lunes, 30 de noviembre de 2020

Imagen del mes: Torreón de Zahínos

 

Enclavada en un rincón primordial de la población zahinera, entre el palacio consistorial y la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, anexa a la neurálgica plaza de Extremadura, de la que fuese fortaleza de la población apenas resta hoy en día el torreón cilíndrico, para muchos primitiva torre del homenaje de tal castillo, que defendiese la esquina nororiental de la fortificación que, sobre un altozano inscrito en plena estribación noroccidental de Sierra Morena, protegiese los límites del reino castellano en su cercanía a la vecina frontera lusa, paulatinamente desmantelado hasta restar a finales del siglo XVIII solamente la actual atalaya, emblema primordial del patrimonio histórico de la localidad.

Zahínos (Badajoz). Finales del siglo XV-inicios del siglo XVI (posible reconstrucción ejecutada sobre presunta fortaleza de fábrica templaria previa); estilo gótico.

Arriba: con 12,75 metros de altitud, y 29,50 metros de perímetro, sobre planta circular instaurada sobre podium se eleva recio, aunque no macizo, el torreón de Zahínos bajo un imponente aspecto castrense que nos permite verificar, a pesar de haber quedado desprovisto paulatinamente y hasta su totalidad de toda arquitectura militar contigua -ya aislado y en propiedad de Dña. Florencia Pizarro Piccolomini de Aragón y Herrera, III marquesa de San Juan de Peñas Albas, en el momento en que se realizase, en 1.791, el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura-, su inclusión dentro de una primitiva fortaleza que defendiese el lugar, mencionada por primera vez en la escritura de particiones que en 1.510 cumplimentase el testamento otorgado en 1.504 por D. Juan de Sotomayor, II Señor de Alconchel y primer poseedor del mayorazgo que relativo a tal Señorío fundase su padre, D. Gutierre de Sotomayor, tras recibir por parte del monarca Juan II la villa de Alconchel junto a la Dehesa de Zamoreja y el lugar de Zahínos, impulsándose entonces la colonización de un enclave hasta ese momento carente de población, interesándose por tal motivo la elevación de un edificio defensivo del caserío que comenzase a erigirse entre fines del siglo XV e inicios del siglo XVI, quizás reaprovechándose los vestigios de algún otro inmueble de similares características con que los Templarios, custodios iniciales del lugar tras la Reconquista, salvaguardasen la zona de incursiones lusas que amenazasen la cercana Jerez, urbe capital dentro del Baylío por tal Orden regentado.

 Abajo: escoltando posiblemente una desaparecida puerta de acceso a la población, inscrita entre el torreón y la inmediata parroquia del lugar, la subsistente torre zahinera contaba como defensa propia no sólo su sobria constitución, a base de pétrea mampostería, sino también la elevación muy por encima del nivel del suelo de la puerta de acceso desde el exterior a la misma -con accesos internos a través al parecer de diversas galerías subterráneas-, siguiendo una conocida costumbre edilicia castrense, hoy salvado el desnivel gracias a una escalera metálica que bordea parte del inmueble por su cara suroriental, eliminado el edificio que por esta zona unía el monumento a las casas consitoriales, dando paso desde el portón enmarcado entre piezas de granito y arco escarzano al piso intermedio de los tres en que se divide el espacio interno de la que, por tal motivo, fuese considerada torre del homenaje o donjón del primigenio castillo, dispuesto en su planta baja un amplio espacio destinado a calabozo, almacén, bodega o caballerizas, comunicado el superior por escalera con la terraza que supedita la bóveda de coronamiento de la atalaya, convertida tras la restauración del edificio en mirador de la localidad, como antaño fuese otero desde el que poder vigilar los contornos ante posibles huestes enemigas.


Abajo: contrario al ventanal que supedita la elevada puerta de acceso al torreón por su planta intermedia, como éste y mencionada portada muestra el vano que mira hacia la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios sus contornos entre piezas graníticas, a modo de alféizar, jambas y dovelas, recuperado éste tras haber servido tal punto concreto del edificio, desde su colocación en 1.808, como puesto expositivo del reloj público que permitiese conocer la hora a los lugareños, bautizado por tal motivo como Reloj de la Villa, desaparecido pocos años atrás mientras se conservaba, por el contrario, la espadaña con única campana que sobre la terraza lo coronase, también respetada la posterior balaustrada latericia que en derredor de ésta salvase del vacío a los que, tras rehabilitarse el inmueble, llegasen a ella, ornamentada pautadamente con florones a lo largo de su pasamanos, preservada igualmente como sencilla decoración de la obra el esgrafiado que rodeando las piezas pétreas que componen la mampostería sobre la que se eleva la torre, aún puede apreciarse en diversos paneles murales de la atalaya.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Alcazaba, del Proyecto Audiovisual Extrema Dorii

 

Algún tiempo atrás, Jesús López Gómez (amigo personal y colega bloguero, autor del imprescindible espacio en la red Extremos del Duero), deseoso de impulsar el Proyecto Audiovisual Abierto Extrema Dorii, propuso la creación de una obra poética que cantase al pasado musulmán de Badajoz. De aquel planteamiento surgiría por parte de Samuel Rodríguez Carrero el poema "Badajoz musulmana", que podréis leer íntegramente bajo estas líneas. A fin de acoplarlo a una apropiada creación musical, la poesía sería adaptada dando como resultado el texto de "Alcazaba", voz de la obra que hoy se enorgullece en presentar Extrema Dorii, ampliando con ella la labor ejercida por este movimiento cultural, especialmente en pro del conocimiento y divulgación del patrimonio histórico-artístico extremeño. En este caso, el nuevo fruto se centraría en el principal monumento heredado por la ciudad de Badajoz, catalogado por Decreto como Monumento Histórico-Artístico en 1.931 (Gaceta de Madrid nº 155, de 04 de junio de 1.931; hoy Bien de Interés Cultural): la alcazaba pacense.

Desde Extremadura: caminos de cultura, queremos ofreceros el resultado final, esperando que os guste este trabajo en colaboración, con fabulosa labor musical de Jesús López Gómez y Francisco Javier Patricio Bordomás, espectaculares imágenes de Maribel Paredes Dávila intercaladas con otras de Jesús López, cumplimentado con texto de Antonio Reveriego Pocostales, con el que podréis conocer un poco más este magnífico tesoro que Extremadura ha tenido el honor de poder preservar.

 

La luna ya por levante

va mostrando su blancura.

Añora, en Extremadura,

aquel bastión donde fue

la insignia de sus banderas,

la cumbre de sus dovelas.

Entre cañas y palmeras

un oasis aftasí.


Rememora al mirarse

sobre las aguas del río,

pasadas noches de estío

escuchando el resurgir

de las fuentes de mil patios,

cuyos susurros callaban

cuando al pueblo pregonaba

la oración el almuecín.

 

Entre los juncos percibe

la imagen de añeja dama.

Tapiales de la alcazaba

que resisten el deambular

de los tiempos, que quisieron,

- su nobleza conociendo -,

respetar obra tan magna,

fiel monarca del Islam.

 

Sobre los pétreos adarves

va paseando la luna.

Aquella historia moruna

le gusta de recordar,

cuando enseñas dibujaba

sobre recias atalayas,

sobre en recodo portadas,

camino de Portugal.

jueves, 29 de octubre de 2020

Imagen del mes: Torreón de Cárdenas, en Puebla del Maestre


Conocido por los lugareños como "el Castillo", el torreón de Puebla del Maestre, oficialmente Torre de Cárdenas, se yergue a las afueras de tal localidad pacense como vestigio de lo que fuese el castillo o casa-fuerte que en este rincón sureño de la Campiña Sur mandase erigir D. Alonso de Cárdenas cuando, en 1.483, fundase en este enclave fortaleza y villa, de la que sería señor por derecho de población, verificado el título en 1.492  por Fernando el Católico como privilegio en agradecimiento a la labor ejercida durante la Guerra de Granada por el apodado como el Maestre, mote  de D. Alonso derivado de su cargo como último maestre de la Orden de Santiago, tomado por la población a partir del siglo XVII como apellido tras haber sido conocida como Puebla de Llerena, Puebla de la Fuente o, también como el castillo y primer señor de la villa, Puebla de Cárdenas.
Puebla del Maestre (Badajoz). Siglo XV; estilo gótico con intervenciones mudéjares.
 

Arriba y abajo: erigido sobre un altozano inscrito en el flanco sureño de la población, el torreón de Puebla del Maestre destaca aún sobre la silueta del caserío pese a haberse visto despojada la obra arquitectónica del resto de paredones y elementos edilicios contiguos con que cumplimentase éste la fortaleza que en el lugar constituyese todo un castillo de supuesta planta cuadrangular, planimetría hermanada quizás con la vista en algunas de las fortificaciones erigidas en varias de entre las diversas localidades que conformaron el Señorío de Feria, ocupando la torre preservada la esquina suroccidental del mismo, convertida, según algunos autores, en torre del homenaje cuya vertiente meridional (arriba), dirigida al exterior del inmueble castrense capitaneando el frente sur de la población, ofreciese una robustez apenas rota, tras el posible tapiado de un presunto ventanal original abierto en la zona occidental superior -vestigio quizás de un almenado primigenio sobre el que posteriormente se prolongase el inmueble, o verificación de la remodelación de la torre una vez derrumbado el tercer cuerpo que al parecer prolongaba inicialmente su altura-, por alguna aspillera de naturaleza latericia (abajo y siguiente), así como un matacán inscrito en el segundo cuerpo de la obra del que restan aún hoy en día tres pétreas ménsulas de sujección (abajo, tercera imagen), verificando el carácter militar del monumento.


Arriba y abajo: prácticamente similar en aspecto el flanco occidental del torreón puebleño a su hermano meridional, muestra éste sin embargo en el segundo cuerpo de los dos que componen la obra torreña (arriba), fabricada en su práctica totalidad fundamentalmente a base de mampostería y cierto sillarejo en sus 25 metros de altitud, un ventanal abierto (abajo) tras superarse la línea de separación entre el cuerpo base, de 12 metros de anchura correspondientes a cada uno de los laterales del cuadrado que conforma el plano del mismo, y el cuerpo superior, de esquinas recortadas o achaflanadas entre murales exteriores (abajo, siguiente), bordeado el vano, al igual que la aspillera inferior a éste así como restantes saeteras del edificio, de un marco latericio cuyo material complementa la fábrica pétrea del monumento, constituyendo las sucesivas líneas ornamentales que discurren horizontalmente a lo largo de toda la atalaya a modo de verdugado, triplicado en el cuerpo inferior, doble en el superior, a los que se sumaría el dispuesto como frontera entre ambos cubos, rehabilitado el remate edilicio del supremo, antes desmochado, tras la última obra de restauración ejecutada sobre el bien pocos años atrás.

Arriba y abajo: si bien algunos autores barajan como fecha de construcción de la primitiva fortaleza de Puebla del Maestre la franja cronológica comprendida entre finales del siglo XIV y comienzos del siglo XV, adquirida, y no edificada, la mole castrense por D. Alonso de Cárdenas en 1.475 a la Orden Militar de la que el mismo fuese último maestre, entre los flancos norteño (arriba) y oriental (abajo), sobreviven partiendo de los puntos de unión de cada uno de estos laterales con el chaflán que recorta la totalidad del ángulo formado entre los mismos, vestigios de los paredones que a modo de muralla unirían la torre con el resto del castillo (abajo, siguiente), supeditados por sendos contrafuertes (abajo, imagen tercera) a modo de refuerzo tanto edilicio como defensivo en este enclave de la obra.


 

Abajo: custodiado por un matacán del que se ha logrado conservar cuatro ménsulas de sujección, perdidas casi la totalidad de éstas en el flanco oriental -desaparecidos los posibles matacanes hermanos dibujados sobre los bordes supremos de los laterales occidental y septentrional-, el chaflán recortado entre los muros de levante y norteño, inscrito primitivamente en el interior del recinto militar, ofrece a cierta altura del nivel del suelo la que pudo ser portada de entrada original al superviviente torreón (abajo), conservados los quicios pétreos que bajo el dintel latericio de acceso sirviese al engranaje de las puertas de cierre de la misma, tapiada en la base del muro de naciente la abertura que, tras el abandono y demolición de la fortaleza, permitiera la subida a la atalaya preservada, tal y como pudo llevar a cabo D. José Ramón Mélida a comienzos del siglo pasado, verificando la división del interior torreño en tres niveles, espacioso el inferior a fin de poder ser presuntamente utilizado como mazmorra o almacén, abovedado el segundo, con acceso mediante escalera de caracol a la techumbre y terraza de coronamiento, abiertos a la zona central los vanos atisbados desde el exterior de la obra, así en el flanco occidental como en el muro del Este (abajo, siguiente), o en la propia ochava nororiental (abajo, tercera imagen), conservados en todos ellos los quicios, bordeada esta última de una serie de alfices latericios en abocinamiento del ventanal, muestra y verificación de la intervención de mano mudéjar en el monumento.

 

lunes, 26 de octubre de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: El cementerio judío de El Berrocal, de El lince con botas 3.0, ya en la web de Canal Extremadura

 

Emitido en estreno en la noche transcurrida entre el 23 y el 24 de octubre, el episodio El cementerio judío de El Berrocal, perteneciente al espacio divulgativo El lince con botas 3.0, puede ya volver a disfrutarse a través de la red, publicado dentro de la web de Canal Extremadura. Desde Extremadura: caminos de cultura, agradecidos y honrados por haber podido colaborar en la elaboración de mencionado reportaje, ofrecemos bajo estas líneas a los visitantes y seguidores el correspondiente enlace a mencionado vídeo, deseando sea de vuestro agrado y gusto, convirtiéndose a la par en una práctica herramienta para el conocimiento del pasado judío de la ciudad de Plasencia en particular, y del de nuestra región y país en general. Toda una oportunidad para poder saber más sobre este capítulo de nuestra historia, sirviendo igualmente como medio ilustrativo sobre un enclave tan desconocido como olvidado, de un valor histórico sin embargo inigualable tanto a nivel local y regional, como nacional: el cementerio judío de El Berrocal. Único camposanto sefardí conservado en Extremadura, y uno de los escasos ejemplares así conocidos como preservados dentro de la Península Ibérica, la necrópolis hebrea de Plasencia no sólo nos habla del pasado judío de la ciudad del Jerte, sino también del paso de los judíos por estas tierras. Un episodio que, en sus luces y en sus sombras, serviría para forjar la identidad de nuestro pueblo. Sus vestigios arqueológicos deberían servir tanto para honrarlo y recordarlo, como para recapacitar sobre el devenir de una época y las consecuencias que las decisiones de entonces tuvieron para aquel presente y posterior futuro, extrapolándolas a nuestro propio día a día. Esperemos que este nuevo trabajo de Libre Producciones pueda servir a ello.

https://www.canalextremadura.es/index.php/video/el-lince-30-el-cementerio-judio-de-el-berrocal-231020 

https://vimeo.com/472136450

 

miércoles, 21 de octubre de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: El cementerio judío de El Berrocal, en El lince con botas 3.0, de Canal Extremadura

 No queda ninguna señal de dolor en el día cálido y brillante, como tampoco en las mañanas ocres del otoño. Un camposanto sin paredes, una rara selva de tumbas en piedra, un cementerio que nadie o muy pocos visitan, en un paraje cercano a la ciudad de Plasencia.

Si la fe mueve montañas, también el rencor hacia el diferente puede hacerlo. Muchos de entre los primeros colonos de la ciudad medieval reposaban aquí, hasta que su creencia cayó en desgracia y con ella llegó el principio del fin de la que fuera una de las principales aljamas al extremo del Duero.
Postergado por la ciudad contemporánea pese a estar ya prácticamente integrado en el casco urbano, el camposanto de la aljama placentina carece ahora del mínimo decoro. Para quienes dejaron aquí a sus seres queridos y tuvieran la oportunidad de reconocerlo, quizás se pareciera demasiado a la imagen de la desesperación. Una corriente de tiempo y delirios lo ha traído hasta el siglo XXI en un estado en el que es complicado expresar cualquier sentimiento delicado. 
 

El próximo viernes, 23 de octubre, a las puertas del sábado 24, se emitirá a las 00.00 horas en Canal Extremadura TV un nuevo episodio de la serie El lince con botas 3.0, de Libre Producciones. El tema sobre el que versará en esta ocasión este espacio dedicado a la divulgación de la cultura extremeña será el cementerio judío de El Berrocal de Plasencia. Programa para cuya realización se quiso contar nuevamente con la colaboración de Extremadura: caminos de cultura. Y este blog, una vez más, aceptaría enormemente agradecido y honrado esta llamada, en pro del conocimiento y puesta en valor de un enclave de sumo interés histórico y arqueológico tanto de la capital del Jerte como de nuestra comunidad, que permite situar Plasencia, apoyado a la par por los vestigios de sus juderías, en la cabecera del panorama patrimonial de la antigua Sefarad. Un rincón, sin embargo, apenas conocido y ampliamente olvidado, para cuya promoción este blog publicó tiempo atrás, en mayo de 2.018, un álbum fotográfico comentado:

http://caminosdecultura.blogspot.com/2018/05/cementerio-judio-y-juderias-de.html

Deseando que el reportaje sea del agrado tanto de los televidentes como de los seguidores del blog, y sin dejar de agradecer a Libre Producciones el haber querido contar con este espacio en la red a fin de elaborar este trabajo sobre esta joya patrimonial extremeña, esperamos fundamentalmente que el documental sirva para la publicidad del mismo, antes de que el ostracismo en el que se encuentra consiga la total extinción del lugar, y con él de parte de nuestro pasado, de nuestra memoria, y de nuestra identidad colectiva.


Ya no dirigen a ti sus pasos.
No acuden a ti almas plañideras.
El viento de los tiempos tus postreras
carnes evaporó del pasado,
siendo tu osario olvidado
por ignominia placentera.
No aquélla con que marcaron
de tus huéspedes la memoria.
Sino aquesta vanagloria
elevada sobre quienes auparon
la sólida erección de su entramado,
el prólogo inicial de toda crónica.

Sólo el río, besando tus raíces,
sabedor de tu historia maculada,
elevará con un suave rugir de aguas
salves en su partir a tus inscritos
nichos, aguardando lo incierto,
entre aquéllos de tus últimos berruecos,
de capítulos, pétreos soldados,
narrados a quien bien desee escucharlos.
 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Colaboraciones de Extremadura, caminos de cultura: Castillos de La Serena, del Proyecto audiovisual Extrema Dorii

 


El Proyecto audiovisual EXTREMA DORII es un proyecto de libre participación -sin ánimo de lucro- abierto a todo aquel que le guste la música, la poesía, la fotografía, la pintura y en general, cualquier tipo de expresión artística y/o cultural, y le apetezca compartir con los demás sus ideas, capacidades e inquietudes. 

 

Con estas palabras, queda definido Extrema Dorii: un proyecto audiovisual ideado a fin de compartir y compaginar inquietudes creativas dentro de nuestra región. Jesús López Gómez, escritor y autor del blog Extremos del Duero, es padre de la idea. En su afán por combinar creación y promoción de Extremadura, solicitaría pocas semanas atrás la colaboración de Extremadura: caminos de cultura en pro de elaborar una obra, dentro del contexto de este proyecto, a través de la cual poder mostrar una pieza fundamental dentro del patrimonio monumental de nuestra tierra: los castillos de La Serena.

En esta ocasión, la aportación de este blog se centraría en un sencillo poema de ocho versos dedicado al tema sobre el que versaría el trabajo comunitario. Junto a la música de Francisco Javier Patricio Bordomás y Jesús López, las imágenes y montaje de Dovane Antonio, y la colaboración de Carlos Sr Nieto, acaba de ver la luz la primera obra y punto de partida de Extrema Dorii. Trabajo que gustosamente compartimos ahora desde este espacio en la red. 

Esperando que sea del agrado de los visitantes, no puedo dejar de agradecer a Jesús López y Extrema Dorii el haber querido contar con la aportación de este blog en el inicio de su andadura, deseando el mayor éxito a este proyecto en el que, muy gustosamente, estaremos encantados de poder volver a colaborar.

 


Adentrándome en el vasto

mar de encinas y olivares, 

siento oteados mis andares

por faros que en verdad son

-de Almorchón a Magacela-

castillos de La Serena,

glorias pasadas que aún guardan

este extremeño rincón.

 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Imagen del mes: piezas visigodas reutilizadas en los exteriores de las iglesias de San Pedro Apóstol (San Pedro de Mérida), Ntra. Sra. de Finibus Terrae y San Pedro Apóstol (Almendral), San Blas (Salvatierra de los Barros), Ntra. Sra. de los Ángeles (Bienvenida), y Ntra. Sra. de la Concepción (Granja de Torrehermosa)

 

 Capitaneando la ciudad de Badajoz el listado de localidades extremeñas donde puede apreciarse entre sus calles y edificios la reutilización arquitectónica de material de factura visigoda, con Mérida como municipio español con mayor número de vestigios de tal periodo histórico, algunos sabiamente reciclados en el aljibe hispanomusulmana de la alcazaba de la urbe, un paseo por poblaciones tales como San Pedro de Mérida, Almendral, Salvatierra de los Barros, Bienvenida o Granja de Torrehermosa guarda al viajero que sus pasos encamine hacia la parroquia sampedreña de San Pedro Apóstol, su homónima almendralense, la iglesia vecina a ésta de Nuestra Señora de Finibus Terrae, la parroquia salvaterreña de San Blas, la dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles en el casco urbano bienvenidense, o aquélla presentada bajo la advocación mariana de Nuestra Señora de la Concepción en el centro histórico granjeño, la sorpresa de toparse con piezas datadas en la etapa inicial de la Alta Edad Media insertas en los muros, formando parte de las bases y entramados de tales inmuebles, apreciándose no sólo el valor estructural primitivo de dichos retazos, sino inclusive la riqueza ornamental con que se dotó a los mismos, aún en uso ambas propiedades recuperadas bajo criterios tanto pragmáticos como ideológicos, enlazando las construcciones cristianas post-Reconquista con aquéllas establecidas cuando aún no había irrumpido el Islam en la Península Ibérica.

  San Pedro de Mérida, Almendral, Salvatierra de los Barros, Bienvenida y Granja de Torrehermosa (Badajoz). Piezas de estilo visigodo (siglos VI-VII), reutilizadas en construcciones levantadas entre los siglos XIII y XVI, erigidas bajo los estilos románico a renacentista.
 
 

Arriba y abajo: erigida inmediata a los cimientos de una añeja basílica visigoda, hoy puestos en valor junto al lado de la epístola del templo, la parroquia de San Pedro Apóstol, en la localidad pacense de San Pedro de Mérida, muestra en su flanco del evangelio presuntos elementos visigodos reutlizados, posiblemente rescatados de entre las ruinas del viejo edificio visigótico cuyo mismo lugar de ubicación escogiese para levantarse, en un claro reciclado de material así como búsqueda de conexión con el viejo enclave cristiano preislámico, a modo de continuidad cronológica enlazando dos episodios históricos y una misma fe cuyo ejercicio quedase interrumpido por la incursión peninsular de los sarracenos, conservándose a la vista además de retazos de un fuste marmóreo en el contrafuerte  esquinero entre cabecero y muro del evangelio del monumento (arriba), engastado al parecer otro en el pilar de sujección que sella el lado izquierdo de la portada principal del templo (abajo), una pieza de mármol blanco en el contrafuerte sito en el ángulo dibujado entre el lado del evangelio y los pies de la capilla (abajo, siguiente), cuyos restos decorativos, aun erosionados, verifican a todas luces un tallado visigodo adivinándose lo que fuesen cintas curvadas cuyo continuado encuentro formase circunferencias seriadas, habituales en el arte ofrecido dentro de esta etapa histórica, en cuyo interior posiblemente quedasen guarecidos motivos florales o eucarísticos a través de la representación del fruto de la vid.


Abajo: restaurado tanto el edificio como la imagen titular del mismo en 2.008, los trabajos de reparación y renovación del templo dedicado a la talla mariana de Finibus Terrae en la localidad pacense de Almendral pondrían en valor, entre otros elementos litúrgicos y arquitectónicos, una serie de piezas de factura visigoda utilizadas ediliciamente en el interior de la ermita, recicladas también éstas en la portada de estilo románico protogótico abierta en el lado de la epístola del monumento erigido bajo directrices mudéjares (abajo y siguiente), donde los dos arcos apuntados superpuestos, generando un abocinamiento en el acceso a la capilla, presentan en sendas líneas de impostas, llamativas por su naturaleza marmórea frente al material granítico del resto de la obra, cuatro fragmentos interpretados por algunos autores como igualmente primitivas impostas rescatadas de algún añejo edificio del que se recuperasen también los elementos visigodos expuestos en el interior del recinto religioso, así como la venera inscrita entre los muros de la igualmente almendralense Parroquia de San Pedro Apóstol, si bien una observación detallada de éstas permite pensar en su primigenio destino como cimacios, posteriormente recortados y moldeados a fin de ajustarlos al uso actual, apreciándose un mayor labrado en las dos piezas sobre las que descansa el arco interior (abajo, imágenes tercera y cuarta), hasta el punto de haber desaparecido bajo el cincel la decoración de parte del cimacio sito sobre la jamba izquierda, la práctica totalidad de la ornamentación de los lados expuestos al aire del elemento inserto sobre la jamba derecha, conservada la labor escultórica del lateral menor de la primera de estas dos piezas, compuesta de una serie de róleos cumplimentados en su interior con motivos florales y cruciformes, idénticos a los mostrados por el cimacio contiguo, hoy imposta izquierda del arco externo (abajo, imágenes quinta y sexta), bastante similar a la talla presente en el cimacio contrario, ubicado sobre la jamba derecha exterior (abajo, imagen séptima), de anchura menor y más sencillo diseño, protagonizados los espacios creados por tal róleo por menudas flores cuatrilobuladas, erosionada sin embargo aquélla ornamentación existente en una quinta pieza hermana, inscrita en la jamba exterior izquierda a modo de sillar (abajo, imagen octava), posible porción de pilastra de la que, además de entreverse medallones labrados en sus costados a la vista, vestigios de una presunta columna esquinera hacen pensar en el uso de la misma en algún ángulo edilicio del edificio al que originariamente perteneciese.


 
 
 
 
 


 Abajo: contando la localidad pacense de Almendral con dos parroquias, sitas a escasa distancia una de la otra, frente a la fábrica encalada y con intervención mudéjar de Santa María Magdalena, el templo dedicado a San Pedro Apóstol se ofrece bajo una sobria estructura edilicia de base gótica apenas rota ornamentalmente por la no muy profusa decoración de puertas y la llamativa colección de gárgolas que circunda la práctica totalidad del inmueble (abajo), figurando a su vez, en el cabecero del edificio religioso, como coronamiento de un vano inexistente previo al muro final de cierre desde el lado de la epístola (abajo, siguiente), una reseñable pieza visigoda destacable no sólo por sus dimensiones o su rico labrado, circundada la venera central por una cenefa donde la doble cinta, formando circunferencias seriadas, encierra motivos cruciformes y florales, complementado en derredor por una banda helicoidal sobre la que aparecen, además de círculos florales esquineros, lo que parecen ser palmetas, vinculadas litúrgicamente con el martirio (abajo, tercera imagen), sino fundamentalmente por constituir un fabuloso ejemplar de pechina que, apreciado su primitivo abocinamiento o concavidad, formaría parte primigeniamente de algún nicho u hornacina, descartado a mayor estudio el uso como placa o cancel litúrgico, de habitual tallado plano, con paralelismos en piezas conocidas, algunas de ellas preservadas dentro de la colección visigoda del Museo de Arte Romano de Mérida, barajando su pertenencia a un edificio religioso del que pudieran haber formado parte igualmente los ricos elementos visigóticos conservados en la cercana ermita de Finibus Terrae, factible basílica visigoda sita en los contornos de la localidad almendralense, defendida por algunos autores la muy posible existencia y ubicación de ésta en el conocido como lugar de San Matías, punto donde se levantaría la primitiva población hasta su traslado en 1.388 al enclave actual, una vez arrasado el viejo caserío por las tropas portuguesas tras el triunfo luso sobre el ejército castellano en la batalla de Albujarrota.



 
Abajo: levantada a lo largo del siglo XVI siguiendo las directrices de un extinto estilo gótico que en Extremadura se prolongase iniciada ya la Edad Moderna siguiendo unas directrices arquitectónicas recias que diesen lugar a un particular gótico rural o extremeño, la parroquia de San Blas de Salvatierra de los Barros, cuya torre-fachada centrada en los pies del templo conjuga con la tendencia edilicia basada en la erección del campanario en este punto del inmueble ampliamente expandida a lo largo y ancho de la provincia pacense (abajo), muestra exteriormente un escaso ornato inscrito fundamentalmente en el lado de la epístola (abajo, siguiente), donde además del arranque de dos pináculos de sabor gótico sobre sendos contrafuertes centrales, abierto entre los mismos un amplio ventanal abocinado bajo arquivoltas, destaca en níveo marmol junto a la portada de acceso sita en este flanco del inmueble, embutido en el pilar segundo de contrarresto de tal lateral a contar desde los pies del monumento, una pieza de claro origen visigodo, rectangular y cercenada en su extremo inferior, hoy colocado en sentido opuesto al original (abajo, tercera imagen), cuyo modelo decorativo repite tendencias ya vistas en otras piezas de similar cronología, basada en el dibujo de una columna central, cuyo capitel hoy figura a los pies del tallado fuste, en cuyo derredor se expande un entramado geométrico basado en la repetición de escamas y flores de cuatro pétalos, circundado el conjunto a su vez por una cenefa helicoidal, vista esta idea modelística principalmente en los cantos de diversos pilares contemporáneos al ejemplar, tales como los reciclados en el aljibe hispano-musulmán de la alcazaba emeritense, siendo primitivamente la pieza salvaterreña, a juzgar por sus dimensiones, vestigios quizás de una placa rescatada de algún posible yacimiento cercano, conocida la presencia romana en la zona, origen de una viable posterior ocupación visigoda, gracias a elementos como la lápida sepulcral reutilizada en el exterior de la vivienda número 20 de entre las sitas en la calle Pedro Gómez Asensio, a corta distancia del máximo templo local.

 
Abajo: destacando entre la fábrica del principal templo bienvenidense la majestuosa torre de cuatro cuerpos que despunta desde la esquina entre pies y lado de la epístola sobre el monumento (abajo), declarado Monumento Histórico-Artístico, hoy Bien de Interés Cultural, mediante Real Decreto de 3162/1983 de 13 de octubre, publicado en BOE número 309 de 27 de diciembre de 1.983, la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles vería iniciada su obra, influenciada por el mudéjar, en el siglo XV, rematada en el siglo XVII bajo las directrices del arte Barroco, resultando una sólida construcción sustentada literalmente sobre el pasado visigodo, tal y como puede apreciarse en el cabecero del edificio religioso, erigido el segundo de los contrafuertes que circundan el ábside, a contar desde el lado del evangelio, sobre un cimacio de claro tallado visigótico, invertido en su uso actual y profusamente decorado en los cantos aún visibles desde el exterior del inmueble (abajo, siguiente), apreciándose entre la labor tallada una serie de elementos vegetales concatenados bajo directrices geométricas, antaño superpuestos por una cenefa de elementos cruciformes (abajo, tercera imagen) en clara alusión al uso litúrgico o religioso de la pieza, hoy vista en la parte baja del mármol, resultando un bello ejemplo de arte visigodo rescatado, posiblemente, de los alrededores de una población, la de Bienvenida, que no vería su fundación hasta reconquistada la zona al poder musulmán, entroncando así su fe y asentamiento con la cultura reinante en los primeros siglos de la Alta Edad Media.



 
Abajo:  declarada Monumento Nacional en octubre de 1.932, hoy Bien de Interés Cultural, la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Granja de Torrehermosa, además de apellidar la población a la que pertenece desde que la misma fuese declarada villa en 1.565, abandera el listado de obras de fábrica gótico-mudéjar de la región, destacando su excepcional torre-fachada en una construcción iniciada a fines del siglo XV para cuya erección se utilizaría tanto la mampostería como el ladrillo aplantillado (abajo), característico en las intervenciones llevadas a cabo por los alarifes herederos del saber arquitectónico hispano-musulmán, apreciándose, además, la reutillización de otros materiales constructivos previos fundamentalmente en las bases del muro de la epístola, en el inicio del muro del evangelio, así como en los pilares de sustentación del cabecero eclesiástico (abajo, siguiente), adivinándose además de sillares, retazos de fustes y un cimacio de presunto origen romano, una pieza marmórea, aún ornamentada y acondicionada como caño de desagüe, sita en el contrafuerte inscrito en el ángulo de unión del lado del evangelio con el ábside del lugar (abajo, tercera imagen), posiblemente pieza de origen visigodo a juzgar por su diseño y labrada decoración observada a pie de calle, a base de escamas o sucesión de medias lunas o semicírculos pareados, visto en elementos datados en tal época histórica, así en uno de los canceles preservados en la colección visigoda del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, posible por sus dimensiones pie de altar procedente de entre las ruinas de alguna desaparecida basílica visigótica, quizás relacionada, como el resto de vestigios y elementos arquitectónicos reciclados, con el municipio romano enclavado donde hoy se yergue la localidad de Azuaga, Arsa para algunos autores, a escasos kilómetros de separación del núcleo poblacional granjeño.
 
 
 

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