madre tierra, o surgiendo de ésta a fin de fecundar los campos adyacentes, hito funerario, sin embargo, en una última suposición, sirviendo quizás como memoria de algún personaje relevante de la tribu, marcando de otra mano un punto relacionado con los ritos fúnebres colectivos, en todo caso un elemento que ha servido con las centurias para apreciar el trascurrir de la vida y el paso inexorable del tiempo, testigo mudo de los siete mil años que han desfilado a sus pies desde que se diese su original confección.






Abajo: son varias las opciones o caminos diseñados a fin de poder conocer in situ el alcantarino menhir del Cabezo, ubicado en la orilla derecha del río Tajo y proximidades de la carretera EX-117, vía de unión entre Alcántara y Zarza la Mayor, a poco de dejar atrás el archiconocido puente romano que da nombre a la localidad en cuyo término se ubica el monumento megalítico, territorio donde a la par se inscribe la pedanía de Estorninos, alquería desde la cual este blog recomienda el modo de ejecutar la visita al bien, recorriendo para ello los 2,8 kms. de distancia que separan la entrada oriental de tal caserío con la presunta escultura prehistórica, naciendo la ruta a seguir del camino asfaltado que, desde la carretera CC-111, se dirige al cementerio estorninero, continuando a poco de dejar atrás la ruinosa Ermita del Humilladero por la senda orientada hacia el Noreste de los contornos, con un único cercado a traspasar (abajo, imagen superior derecha), marcada y señalizada ampliamente en pro de la visita y disfrute de uno de los más relevantes bienes de la localidad, auténtico tesoro megalítico de la Península y joya cultural de nuestra región.


jueves, 31 de octubre de 2019

Imagen del mes: Humilladero de Estorninos


Enclavada a las afueras de la actualmente pedanía alcantarina de Estorninos, cercano a la antigua senda que unía la antaño localidad con el municipio al que hoy pertenece, un humilladero de planta cuadrada y menudas proporciones, de muros pizarrosos, graníticas esquinas y cúpula latericia bajo la que los cuatro evangelistas reflejados en las aristas de la construcción custodiaban una posible cruz de camino, saludaba al viajero que sus pasos dirigía hacia poniente permitiéndole, como capilla y siguiendo añejas costumbres en los puntos de llegada y partida de rutas y veredas, dar gracias o rogar por el buen trascurrir del trayecto.
Estorninos (pedanía perteneciente a Alcántara; Cáceres). Siglos XVI-XVII; estilo renacentista/barroco.


Abajo: actualmente en estado ruinoso, el Humilladero de Estorninos se adivina junto al actual camino de acceso al cementerio de la pedanía, conectado con la carretera CC-111 a poca distancia de los límites orientales del caserío, en pie pese a su dejadez mostrando, además de su fortaleza y fábrica, erigido a base de mampostería de pizarra, cuarcita y granito, reforzada en las esquinas con sillares de éste último, las heridas que en su estructura  va marcando el paso del tiempo y el olvido de los hombres, tal y como puede apreciarse en los cuatro costados de su constitución vistos desde el Norte, Sur, poniente y levante respectivamente, apreciéndose desde grietas en la cara septentrional, a destacable pérdida de material en las portadas de acceso al monumento, abiertas en las paredes oriental y occidental del mismo.





Abajo: diseñada la capilla sobre sencilla planta cuadrangular de muros pétreos coronada con cúpula latericia, recuerda su construcción la del eremitorio conservado que, junto a las huertas del antiguo Convento de San Bartolomé de Alcántara y actual Hospedería alcantarina, servía a los monjes franciscanos de retiro espiritual, siguiendo una simple estructura ya vista en otros inmuebles religiosos sitos en diversos puntos de la región, como es el caso de la ermita de San Blas en Alburquerque, permitiendo poder fechar el monumento estorninero contemporáneamente a éstos entre los siglos XVI y XVII, sufriendo quizás su destrozo, como el del total caserío, a raíz del paso de las tropas portuguesas por la zona durante la Guerra de Sucesión, encajando así con las palabras que, en respuesta al Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1.791 fuesen aportadas tanto por el Alcalde, regidor y procurador general por entonces de la localidad, como por D. Diego Santano de Cazeres, presbítero y cura ecónomo de la Iglesia parroquial estorninera, indicando el primero que “no hai santuarios ni hermitas, pues las guerras las arruinaron”, y el segundo que “(Estorninos) tiene dos hermitas, la una caida y la otra que no sirve para decir misa en ella”, coincidiendo ambos en la carencia de capilla a fines del siglo XVIII en el lugar apta para el culto, estragos por tanto prácticamente a todas luces bélicos que además de apreciarse en las portadas afecta a la cúpula semiesférica de cerramiento superior del habitáculo, perdida parte de la estructura que unía tal solución arquitectónica a la portada de poniente, conservándose sin embargo bajo ella el pareado de ménsulas pétreas que posiblemente sostuviesen un tejadillo o atrio que, levantado con maderas, permitiera guarecerse al viajero que junto al humilladero parase o en él se hubiera detenido a orar.



Abajo: estucada en su interior, aún hoy en día se conserva el primitivo recubrimiento de la cara interna de la cúpula del Humilladero de Estorninos, erigida sobre pechinas y originalmente ornamentada con pinturas al falso fresco que, aún de manera humilde, otorgaría una decoración que embellecería el menudo inmueble religioso en cuyo interior se alzase muy posiblemente, como en otros casos conocidos e inclusive conservados, así en Guadalupe o Llerena, una cruz enteriza o depositada sobre columna o poste, sin que haya quedado vestigio alguno de lo custodiado en el caso estorninero.



Abajo: es en el interior del lateral norteño, aplicable a las pechinas que descansan sobre el mismo, donde se han logrado preservar mejor dentro de su precario estado de conservación las pinturas que sobre el estuco de recubrimiento ornamentarían el interior de la capilla, adivinándose en los soportes de la cúpula lo que parecen ser personajes masculinos que bien pudiesen corresponder a los santos evangelistas, a juzgar por el libro que parece portar la figura inscrita en la pechina nororiental, apreciándose una decoración sin embargo mucho más geométrica, en tonos rojizos y ocres, sobre la propia pared en sí, restando un friso con roleos vegetales insertos.





Abajo: apenas conservados unos mínimos retazos del estuco y correspondientes pinturas plasmadas sobre el mismo en el interior del muro meridional, desdibujadas y casi ilegibles las obras plasmadas en las pechinas depositadas sobre dicho flanco sureño, llama la atención en este punto del inmueble la existencia de un vano abierto en la parte superior de la pared, abocinado e igualmente estucado primitivamente.





Abajo: se conserva en el costado oriental del bien el arco que coronaría en lo vertical la portada abierta en este lateral de la capilla, curiosamente diseñado en carpanel y fabricado, como la cúpula, en ladrillo, estucado y posiblemente decorado su intradós bajo el cual, mirando hacia poniente, puede observarse la silueta del caserío y la iglesia estorninera dedicada a Santiago Apóstol, erigida entre los siglos XVI y XVII, cuando la hoy pedanía alcantarina viviría su mejor etapa histórica y poblacional, y único edificio religioso del lugar junto al actualmente semiolvidado Humilladero.




domingo, 5 de mayo de 2019

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes


El pasado 29 de noviembre de 2.018 tenía lugar en la Escuela Politécnica de Cáceres, dependiente de la Universidad de Extremadura, la I Jornada de Patrimonio de las Obras Públicas de Extremadura. Con el apoyo de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura, inauguraba así la Unex lo que pretende sea una cita periódica con las construcciones de uso público de la región, dedicando este primer espacio a los puentes históricos con que cuenta nuestra comunidad, heredera en este aspecto de un rico legado histórico y artístico ampliado durante veinte siglos con fabulosos ejemplares a destacar dentro del panorama nacional e internacional, muchos aún en uso tras cuantiosas centurias desde su elevación, por el contrario otros semiolvidados pero no por ello carentes de interés y dignos de divulgación.

Coincidiendo con mencionada jornada ilustrativa, se dio a conocer una nueva publicación a cargo de la Universidad extremeña, dirigida por Juan Pedro Cortés Pérez, Adela Rueda Márquez de la Plata y Pablo A. Cruz Franco, coordinadores igualmente del encuentro. El libro lleva como título "Veinte siglos de patrimonio de Extremadura en ocho puentes", dedicado principalmente a ocho de los principales viaductos con que cuenta la región, haciendo hincapié en la digitalización de tales obras de ingeniería. Durante la preparación de tal proyecto quiso ponerse Juan Pedro Cortés Pérez en contacto con Extremadura: caminos de cultura, en pro de la colaboración de este blog con tal obra. Sumamente honrados y agradecidos ante tal solicitud, no dudamos en ofrecer nuestro trabajo ante tal planteamiento, siempre dispuestos a la puesta en valor y publicidad de nuestro ingente, incalculable y muchas veces tristemente poco conocido patrimonio.

El Puente Viejo sobre el río Salor, entre los términos municipales de Membrío y Alcántara, así como el Puente de la Mesta, en Villarta de los Montes, serían las históricas infraestructuras en cuyas fichas Extremadura: caminos de cultura tendría el orgullo de poder colaborar. Pudiendo disponer desde pocos días atrás, y gracias a Juan Pedro Cortés Pérez, de un ejemplar completo de la obra, queremos compartir hoy con el resto de lectores y seguidores tales capítulos en los que este blog ha podido aportar su labor, deseando sirva para difundir el conocimiento sobre este fabuloso patrimonio extremeño, aprovechando para felicitar al equipo de Juan Pedro Cortés Pérez por tan plausible creación, esperando se convierta en todo un referente bibliográfico a la hora de poder conocer tales obras públicas de nuestra comunidad.


- Puente Viejo sobre el río Salor (Membrío/Alcántara):
















- Puente de la Mesta (Villarta de los Montes):





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