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martes, 7 de septiembre de 2021

Conjuntos histórico-artísticos de la provincia de Cáceres: mosaicos fotográficos

 

El pasado mes de abril os presentaba, a raíz de la publicación de una ruta audiovisual por los conjuntos histórico-artísticos de la provincia de Badajoz elaborada por el Proyecto Extrema Dorii, una colección de mosaicos fotográficos dedicados a las doce localidades pacenses que cuentan con tal declaración patrimonial: Alburquerque, Azuaga, Burguillos del Cerro, Feria, Fregenal de la Sierra, Fuente del Maestre, Jerez de los Caballeros, Llerena, Magacela, Mérida, Olivenza y Zafra. 

https://caminosdecultura.blogspot.com/2021/04/colaboraciones-de-extremadura-caminos.html

Aprovechando la inmediatez del Día de Extremadura, hemos querido desde este blog cumplimentar aquella exposición, dedicándole una entrada a los conjuntos histórico-artísticos de la provincia cacereña, a fin de poder disfrutar de la totalidad de localidades extremeñas que disfrutan de tal reconocimiento, paseando así por la práctica totalidad de nuestra geografía, disfrutando de nuestra historia, nuestra etnografía y nuestro arte. En el caso de la Alta Extremadura, son dieciocho los enclaves declarados como conjunto histórico-artístico, cuyo listado se iniciaría en 1.943 a raíz de la declaración como monumento histórico-artístico de la Puebla de Guadalupe, siendo curiosamente el santuario guadalupense el primer inmueble extremeño en recibir la por entonces declaración de monumento nacional, corriendo el año de 1.879. Poco después, en 1.949, sería reconocido el conjunto histórico-artístico de Cáceres, conociendo seis de sus principales monumentos la declaración de los mismos, a modo individual, como monumentos nacionales, otorgadas entre 1.930 y 1.931. 

Tras Cáceres, vendrían Plasencia y Trujillo en 1.958 y 1.962 respectivamente, siendo reconocido Cuacos de Yuste como Paraje pintoresco en 1.959, tras llevar varias décadas disfrutando el monasterio de Yuste como monumento nacional, desde que fuese reconocido como tal en 1.931. En 1.969 le llegaría el turno al conjunto histórico de Hervás, bajo la denominación de Barrio Judío, siendo un año después declarada la localidad de Valverde de la Vera, con otra localidad verata, la de Garganta la Olla, prosiguiéndola en el listado desde 1.978. Inaugurada con esta declaración la relación de aportaciones que engrosarían el listado ya en la actual democracia, serían puestos en valor el casco urbano del abandonado pueblo de Granadilla en 1.980, así como el conjunto de Villanueva de la Vera, en 1.982. Conseguida la autonomía extemeña, el número de declaraciones otorgadas hasta entonces prácticamente se duplicaría, con Galisteo, Coria, Robledillo de Gata y Gata declarados en 1.991, 1.993, 1.994 y 1.995 respectivamente, terminando el siglo XX con el reconocimiento del Barrio Gótico de Valencia de Alcántara como conjunto histórico en 1.997, sumándose  las declaraciones en 1.998 de Cabezuela del Valle y Pasarón de la Vera. 

Curiosamente, a la prodigalidad declarativa de los años 90 le sucedería una única declaración en lo que llevamos del siglo XXI, otorgada a la villa de Brozas en 2.016. Ciertamente polémicos, o como poco llamativos, han sido los casos de Alcántara y Vegaviana, con el advenimiento por dos ocasiones de la caducidad sobre los incoados expedientes de protección redactados en pro de sendos municipios. Para Alcántara, se incoaría un primer expediente por orden de 21 de abril de 1.998, caducado por resolución de 23 de diciembre de 2.014. Un segundo intento, esta vez con la idea de declarar la localidad alcantarina como Sitio histórico, se iniciaría por resolución de 26 de enero de 2.015, conociendo igual archivo por resolución de 4 de diciembre de 2.020. La oposición de su ayuntamiento, en ambos momentos, sería al parecer el motivo que impidiera a Alcántara disfrutar de tal condecoración, mientras que la oposición vecinal conllevaría el imposibilitar de otorgación a Vegaviana, cuyos expedientes, incoados mediante resoluciones de 29 de junio de 2.009 y 9 de octubre de 2.014, serían declarados caducados el 6 de junio de 2.011 y el 10 de octubre de 2.018, respectivamente. A la espera quedan aún los expedientes incoados a favor de San Martín de Trevejo (resolución de 12 de marzo de 1.991), Hoyos (resolución de 30 de junio de 2.004), o de la aldea de Trevejo, dependiente de Villamiel (Orden de 15 de abril de 1.994), cuya iglesia y espadaña sí conocen la declaración como bien de interés cultural desde el 27 de septiembre de 1.982. Su final aprobación permitiría disfrutar a la provincia de Cáceres de un total de 21 poblaciones declaradas conjunto histórico-artístico que, sumadas a la docena de localidades pacenses que poseen tal reconocimiento, superarían la treintena de municipios que hoy disponen de tal condecoración, demostrando la riqueza patrimonial de nuestra región, mientras ésta espera, pacientemente, ser descubierta en cada uno de sus rincones.

Conjuntos histórico-artísticos de la provincia de Cáceres:

Brozas: decreto 148/2016, de 13 de septiembre.


Cabezuela del Valle: decreto 55/1998, de 21 de abril.


Cáceres: decreto de 21 de enero de 1.949.


Coria: decreto 72/1993, de 20 de mayo.


Cuacos de Yuste: decreto 300/1959, de 26 de febrero.


Galisteo: decreto 99/1991, de 3 de septiembre.


Garganta la Olla: decreto 542/1978, de 10 de febrero.


Gata: decreto 28/1995,  de 21 de marzo.


Granadilla: decreto 2428/1980, de 26 de septiembre.


Guadalupe: decreto de 27 de septiembre de 1.943.


Hervás: decreto 308/1969, de 13 de febrero.

 

Pasarón de la Vera: decreto 98/1998, de 21 de julio.


Plasencia: decreto de 20 de junio de 1.958.


Robledillo de Gata: decreto 39/1994, de 7 de marzo.


Trujillo: decreto 2223/1962, de 5 de septiembre.


Valencia de Alcántara: decreto 38/1997, de 18 de marzo.


Valverde de la Vera: decreto 3838/1970, de 31 de diciembre.


Villanueva de la Vera: decreto 3941/1982, de 15 de diciembre.

- Con expedientes incoados (no declarados):

Hoyos: resolución de 30 de junio de 2.004.


San Martín de Trevejo: resolución de 12 de marzo de 1.991.


Trevejo (Villamiel): resolución de 15 de abril de 1.994.

miércoles, 30 de junio de 2021

Imagen del mes: Ermita de San Juan, en Brozas

 

Formando actualmente parte del cementerio municipal brocense, del que hoy es lugar de almacenaje, antaño  patio funerario donde los nichos y panteones ocupaban el que está considerado edificio sacro más antiguo de los conservados en la población, los vestigios de la ermita de San Juan siguen despuntando sobre el camposanto de Brozas junto al camino hacia Alcántara, como antiguamente hicieran su espadaña y tejado a dos aguas a las afueras de la localidad, engrosando el amplio listado de imbuebles religiosos con que contase la villa, tanto en su interior como exteriores, cuya riqueza monumental le llevaría en 2.016 a ser declarada Bien de Interés Cultural  en la categoría de Conjunto Histórico, mediante Decreto 148/2016 de 13 de septiembre (DOE número 180, de 19 de septiembre de 2.016; BOE número 249, de 14 de octubre de 2.016).

Brozas (Cáceres). Finales del siglo XV; estilo gótico con ligera influencia renacentista.

Arriba y abajo: tapada aún hoy parte de su portada principal, abierta a los pies del bien, por los nichos inscritos en el patio desde el que se puede hoy en día acceder a la antigua ermita, puede todavía en la actualidad apreciarse la fábrica de mampostería de que estaría constituida tal fachada, sólo rota por la puerta de acceso (arriba), formada por sillares graníticos en un arco de medio punto bajo tenues arquivoltas, que avisa del inminente renacer de las soluciones clásicas a través del movimiento renacentista, superada por un estrecho vano abocinado y coronado a la par por sencilla espadaña (abajo), adivinándose entre los restos del lienzo pétreo lo que son ménsulas -dos a cada lado del portón-, posiblemente vestigios de la sujección que asiera un soportal que sirviese de refugio tanto a feligreses como a los viajeros que en este punto, conocido como Paraje de San Juan, pudieran aquí descansar o refugiarse de las condiciones climatológicas.

Abajo: se distribuye el interior de la broceña ermita de San Juan en tres naves, divididas a su vez en tres tramos más cabecero (abajo), a cuyo espacio dimensional habría que sumar, junto a la nave y lado del evangelio (abajo, siguiente), lo que fuera amplia sacristía del recinto sacro con puerta de acceso a la misma desde el tramo medio de la sección norteña (abajo, tercera imagen), único rincón del enclave donde aún hoy persisten tumbas en uso, desalojados varios años atrás -a raíz de una iniciativa fechada en 1.994 a través de la que se pretendía restaurar y recuperar para el culto el bien-, los restantes nichos que a lo largo de las naves laterales del templo hicieran de este espacio un aledaño más de la necrópolis de la villa, inscrita  ésta en derredor del mismo una vez caída la capilla en desuso, posiblemente a raíz de las desamortizaciones que conllevaran el abandono y la enajenación de gran parte del patrimonio religioso del país en la primera mitad del siglo XIX, aún dedicada a la religión en 1.791, indicándose entre las respuestas dadas al Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura que tal ermita, bajo la advocación de San Juan Bautista, estuviera por entonces a cargo de sus cofrades, sin contar con ermitaño ni hospedería, indicando sin embargo Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1.849 la existencia ya de un cementerio junto al camino de Alcántara, inexistente en 1.791, no mencionando por contra entre las ermitas abiertas a mitad de tal centuria la de San Juan, quizás ya en proceso de reconversión.

Abajo: si bien la nave septentrional sirviera de acceso a la sacristía de la hoy desacralizada ermita broceña, figura inscrita en la nave sureña y lado de la epístola (abajo, y siguiente) la segunda puerta de entrada al interior del antiguo templo (abajo, tercera imagen), nuevamente a la altura del tramo medio y repitiendo el diseño y estilo artístico vistos en la portada de los pies, fabricada con sillares y dibujada bajo arco de medio punto enmarcado en ligeras arquivoltas entre las que sobresale el relieve de la línea de imposta, conservándose, como en la principal, los pétreos quicios donde irian fijadas las hojas originales del portón, custodiados bajo arco escarzano, abierta junto a tal vano, ya en el interior del recinto sacro y primer tramo de la sección meridional, una oquedad en la pared enmarcada por sencillo friso (abajo, imagen cuarta), quizás destinada a acoger alguna pila benditera que permitiera al feligrés poder purificarse tras acceder al templo desde este punto del inmueble.


Abajo: cubierto primitivamente el cuerpo principal de la ermita de San Juan con un tejado a dos aguas, adivinado por la disposión en frontón tanto del muro de los pies (abajo), como del remate superior al arco toral que separa las nave media del ábside del templo (abajo, siguiente), pudo haber desaparecido -como se baraja en el blog "Brozas: mirada de gato"- la armazón de madera original durante el paso de las tropas napoleónicas por el enclave en plena Guerra de la Independencia decimonónica, posiblemente usado el monumento como establo o caballeriza castrense e incendiado después, si bien la carencia de vestigios que probasen la acción del fuego sobre los arcos y muros permiten más bien pensar en la desaparición de la techumbre una vez desamortizado el edificio, pasando a manos del concejo municipal, cuya decantación hacia el aprovechamiento del terreno como cámara anexa al camposanto impediría durante décadas poder visualizar detalles arquitectónicos del inmueble, como la totalidad del cabecero, de planta rectangular y testero plano (abajo, imagen tercera), o las dos hornacinas que junto a éste, rematando sendas naves laterales (abajo, imágenes cuarta y quinta), fueran destinadas a altares o panteones de ilustres personajes, quizás mecenas de la obra, similares ambos en dimensiones y diseños, rematados con arco escarzano cubierto a su vez por cornisa que cierra superiormente la porción edilicia constituida por sillares graníticos entre la mampostería del resto de los muros, preservados retazos de la ornamentación pictórica que cubriese los paneles tanto internos como inferiores de los mismos -restante igualmente sobre algunos de los tramos de estuco sobrevivientes junto a la portada occidental de acceso (abajo, imagen sexta)-, atisbándose lo que pudieran ser cortinajes que, a modo de trampantojo, presentase las imágenes allí veneradas, así como la decoración a base de bolas que ocupase tanto mencionado remate supremo, como el bordeado de la oquedad, propia del periodo gótico isabelino, ejecutado durante el reinado de los Reyes Católicos, permitiéndonos la constancia de éstas poder poner fecha a la obra, a caballo entre el final del medievo e inicios de la Edad Moderna.


 

 

Abajo: siendo el arco toral, al igual que los que culminan las portadas de acceso al inmueble, de medio punto, presentan sendas tríadas de arcos distribuidos a modo de separación entre las naves, obras de medio punto ligeramente apuntadas, a modo de traspaso del Gótico final hacia un Renacimiento en auge, sustentados éstos sobre pilares de planta octogonal apoyados sobre basas poligonales y culminados en capitales poco desarrollados, partiendo de ellos tanto la arquería como el lienzo mural que, de mayo grosor que las graníticas dovelas, rellenase las enjutas entre las mismas, conservados vestigios del posterior estucado que cubriese el interior del monumento, almacenados sobre el suelo del que fuera ábside (abajo, siguiente) algunas de las piezas que posiblemente cumplimentasen el inmueble en su estado original, esperando en silencio una futura recuperación que volviera a poner en valor el templo, para bien de Brozas y del patrimonio regional.


jueves, 18 de marzo de 2021

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: ¿Símbolos masónicos? El Carrascalejo, en Extremos del Duero

 

Varios días atrás, Jesús López Gómez, amigo personal y autor del excelente blog Extremos del Duero, nos escribía para consultarnos sobre la posible vinculación masónica que pudiera existir entre tal institución y unos relieves existentes en la portada inscrita a los pies de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación: parroquia de la localidad pacense de El Carrascalejo. Entre la labra elaborada en el siglo XVI a caballo entre el por entonces cada vez más extinto gótico tardío y un floreciente estilo renacentista, podían apreciarse lo que pareciesen un martillo, una escalera y un compás, elementos usados habitualmente entre la simbología y liturgia de la Francmasonería. Desde Extremadura: caminos de cultura, gustosos de colaborar siempre con tal blog amigo, se observó detenidamente el conjunto escultórico, llegando a la determinación de estar en realidad ante una muestra de las conocidas como Arma Christi: elementos relacionados con la Pasión y Muerte de Jesús, ampliamente utilizados por el arte al servicio de la fe católica. En el compendio visto en El Carrascalejo, centrado por una omnipresente cruz, podemos distinguir a la izquierda de ésta lo que parece ser la columna donde Cristo sufrió la flagelación, sobre la que se exhibe el gallo que cantaría tras ser el Mesías negado tres veces por Pedro. De la columna parte un ramal del que cuelga la bolsa donde se guardarían las treinta monedas de plata que recibiese Judas Iscariote por vender a su Señor. Tras el pilar, la caña con esponja que, untada en hiel y vinagre le fuese ofrecida a Jesús crucificado, seguida de la lanza del centurión romano Longinos, con  la cual éste atravesaría el cuerpo sentenciado del Redentor. Figurando dos flagelos bajo las aspas de la cruz, a la derecha de la misma tendríamos las escaleras con que se recuperase el cuerpo inerte de Cristo, el martillo con que se le clavaran los clavos, y las tenazas con que fueran extraídos éstos, supeditado todo por lo que pareciese ser un orbe, posible alusión al eclipse que al parecer se produjo en el momento de la expiración del Hijo de Dios.

No es la portada parroquial de El Carrascalejo el único enclave extremeño donde puede admirarse una representación de las Arma Christi. Ubicadas éstas en el interior de diversos templos, así entre las manifestaciones artísticas que ornamentan la obra edilicia -como aún se adivina entre los esgrafiados de la Ermita del Santo Cristo de Talaván-, o bien figurando formando parte de las obras muebles que cumplimentan el sacro recinto -representados en retablos tales como aquél que acoge la talla barroca del Cristo del Amparo, en la popular ermita homónima inscrita en la cacereña Sierra de la Mosca, junto al camino de subida al santuario de Nuestra Señora de la Montaña-, cuenta nuestra región con más portadas eclesiásticas donde las Arma Christi pesan entre el ornato que da forma a las mismas, destacando entre ellas aquéllas que, realizadas bajo el estilo gótico de tendencia flamígera, podemos saborear a los pies de las parroquias de Santa María la Mayor de la Asunción, en Brozas, y de Nuestra Señora del Valle, en Villafranca de los Barros. Desde Extremadura, caminos de cultura, queremos invitar al lector a visitar el blog Extremos del Duero, a fin de poder conocer mejor la portada parroquial de El Carrascalejo, aprovechando la oportunidad para mostrar junto a estas líneas los ejemplares de Arma Christi brocense y villafranqués, en pro de un mayor conocimiento del patrimonio de nuestra Comunidad, no sin antes dejar de agradecer a Jesús López, una vez más, el haber depositado en este blog su confianza, ante la que nos sentimos profundamente honrados y ampliamente gratificados.

http://extremosdelduero.blogspot.com/2021/03/simbolos-masonicos-el-carrascalejo.html

Arriba: conocida también como iglesia de Nuestra Señora del Camino, por acoger en su interior la talla mariana bautizada bajo tal advocación, la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de El Carrascalejo se alza sobre el menudo caserío que se erige a los pies de la Vía de la Plata, a poca distancia del río y población de Aljucén, destacando por unas generosas proporciones edilicias ejectuadas bajo una sobriedad propia del gótico rural o extremeño, aún desarrollado en el siglo XVI, levantada a los pies del templo la torre-campanario en cuya base se abre la portada de acceso al monumento, diseñada en un estilo renacentista con reminiscencia góticas, donde además de las Arma Christi luciendo en su frontón, pueden apreciarse sendas columnas salomónicas o entorchadas que enmarcan un portal abocinado bajo arco carpanel sustentado por arquivoltas, supeditado éste por dos medallones donde pueden leerse respectivamente los monogramas de Jesús y María, circundado a su vez el frontón por una cenefa taqueada mientras los pilares son rematados por mascarones leonados, como si de auténticos vigilantes de las puertas del la Casa de Dios se tratara.

Abajo: declarada por Real Decreto de 11 de noviembre de 1.988 Monumento Nacional, actualmente Bien de Interés Cultural  de Extremadura, la parroquia de Santa María la Mayor de la Asunción, popularmente conocida como la Catedralina de Brozas, se iniciaría a fines del siglo XV tras ser concedida por los Reyes Católicos el 14 de febrero de 1.495 la conversión en tal de la antigua ermita de los Mártires, no finalizando su edificación hasta el siglo XVIII, conservándose sin embargo a pesar de la dilatación temporal de las obras un principal estilo uniforme, basado en el arte gótico, cumplimentado con trabajos renacentistas que, en la portada inscrita a los pies, rematarían a través de vano fechado en 1.567 la portada diseñada como acceso junto al campanario del templo, labrada bajo un estilo gótico flamígero o isabelino (abajo), entre cuya ornamentación, distribuida entre las arquivoltas que circundan el arco de medio punto de entrada, enmarcado entre pilastras coronadas con pináculos (abajo, siguiente), pueden observarse las Arma Christi sostenidas por una serie de seis ángeles de rasgos andróginos, vestidos con largas túnicas y dalmáticas, ubicados a su vez en sus propias hornacinas sobre doseles y bajo peanas, mostrando frente a ellos, en la mitad izquierda, la caña con esponja, la cruz y las escaleras (abajo, imagen tercera), mientras que son la lanza de Longinos, la corona de espinas, el martillo y los tres clavos, así como dos flagelos, los representados entre las manos de las celestiales criaturas en la mitad derecha de la obra (abajo, cuarta imagen).




Abajo: obra cumbre dentro del gótico tardío o isabelino de nuestra comunidad, la portada frontal de la Parroquia de Nuestra Señora del Valle, erigida en el corazón de la localidad de Villafranca de los Barros, destaca frente al viandante tanto por sus amplias dimensiones como por la profusión de su ornato (abajo), resultando una obra artística de gran magnificencia y gusto que, formando parte de las obras de reestructuración del inmueble iniciadas en 1.508, no será culminada hasta 1.574 bajo dirección del maestro de obras Andrés de Maeda, inscrita ésta a los pies de la torre-campanario ofrecida como fachada del sacro inmueble -declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, mediante Decreto 212/2014 de 9 de septiembre-, pudiéndose observar en la obra, conocida como Puerta del Perdón, sobre el arco carpanel que da paso al interior del templo (abajo, siguiente), coronado a su vez por arco acortinado sobre hornacina mariana -culminado a la par por óculo central y arco conopial enmarcado entre pilastras góticas y alfiz-, un rosario de once personajes, posiblemente seres celestiales, alados y retratados bajo rasgos de labra ligeramente tosca, portadores de las Arma Christi entre las que se pueden adivinar, de izquierda a derecha, lo que pareciesen flagelo y clavo, las tenazas, la columna de la flagelación, la corona de espinas, una trompeta -poco habitual entre las Arma Christi y posible referencia a los instrumentos de viento usados por los soldados romanos en el camino hacia el Calvario-, la cruz, la lanza de Longinos, la caña con la esponja, las escaleras, el martillo y un clavo, para terminar con un nuevo flagelo (abajo, tercera imagen), en toda una colección de las armas heráldicas que Cristo conquistaría a través de su Pasión y muerte, expuestas en pleno corazón de Extremadura.



miércoles, 26 de abril de 2017

Imagen del mes: Capiteles hispano-visigodos reconvertidos en pilas de agua bendita, en la Iglesia de Santa María de la Asunción de Brozas


Encontrados en la finca conocida como "Las Pueblas", dos capiteles hispano-visigodos, labrados bajo un lejano orden corintio estilizado donde se intercala la ornamentación vegetal en uno y geométrica en su hermano, sirven hoy en día no sólo como pilas de agua bendita a los feligreses que acuden a la Parroquia brocense de Santa María de la Asunción, sino inclusive como verificación de la presencia visigoda en los contornos, vestigios estas piezas de lo que pudo ser una desaparecida basílica visigótica previa a la llegada del Islam, posible reconversión cristiana a su vez de algún templo dedicado a algún dios pagano o deidad indígena, encargado de la protección de las aguas subterráneas, baños próximos y fuentes abundantes en el enclave.
Brozas (Cáceres). Siglos VI-VII; estilo hispano-visigodo.


Arriba: respectivas vistas del lateral izquierdo de sendos capiteles hispano-visigodos de la Iglesia Parroquial de Brozas, marmóreas piezas labradas bajo un estilizado estilo corintio donde la decoración vegetal en el ejemplar cercano a la portada del evangelio, así como la geométrica en su hermano del lado de la epístola, se intercala entre lo que serían evolucionadas volutas y hojas de acanto.

Abajo: los dos capiteles hispano-visigodos, reconvertidos en pilas de agua bendita, permanecen junto a los pilares que sostienen el coro de la conocida como "Catedralina" brocense, templo declarado Monumento Nacional en 1.988.


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