jueves, 17 de febrero de 2011

Torre Redonda del Palacio de Carvajal, en Cáceres


Arriba: vista general de la Torre Redonda, donde se aprecia la higuera que hunde sus raíces en las piedras de la estructura del edificio desde hace años, y dos de los pequeños vanos que la comunican con el exterior.

Corría el año de 1.174 cuando, el día 10 de marzo, cambiaba de nuevo el rumbo de la historia de Cáceres al ser recuperada por las tropas musulmanas del califa de Sevilla Abu Yacub Yusuf, quien ponía de nuevo a la población bajo el mandato de los seguidores de Mahoma. Por apenas cinco años, desde que en 1.169 las tropas leonesas de Fernando II reconquistaran por segunda vez la plaza, Cáceres había sido cristiana.

Durante el tiempo en que el reino de León dispuso de la ciudad, ésta vio cómo se fundaba en sus entrañas y orientada a su defensa y a la de los peregrinos que hacia Santiago guiaban sus pasos, una nueva orden religiosa y militar cuyos hermanos jurarían votos de obediencia y lucha. Se fundaba así en 1.170 la Orden de los Fratres de Cáceres, también conocidos como Hermanos de la Espada, cuya sede se situaba en lo que actualmente se conoce como iglesia de Santiago, llevándoles esto a ser llamados posteriormente como los Caballeros de la Orden de Santiago, germen de la Orden que con este nombre persiste en la actualidad.



Ese mismo año, el almohade Abu Yacub Yusuf entraba en la Península Ibérica desde el norte de África, haciendo suyos los territorios de los conocidos como segundos reinos de taifas. Avanzando hacia el Norte, se topa con Cáceres y con los cuarenta Fratres de Cáceres que valientemente defendían el enclave. La lucha termina con la muerte de todos los hermanos que, decapitados, mueren en el interior de la última torre de la  plaza que protegen y donde habían logrado retirarse, considerados tiempo después como los primeros mártires de la Orden de Santiago.

Con su muerte se llevan la respuesta a algunos de los misterios que envuelven a esta Orden. Uno de ellos, el lugar de su caída final, se somete actualmente a duda. Mientras que la tradición asegura que fue en la Torre de Bujaco donde los Frates vieron su fin, el posible hecho de que esta torre fuera levantada completamente por los almohades tras la conquista del lugar en 1.174,  a la hora de rehacer la cerca de la ciudad, y que no existiese una anterior a su llegada, plantea la duda del lugar donde se dio la muerte a los caballeros cristianos. Es entonces cuando se baraja la idea de que fuese en otra torre muy distinta, y que no pertenece al sistema de amurallamiento actual, donde se dio este hecho histórico, mirándose hacia la también misteriosa Torre Redonda, conocida popularmente como Torre de la Higuera, u oficialmente como Torre de Carvajal.



Misterioso también es el origen de este monumento cacereño. Se discute si su creación se debió a los almohades en el siglo XII (postura más aceptada), o bien por los cristianos que en 1.229 reconquistaron definitivamente la ciudad. Otra teoría, cada vez más aceptada y que va cogiendo peso, es que la torre, con influencias tanto de una como de otra cultura, fuese levantada durante los años de reconquista en que estuvo bajo el mandato de los Fratres de Cáceres, sirviéndoles como atalaya desde la que vigilar los contornos, especialmente el valle de la Rivera del Marco y Arroyo del Concejo. De ser así,  estaríamos ante el edificio en pie, tras el romano Arco del Cristo, más antiguo de la ciudad (siempre que el aljibe del Palacio de las Veletas fuese de traza almohade, y no califal como algunos estudiosos afirman motivadamente). Lo que sí está claro es que la torre existía ya cuando, en la segunda mitad del siglo XV, Pedro de Carvajal decide levantar junto a ella el palacio que llevaría por nombre el de su linaje, anexionándola como torre defensiva de su casa, en una época en que las luchas en el interior de la villa entre familias nobiliarias estaba al orden del día.



Arriba: vista de la Torre Redonda desde el jardín interior del Palacio de Carvajal.

Construida a base de mampostería irregular, con tres vanos de tipo morisco que la comunican con el exterior y enmarcados en sillares graníticos, de base cilíndrica, gruesos muros y más de quince metros de altura, la torre se ve modificada durante el siglo XVI según se iba levantando el palacio al que se adhiere. Así, en su planta baja se prepara una capilla rematada con bóveda hemisférica, iluminada a través de una nueva ventana abocinada abierta hacia la calle. Sus paredes se ven delicadamente enriquecidas con frescos manieristas ejecutados por el artista Juan Bautista Pachi, donde la temática religiosa se conjuga con figuras mitológicas y escudos de la familia que ordena la obra, enmarcado todo con un exquisito grutesco a base de aves, insectos y diversos motivos vegetales. Sobre ella, y accediendo desde la primera planta del palacio, sesenta escalones de caracol realizados en madera y unidos a una última escalinata de piedra permiten actualmente el acceso a la parte superior de la torre tras que ésta estuviera cegada durante años. Nuevamente su terraza permite disfrutar de una panorámica inigualable de la ciudad y su entorno, siglos después de que la misma fuera construida con este fin, en un tiempo en que mirar al horizonte era de vital importancia para la salvaguarda de un pueblo, de sus vidas y de su cultura.



Arriba: vista parcial de la ventana abierta en la Torre Redonda que ilumina la capilla abierta en su planta baja. El escudo de Carvajal preside la misma.
Abajo: detalle de los frescos que rodean el vano de la capilla, donde se observa la decoración italianizante a base de gruteschi y candelieri.



Cómo llegar:

La Torre Redonda, adosada al Palacio de Carvajal, se encuentra en la calle Amargura, vía abierta en pleno corazón del casco histórico de Cáceres. Para llegar a la misma basta con acercarnos a la Plaza de Santa María, en cuya esquina más septentrional encontraremos el cruce entre mencionada plaza, la calle Tiendas y la calle Amargura, así como la portada del Palacio de Carvajal, rematada por escudo y alfiz, y con balcón de esquina. El acceso a la calle Amargura podemos efectuarlo también desde el adarve del Cristo, que parte del Arco del mismo nombre en dirección norte.
El acceso a la parte superior de la torre se realiza desde la primera planta del palacio, pero actualmente se encuentra restringido al público, permitiendo su entrada únicamente a cámaras de televisión, periodistas y estudiosos acreditados previo permiso. La capilla por su parte es accesible desde la planta baja, encontrándose su puerta en las oficinas de información turística que la Diputación Provincial de Cáceres, actual dueña del edificio, tiene allí instalada. Su acceso, al igual que el del resto de la torre, está cerrado al público, pero podemos educadamente solicitar su visita a los encargados de las mesas de información turística que, si el trabajo lo permite, amablemente nos la abrirán, pudiendo disfrutar de uno de los tesoros artísticos de Cáceres mejor conservados, y que el enjalbegado mantuvo oculto durante años.

Abajo: en las tres siguientes imágenes se aprecian los frescos que decoran la franja derecha de la capilla de la Torre Redonda, situándonos en la puerta de acceso y en perpendicular a la calle. Sendos escudos de la familia enmarcan un encuentro religioso, mientras que en la parte superior se dan lugar ordenadamente diversas escenas del inicio de la vida de Jesús, como son la Anunciación y la Visitación de María a Isabel.




Abajo: el flanco izquierdo de la capilla mantiene una estructura compositiva similar que el anterior, si bien en la parte baja aparece un trampantojo simulando un frontón decorado con dos figuras femeninas recostadas.



Abajo: en la franja superior del flanco izquierdo nuevas escenas de la vida de Cristo siguen el orden cronológico de la infancia de Jesús. Una delicada Natividad continúa con una imagen de Jesús entre los doctores.




Abajo: vigilante en la noche cacereña, la Torre Redonda recorta su silueta en la oscuridad, desafiante ante el tiempo y la historia.




10 comentarios:

  1. Madre mía lo que voy a aprender con tus entradas!!! Me estás culturizando en historia de Cáceres!

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  2. Me alegra un montón que te haya gustado la entrada, y sobre todo que se esté cumpliendo mi propósito: mostrar el rico patrimonio que tenemos. Gracias por el comentario Bea!

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  3. Me gusta esa torre... así tan misteriosa y tan diferente a las demás... ¡¡Y muchas gracias por la pequeña lección de historia!!

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  4. Gracias a ti por tu comentario! Y para lección de historia, la que nos das desde tu web, que se la recomiendo a todo el mundo! ; ) Un saludo!

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  5. Excelente blog, mi más sincera enhorabuena por su gran trabajo. De lo mejor que puede leerse sobre Extremadura en la red. Seguramente se convertirá en una referencia para todos los que nos gusta la arquelogía y la historia y que por suerte vivimos en esta tierra que tantas opurtunidades de disfrutarla nos da. Genial

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  6. Muchísimas gracias Juan Carlos por su comentario. Al igual que usted, me siento un afortunado por ser extremeño y vivir en esta región donde abundan los vestigios del pasado. Por desgracia, son pocos los yacimientos que reciben una adecuada divulgación, quedando muchos olvidados en los caminos. Por eso desde aquí intentaré equipararlos, para que todos tengan una oportunidad de ser conocidos, y con ello respetados. Enhorabuena también por su blog, que me gustó igualmente y me ha dado a conocer yacimientos de los que no había oído. Muchas gracias de nuevo!

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  7. Hola, muy buena la entrada,. me ha gustado mucho. Por cierto muy buenas las fotos sobre todo las de la capilla que son muy difíciles de conseguir en Internet. Te pongo un diez en la entrada. Yo estaré un tiempo desconectado por motivos de trabajo. Un saludo

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  8. Hola J.L.: Me alegra mucho que te haya gustado, y verte de nuevo por el blog. Muchas gracias por el comentario! Las fotos de la capilla realmente son difíciles de conseguir incluso fuera de internet, por eso aproveché un día que me la enseñaron para tomarlas y así poder compartirlas con todos. Espero verte pronto de nuevo! Un saludo!

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  9. Sé que cuando se escribió la entrada, las cosas eran tal y como se cuenta, pero tan sólo quería comentar como información, por si a alguien pudiese serle útil, que a día de hoy en el Palacio de Carvajal puede visitarse la capilla todos los días del año excepto el 1 de enero que es el único día en el que el que el Servicio de Turismo cierra sus puertas. Igualmente, la torre puede visitarse también todos los jueves laborables en turnos de un máximo de 12 personas, debiéndose apuntar antes de las visitas en las oficinas del Palacio. No hacen reservas vía telf. Además de la subida a la torre, hacen una visita guiada y gratuita por todo el palacio. Merece muy, mucho la pena.

    Los horarios de las visitas son a las 10:00, 11:30. 13:00, 17:00 y 18:30

    Un saludo

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    1. Estimado seguidor:
      ¡Muchísimas gracias por la información! Efectivamente, y afortunadamente, la situación ha cambiado desde que escribí la entrada, y hoy en día es mucho más fácil poder acceder a la capilla y a la torre. Tu comentario, además de muy completo, es muy complementario. ¡Un saludo!

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