miércoles, 31 de agosto de 2022

Imagen del mes: la Fontanilla de Fregenal de la Sierra

 

A modo de simbiosis entre caño, pilar y hornacina, la fuente popularmente conocida como la Fontanilla mantiene desde su erección durante el reinado de Felipe II el gorgoteo de sus aguas, susurrando entre las viviendas que conforman la plazuela a la que ésta da nombre, inscrita en la esquina nororiental del casco histórico frexnense, esperando surtir al viandante que hasta ella se acerque, como siglos atrás aguardase al jornalero que junto a sus sillares deambulase encaminado hacia sus faenas, o al viajero que hacia tierras norteñas, entonces fronteras con Extremadura, se dirigiese, invocando la guarda y custodia de la Virgen de la Guía que aún centra la infraestructura monumental.

Fregenal de la Sierra (Badajoz). Siglo XVI (reinado de Felipe II); arte renacentista.


Arriba y abajo: adelantada por un alargado pilar rectangular (arriba) al que vierte sus aguas la pila principal del conjunto hidráulico (abajo), ambos abrazados por un compendio de sillares graníticos que, en el caso superior, se ve a su vez cumplimentado con sendas bancadas de similar naturaleza dibujadas a diestra y siniestra de la taza, permitiendo sentarse a los vecinos que aguardasen turno a la hora de recoger las aguas hasta aquí traídas, o tomar el fresco junto al caudal en las jornadas acaloradas, capitanea la llamada Fontanilla de Fregenal, en la que interviniesen el maestro cantero Antonio Bogallo y el alarife Francisco Hermoso, un frontal del que surgen, en su parte baja, tres caños metálicos que dan inicio al circuito acuático (abajo, imágenes segunda y tercera), brotando el central de un mascarón masculino en relieve, tallado siguiendo un diseño clasicista que casa con el gusto renacentista bajo el que fuese ejecutada la obra, fechada, según consta en la misma placa marmórea que centra el paredón, en 1.571, coincidiendo con una época de esplendor urbano, económico y cultural en la ciudad, por entonces villa dependiente del concejo sevillano, erigiéndose en similar década de los setenta de tal centuria decimosexta el afamado retablo mayor de la parroquia de Santa Ana, una de las joyas artísticas heredadas por el pueblo frexnense, así como obra cumbre en la retabilística renacentista extremeña.





Arriba y abajo: formado por tres piezas marmóreas, apergaminado y custodiado por las testas masculinas que vienen a representar bajo tintes mitológicos los cuatro vientos -con sus nombres, semiborrados, acompañándolos, igualmente vistos tales personajes en otras obras renacentistas de la Baja Extremadura, así probablemente en las portadas de la parroquia calamonteña de Nuestra Señora de la Asunción y en la de la epístola de la ermita emeritense de Nuestra Señora de la Antigua, o quizás como gárgolas en la torre de la iglesia de Esparragosa de La Serena-, el epígrafe que centra el frontal de la Fontanilla (arriba), cincelado a ambos lados de un prominente blasón real vinculado con el monarca Felipe II previo a su nombramiento como rey de Portugal, nos habla de la fecha y mecenazgo bajo el que se realizase la obra, dictaminada su erección por parte del cabildo local -"Esta obra mandaron hacer los señores del cabildo de esta villa, siendo alcalde de la Justicia en ella el muy magnífico señor doctor Pérez Manuel, y por su parecer acabose en el año de Nuestro Señor Jesucristo de 1.571"-, a modo de perpetuidad de datos, así como enriquecimiento en cuanto al ornato del bien inmueble, centrado éste, en lo arquitectónico, en el arco de cortina que, a modo de cornisa superior, corona la edificación, sostenido cada extremo final por una voluta -decorada sendas con relieves vegetales-, rematada en cada lateral por un cubo acasetonado en sus frentes -centrados los casetones con tondos y dibujos de tipología geométrica y vegetal (abajo, imagen tercera)-, inscrito sobre el vértice medio del diseño un pináculo apoyado sobre disco, rematado el primero por una cruz de forja que tilda con un toque religioso la creación edilicia (abajo, imagen segunda), si bien la auténtica proyección religiosa vertida sobre la fuente se promulga desde la hornacina horadada bajo el pináculo central y sobre la estela epigráfica, donde, bajo venera, aguarda al vecino y viandante una imagen de bulto redondo policromada dedicada a la Virgen María con el Niño Jesús  sobre su brazo izquierdo, en su advocación de Nuestra Señora de Guía (abajo), hoy sustituida la escultura original por una réplica, dañada la protección vítrea que la cubría, perdido igualmente el farol que iluminaba la talla, si bien ha quedado conservado el brazo metálico y la correspondiente polea que servía al mismo, haciendo de éste un lugar sacro inserto en un bien de uso público, siguiendo la tradición y el espíritu religioso católico que imperase en la España de la Edad Moderna, especialmente tras el cisma  protestante, igualmente visto en otras obras de ingeniería extremeñas, así en puentes como el llamado Nuevo de Plasencia, o en la Puentecilla de Tornavacas.




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